Biografías


índice
    Hildegard von Bingen (1098-1179)
    Isaac Newton ((1643-1727)
    San Juan de la Cruz (1542-1591)
    Helena I. Roerich (1879-1955)
    Nelson Mandela (1918-2013)
    Hermes Trismegisto (Thot, Mercurio)
    Confucio (551-479 a.C.)
    Nagarjuna (150-250)
    Juan Ramón Jiménez (1881-1958)
    Leonardo da Vinci (1452-1519)
    Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948)
    Martin Luther King Jr. (1929-1968)
    Madre Teresa de Calcuta (1910-1997)


Hildegard von Bingen (1098-1179)
Hildegard nació en Bermersheim, en el valle del Rin (actualmente Maguncia, Renania-Palatinado, en Alemania), en verano del año 1098, en el seno de una familia noble alemana acomodada. Los primeros años de la niña transcurrieron en un lugar situado entre campos y bosques, viñedos y colinas a orillas del río Rin. Este contacto con la naturaleza sería determinante en su vida y se reflejaría con frecuencia en sus escritos.
Fue la menor de los diez hijos de Hildebert de Bermersheim y de su esposa Matilde de Merxheim-Nahet, estos era muy creyentes y viendo la creciente tendencia de la niña hacia el mundo espiritual decidieron que debía ser ofrecida al servicio de Dios, en forma de diezmo (por ser la menor de los diez), según la mentalidad medieval. De esta manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y a la edad de ocho años es entregada para su educación a la condesa Judith de Spanheim (Jutta), hija del conde Esteban II de Spanheim, la cual vivía en una pequeña casita adosada al monasterio de los monjes benedictinos fundada por san Disibodo en Disibodenberg. Jutta la instruyó en el rezo del Salterio (libro de salmos), en la lectura del latín —aunque no le enseñó a escribirlo o, al menos, no con mucha destreza—, en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano. Este monasterio era masculino, pero acogió a un pequeño grupo de reclusas en una celda anexa, bajo la dirección de Jutta. La ceremonia de clausura solemne fue celebrada el 1 de noviembre de 1112 y en ella participaron Hildegard, Jutta y otra novicia más, también infante. En 1114, la celda se transformó en un pequeño monasterio, a fin de poder albergar el creciente número de vocaciones. En ese mismo año, Hildegard emitió la profesión religiosa bajo la regla benedictina, recibiendo el velo de manos del obispo Otón de Bamberg. De esta manera continuó su educación monástica rudimentaria dirigida por Jutta.
Cuando fue adulta, Hildegard expresó su gratitud hacia su familia por haberla entregado a la Iglesia en un momento en que “el espíritu religioso crecía lentamente”.
Jutta murió en 1136, con fama de santidad tras haber llevado una vida de mucha austeridad y ascesis, que incluyó largos ayunos y penitencias corporales. Hildegard, a pesar de su juventud, fue elegida como abadesa (magistra) de manera unánime por la comunidad de monjas.
Desde niña, Hildegard tuvo débil constitución física, sufría de constantes enfermedades y experimentaba visiones. En una hagiografía posterior escrita por el monje Teodorico de Echternach se consignó el testimonio de la propia Hildegard, donde dejó constancia que ya a los tres años tuvo una visión:
“En mi tercer año de edad vi una luz tal que a causa de ella mi alma entera se estremeció, pero por mi corta edad no pude hablar sobre ella. En mi octavo año de edad fui ofrecida a Dios en ofrenda espiritual y hasta mis quince años vi muchas cosas. A veces las decía con toda, sencillez hasta el punto que los que escuchaban me preguntaban que era aquello y de donde me venía y yo misma me asombraba, porque lo que veía en mi alma lo tenía también en mi visión exterior, pero como veía que eso no le ocurría a nadie más oculté cuanto pude la visión que yo tenía en mi alma. Ignoré muchas cosas de la vida exterior pues he estado a menudo enferma desde los tiempos en que mi madre me amamantaba y también más tarde, lo cual más tarde dañó mi crecimiento y me impidió cobrar fuerzas.”
Estos hechos continuaron aún durante los años en que estuvo bajo la instrucción de Judith quien, al parecer, tuvo conocimiento de ellos. Vivía estos episodios conscientemente, es decir, sin perder los sentidos ni sufrir éxtasis; y los describía como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores; además iban acompañados de una voz que le explicaba lo que veía y, en algunos casos, de música. Igualmente, explicaba que ese conocimiento sobrenatural que adquiría se daba al mismo tiempo de tener la experiencia, tal como ella misma escribe: “Simultáneamente veo y oigo y sé, y casi en el mismo momento aprendo lo que sé”.
En 1141, a la edad de cuarenta y dos años, sobrevino un episodio de visiones más fuerte, durante el cual recibió la orden sobrenatural de escribir las visiones que en adelante tuviese. A partir de entonces, Hildegard escribió sus experiencias, que dieron como resultado el primer libro, llamado Scivias (Conoce los caminos), que no concluyó hasta 1151. Para tal fin, tomó como secretario y amanuense a uno de los monjes de Disibodenberg llamado Volmar y, como colaboradora, a una de sus monjas, llamada Ricardis de Stade, su discípula más amada. No obstante, siguió teniendo reticencias para hacer públicas sus revelaciones y los textos resultantes de ellos, por lo que para disipar sus dudas recurrió a uno de los hombres más prominentes y con mayor reputación espiritual de su tiempo: Bernardo de Claraval, a quien dirigió una sentida carta pidiéndole consejo sobre la naturaleza de sus visiones y la pertinencia de hacerlas de conocimiento general. En dicha misiva, enviada hacia 1146, confesaba al ilustre monje cisterciense que lo había visto en una visión “como un hombre que miraba directo al sol audaz y sin miedo”, y al mismo tiempo que se atribuía a sí misma “debilidad” solicitaba su consejo:
Padre, estoy profundamente perturbada por una visión que se me ha aparecido por medio de una revelación divina y que no he visto con mis ojos carnales, sino solamente en mi espíritu. Desdichada, y aún más desdichada en mi condición de mujer, desde mi infancia he visto grandes maravillas que mi lengua no puede expresar, pero que el Espíritu de Dios me ha enseñado que debo creer.
