miércoles, 10 de mayo de 2017

Festival de Wesak 2017

FESTIVAL DE WESAK 2017
MIÉRCOLES 10 DE MAYO DE 2017 A LAS 23,42 HORAS
(Hora peninsular española)


EXTRACTO del libro PSICOLOGÍA ESOTÉRICA” (Tomo II, págs. 517/530) de ALICE A. BAILEY
LOS  SERVIDORES  DEL  MUNDO  Y LA  LUNA  LLENA  DE  MAYO
«Ningún precio que se nos exija será demasiado elevado para ser útil a la Jerarquía en el momento de la Luna Llena de Tauro, el Festival Wesak; ningún precio es demasiado elevado para obtener la iluminación espiritual posible, particularmente en este momento.» D.K.
El mes de mayo tiene una profunda significación para los que están afiliados a la Gran Logia Blanca (como lo están todos los verdaderos esotéricos). En dicho mes tiene lugar el Festival de Wesak que es de grande y profunda importancia. Este período es de gran interés y de rara oportunidad, pero el Festival de Wesak de 1936 fue único, y la Logia de los Maestros se preparó para ello durante seis meses. Puedo decir también que el Buddha mismo, desde Su elevado lugar, y el bendito Señor Maitreya (que los discípulos cristianos conocen como el Cristo), han estado desde entonces en estrecha comunicación y colaboración, a fin de que la familia humana pueda ser receptora de una posible afluen­cia de fuerza espiritual que quizás haga cambiar la marea de desesperación, depresión e incertidumbre actuales, e inaugurar una era de paz y de cultura del alma. ¿Es interesante esta información, verdad?
En conexión con estos Festivales, que se celebran en cada mes de mayo o de Tauro, les brindo la oportunidad de servir y lograr el deseado objetivo de paz. Es posible para cada uno y todos, colaborar, dentro de nuestra pequeña medida, con el Plan propuesto y, por lo tanto, lo que tengo que decir adquiere otro cariz y nos responsabiliza a todos y cada uno de la materialización de ese Plan en la Tierra. El trabajo se ha llevado a cabo por medio de un intenso esfuerzo realizado en dos direcciones –primero, el esfuerzo de la Jerarquía para plasmar ese Plan en las mentes de 108 hombres impartiendo el poder y la comprensión necesarios para efectuar el trabajo propuesto y, segundo, el esfuerzo de todos los discípulos y aspirantes para responder y traer a la manifesta­ción aquello que está a la expectativa en el mundo subjetivo de la vida. Por lo tanto, ¿cómo se lleva a cabo este trabajo en la actua­lidad?
Este planeta nuestro, la Tierra, es hoy el punto central de atención de quienes administran el Plan y trabajan conjuntamente con ciertos tipos de fuerza y Entidades Espirituales, las cuales no se hallan actualmente dentro del círculo infranqueable de nuestra vida planetaria. ¿Podría hacer aquí una sugerencia sin entrar en detalles? Esta puede ser aceptada o rechazada según la intuición del estudiante individual.
El Buda tiene actualmente una facultad especial como mediador interplanetario, y pondrá (en los próximos festivales de Tauro) a ciertos Seres espirituales en contacto con la Jerar­quía de nuestra Tierra, los cuales han expresado que están dis­puestos a ayuda en la actual crisis, y si el esfuerzo tiene éxito, la ayuda vendrá como acrecentada afluencia espiritual de una energía mucho más poderosa y de cualidad distinta de la que hasta ahora ha afluido en y a través de nuestra vida planetaria. Los aspirantes y discípulos, que pueden entrenarse a sí mismos para aceptar una acrecentada responsabilidad espiritual, man­tener la quietud interna y enfocar esotéricamente la atención, podrán ser arrastrados por esta corriente de fuerza espiritual para satisfacer la necesidad de la humanidad. Como transmisores ya lo hacen, como intérpretes, acrecientan la capacidad del ser humano para responder y comprender.
