viernes, 29 de noviembre de 2013

¡Gracias!

¡Gracias!
En todo lo que os sucede, tanto las penas como las alegrías, hay algo que descubrir para vuestra expansión, vuestra comprensión de la vida. Y la gratitud es la clave que abre las puertas del verdadero saber. Es por ello que, por la mañana, al despertaros, antes de pensar en cualquier otra cosa, decid: «Dios mío, gracias por haberme dado la vida un día más, afín de que pueda servirte y cumplir tu voluntad, para tu gloria y el advenimiento de tu Reino sobre la tierra».
Con estas palabras, ya os ponéis bajo la protección del Cielo, dais una buena orientación a todo lo que realizaréis durante la jornada, y encontraréis la buena actitud que hay que tener ante todos los acontecimientos que puedan sobrevenir. No basta con decir «Gracias, Señor» cuando recibís una buena noticia, o cuando recibís alguna cosa que os gusta. Por todas partes y en todo momento debéis aprender a dar las gracias.
Pensamientos Diarios de Omraam Mikhaël Aïvanhov
Gratitud por las Bendiciones de la Vida
Uno de los medios más rápidos de liberar los poderes divinos encerrados dentro del corazón, es por medio de un sincero y profundo sentimiento de gratitud por la vida y por las muchas bendiciones que todos disfrutamos. La gratitud, es realmente un chorro de energía que sale con una bendición, y como toda vida, desea ser amada, la gratitud hace que más y más bienes acudan allí donde se encuentra ese sentimien­to de gratitud y quitarse de encima la presión de discordia que envuelve todo.
La falta de gratitud ha evitado que muchas puertas se abran y dejen salir abundancia de bien hacia el individuo. Recuerden bien que en nuestra mente tenemos el suministro de todo lo bueno y constantemente debemos vivir en el SENTIMIENTO DE ABUNDANCIA, aún en las cosas más triviales de nuestro vivir cotidiano.
No sólo basta con saber que la opulencia nos viene de nuestro pensamiento y sentimiento: tenemos que sentir la gratitud y creer que va lo hemos recibido. Una excelente afirmación es: “YO SOY LA RE­SURRECCIÓN Y LA VIDA DE MI ILIMITADO SUMINISTRO DE TODA COSA BUENA Y PERFECTA QUE DESEO EN MI SERVI­CIO A LA VIDA”. Es un modo excelente de atraer el suministro y la opulencia de Dios a nuestros mundos. Sin embargo, como medio de expandir y doblar nuestras bendiciones NO HAY SUBSTITUTO PARA LA GRATITUD Y EL AMOR.
Extracto del libro “El Nuevo Pensamiento” de Conny Méndez
«Acción de Gracias» desde la Historia
En el cuarto jueves de noviembre en muchos lugares de la tierra, se aparta un espacio y un tiempo para reconocer todas las maravillas con las que Dios nos regala a cada segundo y a cada latido de nuestro corazón, para dejarlo entonces fluir con gratitud, con una sincera y simple gratitud.
Esta celebración proviene de los primeros colonos puritanos -los pilgrims o peregrinos- que llegaron a Massachussets, EE.UU., el 11 de diciembre de 1620. El primer invierno fue muy duro para ellos, pero el otoño de 1623 obtuvieron una buena cosecha de las semillas que habían plantado. Decidieron celebrarlo con una gran cena a la que invitaron a los indios que les habían ayudado a sobrevivir durante esos primeros tiempos. En los años siguientes, el congreso de los EE.UU. proclamó en varias ocasiones el día de Acción de Gracias al Todopoderoso. Finalmente, el 1 de noviembre de 1777 fue oficialmente declarado como día feriado: «Para solemne Acción de Gracias y adoración que con un corazón y en unidad de voz, las buenas personas expresen sus sentimientos de agradecimiento, y se consagren al servicio de su divino benefactor... »
De nuevo, el 1 de enero de 1795, el primer presidente, George Washington -anterior encarnación del Sr. Ballard-, escribió su famosa proclamación de Acción de Gracias, en la cual él dice que es «nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmado las muchas bendiciones que de Él experimentamos... »
El jueves, 19 de febrero de 1795, George Washington apartó así ese día como el día nacional de Acción de Gracias. Muchos años después, el 3 de octubre de 1863, Abraham Lincoln -anterior encarnación de la Sra. Ballard- proclamó por carta del congreso el último jueves de noviembre, como un día de Acción de Gracias y adoración a nuestro padre benefactor, quien mora en los cielos. En esta proclamación de Acción de Gracias, el 16º presidente dice que: «...Es anunciado en las Sagradas Escrituras y confirmado a través de la historia, que aquellas naciones que tienen al Señor como su Dios, son bendecidas. Pero nosotros nos hemos olvidado de Dios. Nos hemos olvidado de la mano que nos preserva en paz, nos multiplica, enriquece y fortalece. Vanamente nos hemos imaginado, por medio del engaño de nuestros corazones, que todas estas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría superior y por nuestra virtuosidad. Me ha parecido, apropiado que Dios sea solemne, reverente y agradecidamente reconocido como en un corazón y una voz, por todos los americanos».
«Acción de Gracias» desde el Espíritu
Pero el Día de Acción de Gracias no es importante tan sólo por su fundamento histórico y tradicional. Verdaderamente se trata de una celebración inspirada por los Seres de Luz y, de hecho, es una Llama, la Rosa, y posee un representante Divino, el amado David Lloyd, Dios de la Gratitud.