(…) Por medio de esta visión, que tocó mi corazón y mi alma como una llama quemante, me fueron mostradas cosas profundísimas. Sin embargo, no recibí estas enseñanzas en alemán, en el cual nunca he tenido instrucción. Sé leer en el nivel más elemental, pero no comprenderlo plenamente. Por favor, dame tu opinión sobre estas cosas, porque soy ignorante y sin experiencia en las cosas materiales y solamente se me ha instruido interiormente en mí espíritu. De ahí mi habla vacilante.”
La respuesta de Bernardo no fue ni muy extensa ni tan elocuente como la carta enviada por Hildegard, pero en ella la invitaba a “reconocer este don como una gracia y a responder a él ansiosamente con humildad y devoción (...). Además, parece que el abad de Claraval posteriormente intervino ante el papa Eugenio III en favor de Hildegard, ya que tenía trato personal con el obispo de Roma porque éste era también cisterciense y antiguo discípulo suyo.
Precisamente, el arzobispo Enrique de Maguncia bajo cuya jurisdicción se encontraba el monasterio de Disibodenberg, y que estaba enterado de las visiones y profecías de Hildegard, mandó una comisión al papa Eugenio para informarse de lo sucedido y lograr que se declarara sobre la naturaleza de tales dones. El papa se encontraba por aquellos días en Tréveris para presidir el sínodo que se celebró en aquella ciudad entre 1147 y 1148.
En 1148, un comité de teólogos, encabezado por Albero de Couní, obispo de Verdún, a petición del papa, estudió y aprobó parte del Scivias. El mismo papa leyó públicamente algunos textos durante el sínodo de Tréveris y declaró que tales visiones eran fruto de la intervención del Espíritu Santo: “Sus obras son conformes a la fe y en todo semejantes a los antiguos profetas”. Tras la aprobación, envió una carta a Hildegard, pidiéndole que continuase escribiendo sus visiones. Con ello dio comienzo no solo la actividad literaria aprobada canónicamente, sino también la relación epistolar con múltiples personalidades de la época, tanto políticas como eclesiásticas. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la Sibila del Rin, convirtiéndola en una intermediaria entre la revelación divina y el mundo,  lo que hizo que se la tratara como una persona  especial, escapando, así, de las restricciones de la iglesia medieval para con las mujeres predicadoras y que le permitieron dedicarse, entre otras cuestiones, a la predicación,  la filosofía y  la ciencia.
Su fama hizo que su comunidad creciera, entonces una visión la hizo concebir la idea de partir de Disibodenberg y marchar a un lugar “donde no había agua y donde nada era placentero” inspirándola así para la fundación de un monasterio en la colina de san Ruperto (Rupertsberg), cerca de Bingen al oeste del río Rin en la desembocadura del Nahe, para trasladar a la crecida comunidad y emanciparla de los monjes de Disibodenberg. Fue el primer monasterio de monjas autónomo, pues hasta entonces siempre habían dependido de otro de varones. Entre 1147 y 1150 las monjas se trasladan a su nuevo monasterio.
Sin embargo, Kuno, entonces abad de Disibodenberg, se opuso a su salida, pues veía disminuidas las rentas y la influencia de su monasterio, lo que contrarió a la monja en gran medida, al punto de ocasionarle trastornos físicos, que fueron atribuidos a causas divinas. Ante esta situación intervino la marquesa Ricardis de Stade (Richardis von Stade), madre de la monja que servía de secretaria a Hildegard, quien logró convencer a Enrique I, arzobispo de Maguncia (1142-1153), de que diera la autorización para la salida de las religiosas y la fundación del nuevo monasterio. Hacia 1150, se trasladó a Rupertsberg con cerca de veinte de sus monjas, obtuvo el permiso del conde Bernardo de Hildesheim, propietario del terreno elegido y fundó el monasterio de Rupertsberg, del cual se convirtió en abadesa. Este siguió atrayendo numerosas vocaciones y visitantes.
Por esa época, su amada alumna, asistente y secretaria Ricardis la abandonó para convertirse en abadesa del convento de Bassum en Sajonia. Ello causó la tristeza y oposición de Hildegard, que luego reflejaría en serias cartas de protesta al arzobispo Hartwig de Bremen, hermano de Ricardis, quien había influido para conseguir el cargo abacial; llegó a apelar hasta al papa, sin conseguir que la monja volviera. Ricardis murió al año de la separación.
Un año después del traslado concluyó el Scivias (1151) y por esa misma época comienza su obra musical, de la que se conservan más de 70 obras con letra y música, himnos, antífonas y responsorios, recopiladas en la Symphonia Armoniae Celestium Revelationum (Sinfonía de la Armonía de Revelaciones Divinas) la mayoría editadas recientemente, así como un auto sacramental cantado, titulado Ordo Virtutum (El Coro de las Virtudes) dedicado a la virtud, siendo éste uno de los primeros ejemplos de drama litúrgico.