A fin de llevar a cabo esta transmisión de fuerza, tiene lugar un peculiar intercambio de ideas y colaboración entre el Señor Buda y el Señor Maitreya, los cuales se someten a un entrenamiento muy definido a fin de ser canales más adecuados de ser­vicio a esos Seres espirituales que tratan de ayudar al planeta. Tres Maestros extraídos de cada uno de los siete grupos de Maestros que pertenecen a cada uno de los rayos, están, a su Vez, tra­tando de colaborar más estrechamente con los Grandes Señores que se preparan para la oportunidad que se les ofrecerá. En el día del Festival de Wesak, especialmente en el momento de la Luna Llena de Tauro, estas veintitrés fuerzas espirituales se han unido para prestar servicio y actuar como canal grupal. Se ha hecho un llamado a la Jerarquía de Maestros a fin de que se preparen para un intenso “Mes Santo” de servicio acelerado, y los Maestros que pertenecen a cada uno de los siete rayos –independientemente de Su trabajo actual— están cola­borando en forma inmediata y estableciendo estrecho contacto con los tres Maestros que corresponden a Su determinado rayo, actuando como intermediarios de rayo. El servicio es nuevo y peculiar y, en cuanto a su naturaleza particular, es innecesario explicarla, pues no lo entenderían.
A su vez la Jerarquía de Maestros exhorta a todos los ini­ciados y discípulos activos y a todos los aspirantes enfocados mentalmente, a que colaboren lo más plenamente posible, en un intenso esfuerzo, para acrecentar la receptividad de la huma­nidad hacia las nuevas fuerzas que podrán ser liberadas para que lleven a cabo su benéfico trabajo sintetizador durante el mes de mayo.
Se nos incita a que prestemos esta intensa colaboración. Si los dos Grandes Señores y la atenta y dedicada Jerarquía logra­ran producir lo que podría considerarse como un tipo de alineamiento planetario, abriendo el necesario canal a través del cual puedan afluir las energías extraplanetarias, los discípulos del mundo y el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo deberán actuar todavía como intermediarios comunicadores y transmisores entre los pensadores del mundo y este grupo espiritual interno de tra­bajadores. Tenemos, por lo tanto, a la Jerarquía, enfocada con profunda atención, regida por el grupo compuesto por los dos Señores, los veintiún Chohanes y los Maestros de los siete rayos. A los discípulos del mundo y al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo se les ofrecerá la oportunidad para que se dediquen y actúen a su vez como canales de transmisión. Además tenemos al des­dichado y confuso mundo de los hombres que espera ansioso un acontecimiento que podrá tener lugar si los aspirantes del mundo están a la altura de la oportunidad.
Aquí se podría dar otra interesante información esotérica. El período del Festival de Wesak de 1936 y de 1937, en los niveles internos, se prolongó durante cinco días –dos días antes, el día del Festival y los dos siguientes. El momento exacto del Festival de Wesak es de enorme importancia. Los dos días de preparación se conocerán como “días de renunciación y des­apego”. El día del Festival será conocido como de salvaguardia, en cambio los dos que siguen al del Festival como días de dis­tribución Estas palabras significan algo distinto para la Jerarquía de Maestros que para nosotros, y es inútil (y tampoco es permitido) aclarar su significado más profundo. Sin em­bargo, son cinco días de intenso esfuerzo dedicados al servicio, y conducen a renunciar a todo aquello que obstaculice nuestra utilidad como canales de fuerza espiritual. Esto significa que después de la debida preparación, dedicación y elevación, du­rante los dos días anteriores y el del Festival mismo, debemos considerarnos simplemente receptores o custodios de toda la fuer­za espiritual afluyente que podamos contener. Como canales, debemos estar preparados para olvidarnos de nosotros mismos en el trabajo de alcanzar, contener y mantener fuerza para el resto de la humanidad y considerar al día del Festival como de silencio (me refiero a la paz interna y silenciosa solemnidad que permanecen inquebrantables aunque el hombre externamente pres­te servicio mediante la palabra), en que el servicio se lleva acabo enteramente en los niveles esotéricos, olvidándose totalmente de sí mismos, a fin de recordar a la humanidad y su necesidad. Du­rante ese período sólo dos pensamientos deben mantener nuestra constante atención –la necesidad de nuestros semejantes y la de proporcionar un canal grupal por el cual las fuerzas espirituales puedan afluir a través del cuerpo de la humanidad, bajo la guía experta de los miembros elegidos de la Jerarquía.