Dice el Amado Maestro El Morya: «La Gratitud, o el flujo de Acción de Gracias, es una de las expresiones de la Vida más gloriosas, elevadoras y en expansión, porque no sólo da tranquilidad de mente, cuerpo y espíritu, sino que hace brotar una profusión ilimitada de regalos dondequiera que la atención dirija sus corrientes. Es una de las expresiones más contagiosas del espíritu y una de las actividades más unificadora de Dios. Es una transmutación instantánea de los sentimientos duros o discordantes, y es un Poder magnético Cósmico que atrae todo Bien hacia el generador de la Acción de Gracias genuina».
El Amado Maestro Saint Germain explica que «El sentir gratiud por las pequeñas bendiciones de la vida diaria, genera un momentum que le da al alma una perspectiva más amplia con respecto a los innumerables dones y regalos que constantemente se están vertiendo para su beneficio personal. La vida deber ía ser una constante Oración de Acción de Gracias. La humanidad no debería dedicarle tan sólo un día al año a darle una mirada somera a las buenas obras a su alrededor, sino que diariamente su corazón debería hincharse con gratitud sincera ¡sólo por ser!» Saint Germain continúa explicando que todos los que moran en la Octava de los Maestros Ascendidos, viven en una conciencia de constantemente dar gracias a Dios, a Sus compañeros servidores en la Jerarquía Espiritual, a los Mensajeros Angélicos, a los Ángeles Devas, y a los sinceros y dulces miembros de la raza humana, quienes han levantado las manos para unirse a Ellos en Sus empeños por crear un Aura de Luz para la Tierra, ¡llevándola de ser un planeta sombrío a la Estrella de la Libertad! Podríamos pensar que Ellos, que ya moran en los Reinos Superiores ya no necesitarían de tal Acción de Gracias, y sin embargo es al contrario. De hecho, el Maestro Serapis Bey explica que «La primera actividad de la Llama -no sólo de la Llama Violeta sino de todas las Llamas- es la gratitud por ser llamada llamada a la acción. La primera actividad de cada Jerarca y cada Maestro Ascendido en cada Retiro es la gratitud cuando alguien pronuncia Su nombre, demanda Su Servicio y solicita la radiación para asistirle a él o ella.»
Así pues, queda claro cuán elevada es esta actividad y por lo tanto cuán necesaria es para el estudiante espiritual sincero que desea no sólo ser consciente sino también corresponder a la vida por las maravillosas oportunidades que se le presentan para liberarse. Y es que cuando alguien inunda su corazón de sincera gratitud se vuelve divino porque la Gratitud «Es realmente la Llama de Vida saludando y amándose Ella misma, manifiesta en muchas formas, y de acuerdo a la intensidad de la Llama dentro de aquellos hacia lo cual se dirige la Gratitud, las corrientes retornando fluirán dentro del ser de su generador.
Y al dirigir su Gratitud hacia toda Vida en todas partes, manifiesta y no manifiesta, y hacia los corazones de todos los seres creados, atraen de vuelta una respuesta instantánea desde toda Vida hacia el individuo que de ese modo abre de par en par las ventanas y puertas de su alma a la expresión de Acción de Gracias.» (El Morya)
Así que la consecuencia más directa de la Gratitud es la Felicidad. De hecho es la mejor terapia a aplicar en los períodos de depresión: sentir gratitud por todo, desde lo más pequeño hasta lo más grande. Porque la Felicidad no es algo que llegará desde fuera. En realidad es una cualidad y como tal es dinámica, activa, es decir, debe ser cultivada, generada y desarrollada.
Para ser servidores de la Luz debemos producir sentimientos de felicidad, armonía y gratitud. De hecho, el propio Lord Ling, Dios de la Felicidad, nos comenta:
«Yo desearía atraer vuestra atención hacia una actividad muy importante, la cual debería ser parte de vuestra vida diaria. ¿Ustedes, amados míos, despiertan cada mañana con un sentimiento de gratitud porque les está siendo dada otra oportunidad para cumplir alguna porción del Plan Divino? Y, al final de día, ustedes envían una reverente y humilde oración por haber tenido este privilegio? Si ustedes hicieran de esto un ritual diario encontrarían que la acelerada acción vibratoria de vuestros seres, bien mereció los pocos momentos requeridos al poner vuestra atención y así entrar en vuestro verdadero ser.»
La Amada Madre María nos acerca la forma en que podemos desarrollar esta cualidad, la Gratitud. Ella nos aconseja que regresemos a las cosas amenas espirituales que fueron una vez el ritual del diario vivir, tales como tomar un momento para decir una palabra de gratitud por los alimentos sobre la mesa, ya sea por un trozo de pan como por una comida completa. También que en vez de salir precipitadamente por la puerta, en cualquier momento, e ir al negocio, la escuela, la tienda o a visitar a un amigo, solicitemos al Cristo Interno que haga de nuestra Radiación una bendición para todo lo que pase a nuestro alrededor. María termina diciendo «practiquen de breves formas y participen de la Felicidad que está en el Sendero de lo Iluminado.»
Debemos pues cultivar la gratitud en nuestros corazones por el uso de la vida, por la oportunidad de la existencia autoconsciente individual, porque ello nos llevará a experimentar el deseo consciente de usar la vida como es la Voluntad de Dios que sea usada, para cumplir el Plan Divino, junto a un sentimiento de Reverencia por la Vida y un deseo de ser un servidor, una Luz para el Mundo.
Extractos de la Revista Aditi, por Fela Galván