Entre 1151-1158 escribió su obra de medicina bajo un único título: Liber Subtilitatum Diversarum Naturarum Creaturarum (Libro Sobre las Propiedades Naturales de las Cosas Creadas) que en el siglo XIII fue dividido en dos textos. En ellos se describe el mundo natural y muestra un particular interés en las propiedades curativas de las plantas, los animales y las rocas. Hildegard destinó esta parte de su obra a describir el “milagro de la vida”, desde la fecundación hasta la lactancia desde la visión de una monja erudita medieval.
Entre 1158 y 1163 escribió la Liber Vitae Meritorum (Libro de los Méritos de la Vida); y entre 1163 y 1173-74, Liber Divinorum Operum (Libro de las Obras Divinas), la tercera de sus tres obras más relevantes y que tardaría alrededor de diez años en concluir, considerados junto con el Scivias como las obras teológicas más importantes de Hildegard.
Otra de sus obras es la Lingua Ignota et Littere Ignote (Lengua desconocida) (1150?) formada por unas 1000 palabras y un alfabeto de veintitrés letras, de las que solo hay información fragmentaria.
Completan su obra una serie de tratados menos conocidos —en 1178, Solutiones Triginta Octo Quaestionum (Respuesta a 38 preguntas); Expositio Evangeliorum (Explicación del Evangelio); Explanatio Regulae S. Benedicti (Comentario de la Regla de San Benito); Explanatio Symboli S. Athanasii (Comentario del Símbolo Atanasiano); sobre 1150, Vita Sancti Ruperti (Vida de San Ruperto); en 1170, Vita Sancti Disibodi (Vida de San Disibodo)— algunas de ellas de fecha desconocida.
Además, en un momento en el que estaba prohibida la interpretación de las Escrituras por parte de las mujeres y su participación en la sociedad, esta mujer se comunicó con el papado, hombres de estado, emperadores alemanes y otras figuras notables. Se conservan casi 400 cartas a personas de toda índole que acudían a ella en demanda de consejos como árbitro que dirimiese sus contiendas. De ellas, ciento cuarenta y cinco están recogidas en la Patrología Latina de Migne. Hildegard escribió cartas a hombres y mujeres de todas clases tanto en Alemania como en el extranjero. Se conservan las cartas cruzadas con dos emperadores, Conrado III y su hijo y sucesor el emperador Federico I Barbarroja, con Bernardo de Claraval, con los Papas, Eugenio III, Anastasio IV, Adriano IV y Alejandro III, con el Rey inglés Enrique II y su esposa Leonor de Aquitania, y una larga serie de nobles, cardenales y obispos de toda Europa, a quienes aconsejaba y si era necesario reprendía, escuchada por todos como referencia moral de su tiempo.
En 1150, el propio emperador Federico I Barbarroja la invitó a entrevistarse con él en su palacio en Ingelheim. El aprecio mutuo que generó esta entrevista manifestado en las subsecuentes cartas llegó a tal grado que, trece años más tarde, el soberano otorgó un edicto de protección imperial a perpetuidad al monasterio de Rupertsberg.
 Sin embargo, la abadesa alternó la vida contemplativa y de escritora con la de predicación y fundación. Si bien la clausura en sus tiempos no era tan rígida como lo sería a partir de Bonifacio VIII, no dejó de sorprender y admirar a sus contemporáneos que una abadesa abandonara su monasterio para predicar. Hildegard realizó al menos cuatro grandes viajes fuera de los muros del convento (entre 1158 y 1171, a lo largo de los ríos Nahe, Meno, Mosela, y Rin) a instancias de los prelados de diversos lugares. En ellos predicó en iglesias y abadías sobre los temas que más urgían a la Iglesia: la corrupción del clero y el avance de la herejía de los cátaros. En su tercer viaje, (entre 1161 y 1163) cuando visitó Colonia a instancias de los Canónigos Capitulares para predicar contra la herejía de los cátaros, lo hizo pero también y con gran énfasis, recriminó con dureza y achacó el auge de la misma a la vida disoluta que llevaban los mismos canónigos, los clérigos y a la falta de piedad de los mismos y del pueblo cristiano en general, lo que da idea de su carácter. Fue la única mujer a quien la Iglesia permitió predicar al pueblo y al clero en templos y plazas. De sus cartas se desprenden los itinerarios y la finalidad de sus viajes que realizaba en barco y a caballo, un auténtico sufrimiento para su naturaleza débil.
En 1165, y debido al incremento de monjas en el convento de Rupertsberg, parte de ellas se trasladaron al cercano convento de Eibingen, entonces vacío, conformándose éste como el segundo monasterio de su fundación, que visitaba regularmente dos veces a la semana.
En el año 1173, poco antes de concluir el Liber Divinorum Operum, murió el monje Volmar, su más cercano colaborador y secretario, lo que la dispuso a ayudarse de los monjes de la abadía de san Eucharius de Tréveris para terminar dicha obra. Durante algún tiempo el monje Godofredo de Disibodenberg le sirvió como amanuense, a la vez que comenzó la redacción de una biografía de la profetisa, pero también él murió poco tiempo después, en 1176. El último de sus secretarios lo encontró en Guiberto de Gembloux, un monje flamenco, con el que había sostenido conversación epistolar iniciada por el interés de éste sobre la manera en que Hildegard tenía sus visiones.