Recuerden que no importa quiénes somos, dónde estamos ubi­cados, o cuál es la índole de nuestro medio ambiente, o por muy aislados o apartados que nos sintamos de quienes comparten nuestra visión espiritual, cada uno puede, ese día y durante el período anterior y posterior, trabajar, pensar y actuar en forma grupal y funcionar como un silencioso distribuidor de fuerza.
Durante los dos días previos a la Luna llena, deberemos mantener la actitud de dedicación y servicio y tratar de adoptar esa actitud receptiva hacia lo que nuestra alma impartirá y nos hará útiles a la Jerarquía. La Jerarquía trabaja por intermedio de grupos de almas, y la potencia de este trabajo grupal debe ser puesta a prueba, y los grupos a su vez, hacer contacto y nutrir a las dedicadas, atentas y expectantes personalidades. En el día de la Luna llena, deberemos mantenernos firmemente en la luz, sin hacer conjeturas sobre lo que sucederá ni buscar resultados ni efectos tangibles.
En los dos días subsiguientes, apartaremos de nosotros el foco de nuestra atención, llevándola a los planos subjetivos in­ternos, el mundo externo, y nuestro esfuerzo consistirá en pasar o sobrepasar la medida de energía espiritual con la cual se ha hecho contacto. Entonces habrá finalizado nuestro trabajo en este campo de colaboración particular y especial.
La Jerarquía realiza este esfuerzo durante cinco días, sien­do precedido de un período de preparación muy intenso. El tra­bajo preparatorio para esta oportunidad se inicia para la Jerar­quía exactamente en el momento en que “el sol comienza a des­plazarse hacía el norte”. Ellos no sienten cansancio como los seres humanos; por eso no es posible que el aspirante humano mantenga tan prolongado período de preparación, no importa cuán profunda sea su devoción.
Cuando el Gran Señor estuvo en la Tierra, dijo a Sus dis­cípulos que el éxito del esfuerzo espiritual de índole terapéutica se logra sólo por la oración y el ayuno. Reflexionen sobre estas palabras. Es un esfuerzo grupal hacia una vasta curación gru­pal; el trabajo puede ser realizado por la oración (deseo santi­ficado, pensamiento iluminado e intenso anhelo aspiracional), por la disciplina del cuerpo físico, durante un breve período y para un objetivo definido.
¿Qué deberá realizarse en esta Luna llena de Tauro? Enun­ciaré los objetivos correlativamente y de acuerdo a su impor­tancia, con tanta claridad y brevedad como lo permita este abs­truso tema.
1.    La liberación de ciertas energías que pueden afectar pode­rosamente a la humanidad y que, cuando sean liberadas, es­timularán el espíritu de amor, de hermandad y de buena voluntad en la tierra. Estas energías son tan definidas y reales como las que la ciencia denomina “rayos cósmicos”. Me refiero a las energías verdaderas y no a abstracciones emocionalmente deseadas.
2.    La fusión de todos los hombres de buena voluntad del mun­do que responden a un todo integrado.
3.   La invocación y la respuesta de ciertos grandes Seres, cuyo trabajo podrá ser posible y lo será, si el primero de los obje­tivos se logra cumpliendo el segundo objetivo. Mediten so­bre esta síntesis de los tres objetivos. No tiene importancia cómo se las denomine a estas Fuerzas Vivientes. Pueden ser consideradas como los vicegerentes de Dios, los cuales pueden colaborar y colaboran con el Espíritu de Vida y de Amor en nuestro planeta, Aquel en quien vivimos, nos mo­vemos y tenemos nuestro ser. Ciertos pensadores las con­ceptúan como los Arcángeles del Altísimo, cuyo trabajo ha sido posible por la actividad del Cristo y Su grupo de discípulos, la verdadera y viviente Iglesia; otros los considerarán como los guías de la Jerarquía planetaria, que están detrás de nuestra evolución planetaria y raras veces actúan externamente en la actividad mundial dejando que lo hagan los Maestros de Sabiduría, excepto en momentos de apre­mio como el actual. Cualquiera sea el nombre que se les dé, están preparados para ayudar si la demanda de los aspi­rantes y discípulos surge con suficiente fuerza y poder en el momento de las Lunas llenas de mayo y de junio.