La última situación crítica a la que tuvo que enfrentarse Hildegard aconteció en 1178, cuando su comunidad dio sepultura en el cementerio conventual a un noble supuestamente excomulgado. Por la imposición de esta pena eclesiástica, el derecho canónico prohibía su entierro en suelo sagrado. Se pidió a Hildegard que exhumara el cadáver. Ella se negó e incluso hizo desaparecer cualquier rastro del enterramiento para que nadie pudiera buscarlo. Sostuvo que había sido reconciliado con la Iglesia antes de morir. Los prelados de Maguncia, en ausencia del arzobispo Christian, que estaba en Roma, pusieron en entredicho al monasterio. Por él se prohibió el uso de las campanas, los instrumentos y los cantos en la vida y liturgia de Rupertsberg. Hildegard se defendió escribiendo una carta de rico contenido doctrinal, donde recogía el significado teológico de la música. Cuando regresó el arzobispo en marzo de 1179, se presentaron testigos que apoyaban la versión de Hildegard y fue levantado el entredicho.
A los pocos meses de ser levantado el entredicho, el 17 de septiembre de 1179, a los 81 años de edad murió Hildegard. Fue sepultada en la iglesia de su convento de Rupertsberg del que fue Abadesa hasta su muerte. Sus reliquias permanecieron allí hasta que el convento fue destruido por los suecos en 1632. Actualmente sus restos se encuentran en Eibingen. Las crónicas hagiográficas cuentan que a la hora de su muerte aparecieron dos arcos muy brillantes y de diferentes colores que formaban una cruz en el cielo.
En ninguna de las obras o cartas, Hildegard se atribuye a sí misma ningún mérito, antes bien, se define como "pobre criatura falta de fuerzas". Todo lo que sabe y hace, es obra de Dios. Las visiones, las revelaciones, las curaciones que realizó, fueron sobrenaturales. Dice en su prólogo de Liber Divinorum Operum:
“Todas las cosas que escribí desde el principio de mis visiones, o que vine aprendiendo sucesivamente, las he visto con los ojos interiores del espíritu y las he escuchado con los oídos interiores, mientras, absorta en los misterios celestes, velaba con la mente y con el cuerpo, no en sueños ni en éxtasis, como he dicho en mis visiones anteriores. No he expuesto nada aprendido con el sentido humano, sino sólo lo que he percibido en los secretos celestes.”
Se puede considerar que Hildegard continuó el trabajo de los profetas en la proclamación de las verdades que Dios deseó que supiera la humanidad. Como dice el prólogo de Liber Divinorum Operum: “Escribe pues estas cosas, no según tu corazón, sino como lo quiere mi testimonio, de mí, que soy vida sin principio ni fin, ya que no son cosas imaginadas por ti, ni ningún otro hombre lo ha imaginado, sino son como Yo las he establecido antes del principio del mundo”.
Entre 1180 y 1190 el monje Teodorico de Echternach escribió Vita de Hildegard, recogiendo pasajes autobiográficos que la monja había dejado y contado. Gregorio IX abrió el proceso de canonización en 1227, aunque no se concluyó. Fue reabierto por Inocencio IV en 1244, sin que tampoco en esta ocasión se llegase a concluir. Sin embargo, debido a la difusión de su culto se la inscribió en el Martirologio romano, incluyéndose además su nombre en algunas letanías; se extrajeron reliquias de su sepulcro; se celebró su fiesta litúrgica; se le atribuyeron milagros y sus representaciones pictóricas y escultóricas comenzaron a ser objeto de veneración.
En 1940 se aprobó oficialmente su celebración para las iglesias locales. Con motivo del 800 aniversario de su muerte, Juan Pablo II se refirió a ella como profetisa y santa. De la misma manera, en 2006, el papa Benedicto XVI también se refirió a Hildegard como santa y la encomió como una de las grandes mujeres de la cristiandad junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila y la madre Teresa de Calcuta. En el año 2010 el mismo Papa dedicó a Hildegard las Audiencias Generales del 1 y 8 de septiembre, dentro del marco de una serie de catequesis sobre escritores cristianos, siendo la primera mujer presentada en estas catequesis; recordó, entre otras cosas, que los contemporáneos de Hildegard la consideraron con el título de Profetisa Teutónica y puntualizó el valor teológico de sus escritos y enseñanzas.
En diciembre de 2011, el papa Benedicto XVI anunció su decisión de otorgar a santa Hildegard el título de Doctora de la Iglesia, título que, después de evangelista y apóstol, es el más exclusivo de la Iglesia Católica (como también de la Ortodoxa, la Anglicana o la Siria). El título de Doctor —"el que enseña" o "el enseñante"— sólo se ha aplicado a 35 cristianos dentro de la Iglesia y con carácter universal. El 10 de mayo de 2012 procedió a inscribirla en el catálogo de los santos y extender su culto litúrgico a la Iglesia universal, en una “canonización equivalente”. El 7 de octubre de 2012, durante la misa de apertura del Sínodo de los obispos en la Basílica de San Pedro en Roma, se realizó la proclamación oficial por el cual se le concedió el título de Doctora para la Iglesia Universal junto con san Juan de Ávila.
Hildegard también es venerada por algunas de las Iglesias que conforman la Comunión Anglicana, entre ellas la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Episcopal Escocesa. Se la celebra el 17 de septiembre.
La iconografía religiosa de Hildegard es escasa. Se la retrata con los atributos propios de una abadesa de la orden de san Benito: báculo abacial y hábito benedictino con velo negro y blanco. Sus representaciones más antiguas la reproducen sentada con un estilo en la mano en actitud de escribir sobre un par de tablillas o dictando a un monje, con cinco flamas alrededor de la cabeza. Más tarde se cambia el estilo por una pluma de ave, con algún pergamino o libro en la mano —comúnmente el Scivias— y algún instrumento musical.


Isaac Newton (1643-1727)
Se encontraba sentado bajo un árbol cuando una manzana cayó a su lado, él se pregunto “¿Por qué tiene que caer la manzana siempre perpendicularmente al suelo?, la razón tiene que ser que la Tierra la atrae”. Este hecho fue lo que Isaac Newton contó a su amigo, el físico William Stukelet, quien plasmó esta breve historia en Memorias de Sir Isaac Newton. El manuscrito original fue exhibido y se encuentra disponible por la Royal Society de Londres. A partir de este acontecimiento, Newton formuló la Ley de la Gravitación Universal.

Isaac Newton nació el 4 de enero de 1643, en Woolsthorpe Lincolshire, Inglaterra. Huérfano de padre, terminó bajo el cuidado de sus abuelos debido a que su madre contrajo nupcias por segunda ocasión. En Grantham, el pueblo donde asistió a la escuela, un profesor se ofreció a prepararlo para asistir a la Universidad. A la edad de 16 años ingresó al Trinity College, en Londres. Cuando la peste bubónica se hizo presente en aquel país, se refugió en la biblioteca para resolver problemas matemáticos.


Newton descubrió los principios del cálculo diferencial e integral a partir de la geometría analítica, exponiéndolo en el manuscrito Analysis per aequationes número terminorum infinitos. Diez años después elaboró tres enfoques diferentes de su nuevo análisis, Philosophiæ naturalis principia matemática, conocido también como Principia, texto que define materia y cantidad en movimiento; además, en éste expone la Mecánica Clásica, la Ley de la Gravitación Universal, el cálculo matemático, las Leyes del Movimiento, entre otros temas.
“Debemos, como consecuencia de esta regla, admitir universalmente que todos los cuerpos, sin excepción, están dotados de un principio de gravitación.”
Experimentó con una lámpara y un prisma, a través de la ejecución blanca sobre éste, se separó en un arcoiris de varios colores, al volver a reflejar los rayos en un nuevo prisma, la luz de colores surgía blanca; con esto comprobó que los colores son una característica de la luz, representado en su obra Opticks.
En esa época los estudios sobre alquimia estaban prohibidos, por lo que Newton firmaba sus textos con un anagrama, Jeova Sanctus Unu, que en latín significa su nombre. Algunos de sus escritos sobre la alquimia son: Theatrum Chemicum y The Vegetation of MetalsIndex Chemicus y Praxis, éste último es considerado el más importante.
Físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático se le nombró Presidente de la Royal Society y en 1705 fue galardonado con el título de Sir, de manos de la Reina Ana. El gran genio, Isaac Newton, falleció el 31 de marzo de 1727, culminando con su obra la Revolución Científica.
“Puedo calcular el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de la gente.”
   


San Juan de la Cruz (1542-1591)
Infancia y Adolescencia en Castilla
San Juan de la Cruz nació en 1542, en Fontiveros, un pequeño pueblo enclavado en la comarca de la Moraña abulense, de economía agrícola y ganadera, aunque con cierto embrión de una industria de telares.
Fue el segundo de los tres hijos del matrimonio formado por Gonzalo de Yepes y Catalina Álvarez, modestos tejedores de telas bastas, quienes eligieron para él uno de los nombres más habituales en el siglo XVI castellano. El padre procedía de Toledo y, aunque para la madre se ha sugerido la posibilidad de una ascendencia judeoconversa o morisca, estas hipótesis no han podido ser confirmadas documentalmente, si bien algunos especialistas insisten en el mudejarismo antropológico que rodeó la infancia del futuro santo. Parece que las diferencias de clase social y de nivel económico entre el padre y la madre fueron determinantes para el distanciamiento con la familia paterna.
A la muerte temprana del padre, la madre, viuda pobre, intentó recabar infructuosamente ayuda de ciertos parientes toledanos. Su desesperada situación le llevó a trasladarse a Arévalo, villa abulense predominantemente agrícola, pero con una pequeña industria textil-, donde permanecieron unos cuatro años, para posteriormente, en 1551, establecerse en Medina del Campo. Esta villa de la provincia de Valladolid, aunque había iniciado su declive, era sede todavía de las ferias más importantes de la Corona de Castilla y uno de los principales mercados financieros de Europa, por lo que constituía un núcleo urbano de los más ricos y poblados de la Meseta Norte. El objetivo de este traslado en el marco de la geografía castellana, pues, era mejorar la situación económica de la familia, que, además, se había incrementado con el matrimonio de Francisco, el único hermano de Juan.
Desde hace unos años se viene insistiendo en el ambiente marcado por la pobreza —verdaderos niveles de miseria— en que se desenvolvieron la infancia y adolescencia de Juan de Yepes. Estas duras circunstancias tuvieron como consecuencia la endeblez de su corta estructura física, a consecuencia de la desnutrición y del raquitismo infantil, y su obligada inserción en los grupos sociales “sin calidad”, condiciones propias para desarrollar actividades manuales y “artes mecánicas”.
En los arrabales medinenses se crió el huérfano Juan de Yepes como pobre de solemnidad, categoría socioeconómica -diferenciada de la de los pobres envergonzantes o la de los vagos y maleantes- que le proporcionaba la posibilidad, mediante asistencia social prestada a través de instituciones de caridad, de asistir al Colegio de los Niños de la Doctrina. Por tal “privilegio”, derivado de su ínfima extracción social, declarada y legalizada-para su reconocimiento era necesario someterse a probanzas múltiples, estaba obligado a realizar contraprestaciones estipuladas, tales como la asistencia en el convento, la ayuda a Misa y a los Oficios, el acompañamiento de entierros y la práctica de pedir lismosna.