4.   La evocación de una actividad ardua y centralizada desde el aspecto interno de la Jerarquía de Maestros, esas Mentes iluminadas a las cuales se les ha confiado el trabajo de di­rigir al mundo. Se anhela una respuesta, y puede provenir de los tres grupos siguientes:
  La expectante y (en este momento) ansiosa Jerarquía –ansiosa porque ni Ella puede saber cómo reaccionará la humanidad y si los hombres serán suficientemente inteligentes como para responder a la oportunidad. Ella está organizada bajo la dirección del Cristo, el Maestro de Maestros y el Instructor de ángeles y hombres, el Cual se ha constituido como intermediario directo entre la tierra y el Buddha, el Cual a su vez, es el intermedia­rio consagrado entre la Jerarquía y las atentas Fuerzas.
  El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo está formado en la actualidad por esos servidores sensibles y consagra­dos de la raza, cuyo objetivo es la paz mundial y su meta establecer la buena voluntad sobre la tierra, como base para la vida futura y la expansión mundial. Este grupo estaba originalmente compuesto por un puñado de discípulos aceptados y de aspirantes consagrados. En los últimos diez meses, sus filas han sido abiertas a todas las personas de buena voluntad que trabajan activamente para la verdadera comprensión, están dispuestos a sacri­ficarse para ayudar a la humanidad, no anteponen ba­rreras de ninguna especie y consideran iguales a los hombres de todas las razas, nacionalidades y religiones.
  Las masas de hombres y mujeres que han respondido a las ideas expuestas y reaccionan favorablemente a los objetivos de comprensión internacional, interdependen­cia económica y unidad religiosa.
Cuando estos tres grupos de pensadores y servidores hagan con­tacto entre sí y puedan ser alineados, aunque sea momentánea­mente, mucho podrá realizarse; las puertas de la nueva vidapueden ser abiertas y tener lugar la afluencia de nuevas fuerzas espirituales. Tal es el objetivo y la idea del grupo.
¿Podría formularles algunas preguntas? ¿Qué importancia tiene personalmente para ustedes este plenilunio de Tauro? ¿Lo consideran de suficiente importancia como para merecer un máximo esfuerzo? ¿Creen que en ese día se podrá realmente liberar energía espiritual de suficiente poder como para cambiar los asun­tos del mundo, siempre que los hijos de los hombres desempeñen su parte? ¿Creen en verdad, y pueden apoyar prácticamente la creencia de que en ese día el Buda, en colaboración con el Cristo y la Jerarquía de Mentes Iluminadas, además de la ayuda ofre­cida por los Tronos, Principados y Potestades de Luz, que son la analogía superior de los poderes de la oscuridad, están a la expec­tativa para llevar a cabo los planes de Dios si los hombres lo per­miten y le otorgan el derecho? La tarea principal de cada uno, en la actualidad, no consiste en luchar contra los poderes del mal y las fuerzas de la oscuridad, sino en despertar el interés en, y movilizar en el mundo las fuerzas de la luz y los recursos de las personas de buena voluntad correctamente orientadas. No se opongan al mal, pero organicen y movilicen el bien y fortalezcan de esta manera las manos de los que trabajan en bien de la rectitud y el amor, para que el mal tenga menos oportunidades.
Si tienen fe “del tamaño de un grano de mostaza”, sobre lo que les he dicho, si creen firmemente en el trabajo del espíritu de Dios y en la divinidad del hombre, olvídense de sí mismos y con­sagren todo su esfuerzo, desde el momento en que reciben esta comunicación, a la tarea de colaborar en el esfuerzo organizado para cambiar la corriente de los asuntos mundiales mediante el acrecentamiento del espíritu de amor y de buena voluntad en el mundo, durante el mes de mayo.
En el esfuerzo que ustedes realizan hoy para ayudar al mun­do, tres cosas prácticas, pueden realizar en este momento. No me refiero a la tarea de preparación que cada uno de ustedes debe rea­lizar individualmente en sí mismos. Cada uno por sí solo y en el lugar secreto de su propio corazón debe anhelar constantemente y trabajar por la purificación, sacrificio, claro pensar y una acrecentada sensibilidad. Deben reajustar los asuntos particulares pa­ra que la semana que tiene lugar en el plenilunio pueda ofrecerles una gran oportunidad para colaborar, juzgar sensatamente y ex­presar la verdadera habilidad de actuar a medida que tratan de despertar el círculo inmediato, sobre la importancia del momento. Esto lo doy por sentado. Me refiero al esfuerzo general que pue­den llevar a cabo, y es de tres categorías:
1.    Instruir en forma activa y movilizar a los aspirantes y dis­cípulos mundiales ya conocidos, no importa en qué grupo tra­bajen de manera que puedan prepararse debidamente y ac­tuar en sus propios grupos como lo crean conveniente.
2.    Exhortar al mayor número posible de personas a participar en el día de la oportunidad, movilizándolas para realizar un vasto esfuerzo mundial a fin de despertar un nuevo espí­ritu de buena voluntad y llamar a que empleen conjunta­mente la Gran Invocación en el día de la Luna llena de Wesak. Todos los trabajadores deben hacer el máximo es­fuerzo posible en cada país, para que un mayor número de personas empleen esta Invocación y el público se familiarice con los ideales que fomenta el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Todos deben recibir instrucción y ayuda para difundir el empleo de la Invocación en su propio idioma, con palabras que permitan aceptarla, realizando un amplio esfuerzo para que sea simultáneamente recitada en el día de la Luna llena de mayo. Debe advertirse que la pronun­cien en voz alta para que tenga un real poder el volumen del sonido y además poniendo detrás de ella todo el poder de la voluntad. El objetivo de las fuerzas que pueden prestar ayuda en este momento es invocar la “voluntad de hacer el bien”. Es de suma importancia comprender esto.
3.   Tratar que en el plenilunio de mayo se realice el mayor nú­mero posible de reuniones públicas. Con esto quiero signi­ficar que las reuniones que deben celebrarse para el público han de tener lugar en cualquier momento, durante las die­ciocho horas que anteceden, incluyendo el momento de la Luna llena. No es imprescindible que sea la hora exacta, siempre que puedan participar el mayor número posible de personas en cualquier momento durante las precedentes dieciocho horas, sentando así las bases para ayudar en el trabajo que tendrá lugar en el momento de la Luna llena. Los aspirantes que pueden hacerlo, deben procurar permanecer, sin embargo, en meditación, si es posible en forma grupal en el momento exacto, pues consiste en aprovechar la energía disponible y utilizar el vórtice de fuerza generado anteriormente en las reuniones públicas, poniendo todo el peso de la demanda pública para obtener mayor paz y luz, en bien del esfuerzo realizado por la Jerarquía.
La manera en que deben llevarse a cabo estos tres objetivos e impulsar al mundo a que realice un esfuerzo organizado para la paz mundial y la colaboración, deberán decidirlo las exigencias del momento, la necesidad de la ocasión y las circuns­tancias variables del lugar, el país y las condiciones ambientales.
Los representantes de las Unidades de Servicio de cualquier país deben ser llamados a colaborar y se les proporcionará esta instrucción si se los conoce a ellos y si sus inquietudes son conoci­das. Lo que se desea lograr es la difusión amplia y general y el empleo inteligente de la Gran Invocación. Por todos los medios posibles se ha de instar al público a que la emplee. Deben ser utili­zadas la radio y la prensa, y establecerse un contacto con los hom­bres de buena voluntad, aunque desde el punto de vista del ocultista no sean iluminados ni se den cuenta de la presencia guiadora de la Jerarquía y la oportunidad brindada por el esfuerzo unido del Buddha y el Cristo.