En este centro, entre reformatorio y escuela de enseñanza primaria, recibió una preparación elemental, lógicamente subordinada a la religiosa, pero que, en lugar de encauzarle hacia el habitual aprendizaje de un oficio, tuvo la virtud de rescatarle del analfabetismo en que estaban inmersos todos sus familiares —en contraste flagrante con los comportamientos de la familia de Santa Teresa— y le capacitó para proseguir su formación en el colegio fundado por los jesuitas en 1551, con la ayuda financiera de los mercaderes Rodrigo de Dueñas y Pedro Cuadrado.
Como alumno externo y a tiempo parcial, Juan de Yepes debía compaginar sus estudios con un trabajo asistencial en el hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Medina, especializado en la curación de enfermedades venéreas contagiosas y conocido popularmente como el Hospital de las Bubas. A pesar de estas limitaciones de tiempo real, Juan de Yepes tuvo la oportunidad, entre 1559 y 1563, de asimilar las directrices de la «ratio studiorum», que, como nuevo método académico, se empezaba a ensayar en los colegios de la Compañía de Jesús.
De entrada, el latín era el eje de todos los estudios. Fueron profesores de Gramática latina Miguel de Anda, Gaspar de Astete y, quizá, Jerónimo Ripalda. Superados estos tres años, se podía pasar a un cuarto de Humanidades, en el que los alumnos aprendían a escribir con corrección en latín, a construir versos latinos y a traducir a Cicerón, César, Virgilio, Ovidio, ciertas cosas de Marcial y aun de Horacio. En la clase de Retórica se leía la Epístola ad Herenniumalgunos libros de Quintiliano y diversos discursos de Cicerón. Desde 1557 Juan Bonifacio, profesor de Retórica, actuaba, además, como director de estudios, sustentando un nuevo espíritu que incorporará las nuevas corrientes del humanismo cristiano y que marcarán una impronta decisiva en la mentalidad de San Juan de la Cruz. La formación recibida en Medina constituirá la plataforma idónea para el acceso a la Universidad salmantina del aventajado alumno.
Fraile y Estudiante
La vocación religiosa llevó a Juan de Yepes, a los veintiún años de edad, a ingresar en los Carmelitas de Medina, con el nombre de Juan de Santo Matía, decisión que supuso el rechazo de propuestas concretas de una ordenación sacerdotal como paso previo a la capellanía del Hospital de las Bubas, beneficio eclesiástico que hubiera solucionado los apuros económicos de la familia. Su elección —frente a la posible continuidad entre los jesuitas, por ejemplo— pone de manifiesto una tendencia a la soledad y evidencia ya una inclinación contemplativa que aspiraba a satisfacer en una Orden con raigambre eremítica. El noviciado lo realizó entre 1563 y 1564 en el convento medinense de Santa Ana, fundado en 1557 por el P. Rengifo, quien se inspiró para sus estatutos en el Colegio de San Gregorio de Valladolid. Se trataba de una etapa de densa preparación espiritual.
Como fraile profeso ya, se instaló en Salamanca en el Colegio de San Andrés, situado a extramuros de la ciudad, donde estudiaban carmelitas venidos de todas las provincias de España. En las aulas de la universidad salmantina realizó fray Juan de Santo Matía los tres cursos preceptivos para bachillerarse en Artes, durante los años 1564-1567.
En el primer curso de Artes, 1564-65, asistió a las clases de Pedro García Galarza, Hernando de Rueda y Martín de Peralta, que impartieron docencia sobre las Súmulas de Domingo de Soto y la Lógica de Aristóteles, además de otras lecturas complementarias. En el segundo año, 1565-66, estudió lógica según las explicaciones de los profesores Hernando de Rueda, Andrés de Morales y el mercedario Gaspar de Torres. Durante el tercer año, 1566-67, siguió los cursos de filosofía impartidos por Hernando de Rueda, Diego Rodríguez, Alonso de Calahorra, Miguel Francés y Diego Bravo. Las materias tratadas fueron Físicos, De generatione et corruptione, De anima —libros segundo (teoría de la potencia y acto, facultades del alma, órganos de los sentidos) y tercero (la sensibilidad, la imaginación, el intelecto, activo y pasivo)— y Metafísica de Aristóteles, además de la Ética a Nicómaco y la Política. Del plan de estudios se desprende que el curso más fuerte era el último, en el que parece desencadenarse una crisis vocacional en el joven carmelita. No obstante, Juan de Santo Matía adquirió destreza dialéctica, como lo muestra su nombramiento de prefecto de estudiantes, al final de los Estudios de Artes, en el colegio de S. Andrés, y como seguirá evidenciando en los numerosos ejercicios académicos que dirigirá en Alcalá y Baeza.
Frente a las tensiones del mundillo universitario salmantino, en las que se veían involucrados los propios estudiantes, bullían sus inquietudes religiosas interiores, coincidentes en el tiempo con su ordenación como sacerdote en la primavera de 1567. Mientras tanto, dentro de la propia Orden habían surgido tendencias reformistas -en la década de los 60 el Capítulo de Roma acababa de aceptar una reforma de acuerdo con las directrices de Trento, para cuya difusión se envió al propio general de la Orden, Juan Bautista Rubeo, quien debió de visitar el convento de San Andrés en 1568, estando el futuro santo allí-. Sin embargo, a fray Juan, en esta fase de inestabilidad espiritual, sus inclinaciones contemplativas parecían impulsarle hacia la Cartuja.
En medio de esta crisis se produce el decisivo encuentro con Santa Teresa, por el otoño de 1567 en Medina. La Madre fundadora, que proporciona su propio testimonio en las Fundaciones (3,16-17), le ofreció la alternativa de encauzar sus deseos en el seno de la reforma de la misma Orden, en la línea de la restauración de un ideal eremítico-contemplativo, entroncado con otros movimientos reformistas de raíz hispana apoyados desde la Corte e independientes de Roma. Sin embargo, por la propia personalidad de la santa, tal renovación iba impregnada de un talante humanista que, más adelante, sería atenuado por el rigor de Nicolás Doria.
El santo decide, en la espera de la creación de algún monasterio, volver a Salamanca e iniciar estudios de Teología durante el curso 1567-68, pero sin intención de culminar su carrera académica. En la Facultad de Teología, la más prestigiosa de la Universidad, junto a la de Derecho, el dominico Francisco de Vitoria acababa de propiciar una renovación neotomista que, sin menoscabo del predominio de Santo Tomás, propugnaba una conciliación entre la Escolástica Especulativa y la Teología Positiva. Por otro lado, frente a la corriente tradicional, que defendía la necesidad de profundos conocimientos escolásticos y rechazaba los conocimientos lingüísticos y filológicos como requisitos para explicar los textos bíblicos, los estudiantes —entre los cuales se encontraba fray Juan de Santo Matía— reclamaban más lecciones de Sagrada Escritura, con profundización de estudios de hebreo, en cuanto clave de acceso a los libros sagrados. Biblistas y hebraístas, pues, se enfrentaban a escolásticos, rígidos defensores de la Vulgata, como bloques polarizados entre los que se cruzaban también las controversias y disparidades de agustinos y dominicos. Al primer grupo pertenecían Luis de León, Gaspar Grajal y Martínez Cantalapiedra; al segundo, Juan Gallo, Bartolomé de Medina y León de Castro. La polémica, que estalló cuando el editor salmantino Gaspar de Portonariis pretendió reeditar en 1569 la Biblia de Vatablo, culminaría con la detención de fray Luis de León, Grajal y Cantalapiedra en 1572.
La planificación de los cursos de Teología era más flexible, por lo que es verosímil la asistencia de Juan de Santo Matía a diversas cátedras, en sesiones de mañana y tarde. Así pudo acudir a la de Mancio del Corpus Christi, en Prima de Teología, quien leyó la Tercera parte de la Summa de Santo Tomás sobre la Encarnación del Verbo; a la de Juan de Guevara en Vísperas, en la que se desarrolló la cuestión Prima Secundae de Santo Tomás; a la de Fr. Luis en la cursatoria de Durando, quien trató cuestiones relativas a las distinciones 23-25 del tratado De fide; a la de Juan Gallo en la cursatoria de Teología tomista, donde explicó la Primera parte de la Summa; a la de Cristóbal Vela en la cursatoria de Escoto, donde se leyó el libro IV acerca de la resurrección de los muertos; a la de Gaspar de Grajal en Teología positiva, quien explicó los Salmos, desde el 50 hasta el 70; a la de Martín Martínez Cantalapiedra, quien desarrolló 40 capítulos del profeta Daniel en filología semítica; a la Cristóbal de Madrigal en hebreo, quien analizó diversas secciones del Éxodo, Malaquías, Ezequiel, y Génesis. Además, como sustituto de la cátedra de Prima de Teología, esto es de Mancio del Corpus Christi, explicó fray Luis el De Eucharistia y, tal vez, el De predestinatione, por lo que “todo ello nos abre múltiples posibilidades de vinculación universitaria entre Fr. Luis y Fr. Juan de Santo Matía”. Se ha insinuado que de estas lecciones pudieran derivar también algunas concomitancias entre San Juan y el pensamiento erasmiano.
Por otro lado, existe la posibilidad de que el carmelita asistiera a materias ajenas al propio curriculumcomo la explicación de los Cantares de Salomón, en la cátedra de propiedad de Lenguas Semíticas, durante el curso 1565-66, o escuchara las teorías copernicanas, en parte admitidas por los estatutos salmantinos de 1561, desarrolladas por el catedrático de Astrología Hernando de Aguilera, toda vez que se han rastreado influjos copernicanos en la concepción del alma por parte del santo. Además, el mismo Juan de Aguilera es autor de un Ars memorativamateria también explicada por el Brocense en 1567, de la cual también se han detectado influencias en San Juan de la Cruz. Incluso se ha apuntado la hipótesis de un conocimiento indirecto de Algazel y de Averroes a través de John Baconthorp, por esta misma época.
En definitiva, Juan de Santo Matía sólo realizó un curso de Teología, por lo que no obtuvo siquiera el grado de bachiller, a diferencia de otros compañeros, como Fr. Bartolomé Sánchez, Fr. Juan de Heredia, Fr. Rodrigo Nieto y Fr. Pedro de Orozco, etc., quienes completaron los cursos exigidos.