Todos los que tratan de ayudar deben considerar detenida­mente qué pueden hacer y con qué contribuir. Después de un debido análisis, deben sopesar lo que pueden sacrificar y cómo pueden subordinar sus personalidades generalmente egoístas, en este gran “empuje” de la Jerarquía, del Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo y de los hombres de buena voluntad en todo el mundo. Así se derribarán las barreras que separan a un hombre de otro y a una nación de otra. El espíritu de paz llegará a ser tan poderoso, que podrán realizarse lógica y naturalmente los reajustes necesarios. La iluminación de las mentes de los hombres y la renovada organización de sus esfuerzos por lograr la herman­dad, pueden ser estimulados en una nueva y creciente actividad.
De este posible y grande esfuerzo por obtener la integración, enfocado en el momento del Festival de Wesak, e intensificado durante las veinticuatro horas procedentes a la Luna llena, puede surgir el verdadero germen del grupo de la Nueva Era, del Nuevo Mundo y de los Nuevos Ideales. Este grupo no actuará bajo ningún nombre, poseerá gran adaptabilidad y será una organización libre, tampoco será dirigido por comisión alguna, sino regido por la inteligente colaboración de un grupo que representará al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Pertenecerán a todas las nacio­nes y a todas las religiones.
1.    El pedido de ayuda a los discípulos y aspirantes mundiales que constituyen el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo ha sido hecho por la Jerarquía, y se ha dado a entender, con toda cla­ridad, que nadie es demasiado débil ni demasiado insignificante que no tenga nada que ofrecer; todos pueden hacer algo para terminar con la encrucijada actual y de esta manera posibilitar la inauguración de una nueva era de paz y buena voluntad. Sin embargo, deseo aclarar que no trabajamos para el milenio bíblico, y que nuestro principal objetivo es ahora dual:
2.    Romper el antiguo ritmo y establecer uno nuevo y mejor. Para lo cual, el Tiempo es el factor primordial. Sí podemos demo­rar la cristalización de un mal necesario y evitar así que ocurra algo calamitoso, habrá tiempo para que se desarrollen los procesos de trasmutar y disipar aquello que ha de preci­pitarse de una manera u otra y para que el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, que constituye nuestro actual instru­mento en el mundo, pueda dedicarse a sus actividades.
3.   Fusionar y mezclar la aspiración unida de todos los pueblos en cada plenilunio de mayo para que pueda establecerse un canal abierto y libre entre el Nuevo Grupo de Servidores del Mundo (formado por los verdaderos discípulos, aspirantes y personas de buena voluntad, sin tener en cuenta su nacionalidad o credo) y la Jerarquía expectante. Cuando este canal se haya establecido en forma permanente y un número suficientemente grande de hombres y mujeres reflexivos com­prendan su función y posibilidades, les será más fácil a los Guías de la raza impresionar la conciencia pública e influir así a la Opinión pública. De esta manera la humanidad podrá ser guiada definitivamente, porque será capaz de prestar al­guna colaboración consciente. Al aspirante mundial le será posible establecer dicho canal.
He presentado un programa científico de trabajo. Constituye algo más que un anhelo aspiracional y organizado de un gran número de personas. Es un ingente esfuerzo mental, e implica tra­bajar con ciertas leyes del reino espiritual que sólo ahora comienzan a conocerse.
Existe una ley denominada Ley del Impulso Magnético o Unión Polar, que desempeña una parte activa. Esta ley rige la relación que existe entre el alma de un grupo y las almas de otros grupos. Gobierna la interacción vital, pero hasta ahora no ha sido considerada como una potencia entre el alma del cuarto reino de la naturaleza, el humano, y el alma de los tres reinos subhumanos y también de los tres superhumanos. Debido a la parte principal que debe desempeñar la humanidad en el gran esquema o Plan de Dios, dicha ley constituirá la ley determinante de la raza. Sin embargo, esto no sucederá hasta que la mayoría de los seres hu­manos comprenda algo de lo que significa actuar como almas. Luego, obedeciendo a esta ley, la humanidad actuará como transmisora de luz, energía y potencia espirituales a los reinos subhumanos y constituirá un canal de comunicación entre “lo que está “arriba y lo que está abajo”. Tal es el elevado destino que tiene ante sí la raza.
Ahora bien, explicaré mejor esta ley a fin de poder ayudar en el trabajo que debemos realizar en los Futuros Festivales de Wesak.

Así como ciertos seres humanos han establecido contacto con sus almas a través de la meditación, la disciplina y el servicio y, en consecuencia, pueden convertirse en canales para la expre­sión del alma y en un medio para distribuir al mundo la energía del alma, así estos hombres y mujeres, en conjunto, forman un grupo de almas, relacionados con la fuente de energía espiritual. Como grupo, y desde el punto de vista de la Jerarquía, han esta­blecido contacto y están “en relación” con el mundo de las realidades espirituales. Así como el discípulo individual estabiliza este contacto y aprende a alinearse rápidamente, y sólo entonces pue­de entrar en contacto con el Maestro de su grupo y responder inteligentemente al Plan, similarmente dicho grupo de almas ali­neadas entra en contacto con ciertas grandes Vidas y Fuerzas de Luz, como el Cristo y el Buda. La aspiración, la consagración y la devoción inteligentes y mancomunadas del grupo conduce a los individuos que lo componen, a escalar alturas más elevadas de lo que podrían realizar por sí solos. El estímulo grupal y el esfuerzo unido llevan al grupo a una realización tan intensa que no sería posible de otra manera. Así como la Ley de Atracción, actuando en el plano físico unió a los hombres y mujeres para realizar un esfuerzo grupal, análogamente la Ley del Impulso Magnético puede comenzar a controlarlos cuando, unidos en un grupo y sólo como tal, sean canales para prestar servicio, olvi­dándose totalmente de sí mismos.
Este pensamiento incluye la oportunidad inmediata que tie­nen ante sí todos los grupos de aspirantes y los hombres de buena voluntad. Mucho podrán realizar si durante el período de la Luna llena de mayo trabajan unidos como un grupo de almas. Lo antedicho ilustra la significación de esta ley, la cual produce la unión polar. Es necesario captar que en este trabajo no está im­plícita la ambición personal (aunque sea de naturaleza espiritual), ni se busca la unión personal. Ésta no es la unión mística de las escrituras o de la tradición mística; tampoco el alineamiento y la unión con el Maestro de un grupo, o la fusión con el propio grupo interno de discípulos consagrados, ni siquiera con el propio Rayo de la vida. Estos factores constituyen implicaciones preliminares y pueden aplicarse individualmente. Les pido que reflexionen sobre esta frase. Tal unión es una cosa grande y vital porque constituye la unión grupal.
Se intenta llevar a cabo un esfuerzo grupal de tal magnitud que en el momento exacto producirá, debido a su acrecentado im­pulso, un empuje magnético tan potente que llegará hasta esas vidas que protegen a la humanidad y a nuestra civilización y trabajan a través de los Maestros de Sabiduría y de la Jerarquía allí reunida. Este esfuerzo grupal evocará de Ellos un magnético impulso de respuestas que unirá, por medio de los grupos de as­pirantes, las influyentes Fuerzas benéficas. El esfuerzo concen­trado de estos grupos (que constituyen subjetivamente un solo grupo) liberará una oleada de luz, inspiración y revelación espirituales de tal magnitud, que producirá marcados cambios en la conciencia humana y mejorará las condiciones de este mundo nece­sitado. Los hombres abrirán los ojos a estas realidades funda­mentales, aún vagamente percibidas por el público pensante. Entonces la misma humanidad aplicará los lenitivos necesarios, en la creencia de que así podrá hacerlo por el poder de su propia sabiduría y fortaleza presentidas; sin embargo, detrás de la es­cena están agrupados los aspirantes del mundo, trabajando silen­ciosamente entre sí y al unísono con la Jerarquía, manteniendo de este modo el canal abierto a través del cual puede fluir la sabiduría, la fuerza y el amor necesarios.
Por lo tanto deben ser consideradas en esta gran tarea las siguientes relaciones y agrupaciones:
1.    Las Fuerzas de la Luz y el Espíritu de Paz, conjunto de Vidas de una gran potencia grupal.
2.   La Jerarquía planetaria.
3.   El Buda.
4.   El Cristo
5.   El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
6.   La Humanidad.
Observarán que el Buda centraliza en Sí Mismo las fuerzas descendentes, mientras que el Cristo enfoca en Sí Mismo la de­manda exteriorizada y la aspiración espiritual de todo el planeta. Esto produce un alineamiento planetario de gran potencia. Si se realizará el trabajo necesario durante los Festivales de Wesak podrían lograrse los reajustes que el mundo necesita. El éxito o el fracaso reside mayormente en manos del Nuevo Grupo de Servi­dores del Mundo.
En esta clasificación he descrito algo de lo que implican las palabras “la Ley de Unión Polar”. Todo el proceso concierne a la conciencia, y los resultados deben desarrollarse en la conciencia, y los consiguientes acontecimientos en el plano físico dependen de la consciente comprensión de los hombres de buena voluntad que pertenecen o no, al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo.
Si esto se lleva a cabo, con éxito e inteligentemente, será posible iniciar una nueva relación entre la Jerarquía y el género humano. Dicho esfuerzo podría, y esperemos que así sea, marcar el comienzo de un nuevo tipo de trabajo de mediación –trabajo lle­vado a cabo actualmente por un grupo de Servidores salvadores que se entrenan para establecer ese grupo que oportunamente salvará el mundo. Este trabajo mediador implica el reconocimiento de la Ley del Impulso Magnético, y el deseo de comprenderla y cola­borar con Aquellos que la aplican. Por su intermedio y la correcta comprensión de esa ley será factible establecer la unión nece­saria entre las almas que en sí mismas simbolizaban el Alma de todas las formas, y las almas aprisionadas. Gran parte del triunfo de este esfuerzo dependerá de la captación intelectual de los miem­bros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, respecto a la técnica implicada. También dependerá de su determinación en aceptar la idea de la oportunidad ofrecida en cada período de la Luna llena y de la decisión de trabajar en las líneas ya indicadas. Hasta ahora no han tenido seguridad respecto a la exactitud de lo que se expone sobre la importancia del período de la Luna llena y tampoco al conocimiento personal de la situación, tal como se ha descrito. Algunos ni siquiera saben que existe una Jerarquía observadora, pero son almas consagradas y altruistas que perte­necen, como tales, al Nuevo Grupo de Servidores del Mundo. Si aspiran, oran, meditan y sirven y se concentran en forma unida con los demás Servidores en el momento de la Luna llena de Tauro, la salvación de la humanidad avanzará con mayor rapidez que hasta ahora y los resultados serán muy evidentes.
Para el discípulo individual la significación de esta Ley del Impulso Magnético y la correspondiente relación en su propia vida podría también clasificarse de la manera siguiente:
1.    El mundo de las almas en los niveles mentales superiores.
2.   El Maestro de su grupo.
3.   El Ángel Solar.
4.   El discípulo aspirante, en los niveles mentales inferiores.
5.   La personalidad integrada, que a menudo trae dificultades.
6.   Las relaciones ambientales del aspirante.
Será útil para los estudiantes recordar estas analogías, porque así podrán liberarse de las limitaciones de sus vidas y llegar a una verdadera comprensión de las premisas principales, cuando ob­serven que sus pequeñas e insignificantes vidas sólo son el reflejo de factores mayores y más importantes.
Es inteligente recordar siempre que en el plano del alma no hay separación, ni existe “mi alma y tu alma”. Sólo en los tres mundos de la ilusión y de maya pensamos en términos de alma y cuerpo. Ésta es una verdad oculta muy conocida, que oportuna­mente les permitirá comprender su exactitud.
Extracto de “Psicología Esotérica”, Tomo II, págs. 517/530, de Alice A. Bailey