Inicios de la Reforma: tensiones y conflictos
En agosto de 1568 fray Juan de Santo Matía abandonó Salamanca y su Estudio para acompañar a Teresa de Jesús en su fundación femenina de Valladolid, viaje interpretado como una especie de “noviciado” necesario para familiarizarse con el nuevo talante de la reforma, previo al inminente traslado a Duruelo. Aquí se inauguró el primer convento de descalzos, según la Regla primitiva y no mitigada de la Orden del Carmen, el 28 de noviembre de 1568, ceremonia en la que fray cambió su nombre por el de fray Juan de la Cruz. La atmósfera de aquellos primitivos le pareció a la madre Teresa, en la visita que realizó por marzo de 1569, exagerada, y en ella se percibían ya las tendencias rigoristas que, propulsadas por el general genovés Nicolás Doria, desbancaron la corriente humanista y moderada de Teresa de Jesús y Gracián.
En 1570 la fundación se trasladó a Mancera, donde fray Juan desempeñó el cargo de subprior y maestro de novicios. Después de una breve estancia en Pastrana para poner en marcha su noviciado, en 1571 se estableció en Alcalá de Henares, como Rector del colegio recién fundado, con lo que volvía a estar inmerso en un ambiente cultural potente y abierto.
En la primavera de 1572 Santa Teresa lo reclamó como Vicario y confesor de las monjas de la Encarnación, comunidad de la que era priora, tras superar una serie de dificultades y crisis internas. Este convento femenino, el más importante de Castilla, a la sazón albergaba 130 monjas. En este cargo permanecerá fray Juan de la Cruz hasta diciembre de 1577, por lo que pudo acompañar a la Madre en la fundación de diversos conventos de Descalzas, como el de Segovia.
Se ha sugerido la posibilidad de que durante su permanencia en Ávila fray Juan de la Cruz tuviera tiempo y ocasión de realizar amplias lecturas, escolásticas y místicas e, incluso, de madurar en su experiencia espiritual y poética. Por entonces, en esta ciudad castellana, en gran apogeo cultural, artístico y religioso, existía un Estudio General de los dominicos (Santo Tomás), además del Colegio de jesuitas de San Gil, en el que residían teólogos como Francisco Suárez, y pedagogos como el P. Ripalda o el propio Juan Bonifacio, preceptor de Juan de Yepes en Medina del Campo. Otros especialistas han insistido asimismo en que estos años constituyeron una etapa de preparación para la creatividad absoluta de los inmediatamente siguientes. “Debieron perfilarse y quizá definirse allí y entonces la originalidad de su pensamiento, la fuerza de su inventiva y la urgencia de la escritura”.
Durante este tiempo las negociaciones entre España y la Santa Sede habían entrado en una fase en la que la reforma de las órdenes de España quedaba encomendada a los ordinarios bajo la dirección de la Corona. Confluyeron, por tanto, entonces dos directrices reformadoras: por un lado, la reforma del Rey, independiente de las disposiciones de laReformatio Regularium de Trento, y, por otro, la reforma propugnada por los Papas.
Paralelamente, en el seno de la Orden del Carmen se habían agravado las tensiones jurisdiccionales entre los carmelitas calzados y descalzos, debidos primordialmente a distintos enfoques espirituales de la reforma, conflicto que tuvo que experimentar San Juan en Salamanca y quizá en Medina. Mientras los primeros, empeñados en evitar la separación de un grupo cada vez más nutrido, estaban impulsados por la curia romana y el Papa, los segundos, seguidores de la regla Primitiva no mitigada y ávidos de rigor, fueron apoyados por Felipe II, reticente ante Roma y promotor de una reforma “a la hispana”, radical y rápida: “el pleito de calzados y descalzos se enmarca en la permanente confrontación entre el poder real y el pontificio por dominar el sector, también poderoso, de las órdenes religiosas”. En 1575 el Capítulo General de los Carmelitas, reunido en Piacenza, adoptó la medida especial de enviar un Visitador de la Orden para Calzados y Descalzos, el P. Jerónimo Tostado, con el objetivo de suprimir los conventos fundados sin licencia del General y de recluir a la M. Teresa en un convento elegido por ella.
Las confrontaciones jurisdiccionales irán en aumento hasta el punto de hacerse perceptible la necesidad de independencia para la rama de los Descalzos. Así, primeramente, en 1580, el Carmelo Descalzo se erigirá en provincia exenta, mediante Breve expedido por Gregorio XIII; poco después, en 1588, será reconocido como Congregación, esto es, como Orden con personalidad propia, que, coherentemente, guardará lealtad absoluta a la monarquía española, su gran favorecedora.
El conocido episodio del encarcelamiento del futuro santo se encuadra en este preciso contexto religioso. Ya en 1575, fray Juan de la Cruz había sido detenido y encarcelado en Medina del Campo por los frailes calzados, pero fue liberado a los pocos días gracias a la intervención del nuncio Ormaneto, favorable a los descalzos. A la muerte de éste, su sucesor, Felipe Sega, se decantó por el General calzado y la Reforma teresiana estuvo a punto de irse a pique. La situación de fray Juan en la Encarnación era cada vez más violenta, puesto que, siendo uno de los fundadores de los Descalzos, detentaba el cargo de confesor de monjas calzadas. En el mismo convento las tensiones entre las partidarias de Santa Teresa para el cargo de Priora y las de la representante de los calzados habían cristalizado en unas elecciones sumamente violentas que tuvieron lugar el 7 de octubre.
En la noche del 3 de diciembre de 1577, Juan de la Cruz fue apresado y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo, donde compareció ante un tribunal de frailes calzados que le conminó a retractarse de la Reforma Teresiana. Al negarse, fue declarado rebelde y contumaz, sentencia nula, pues el tribunal carecía de facultades jurídicas, pero que dejaba al descubierto la consideración generalizada de fray Juan como una de los pilares más representativos de la Reforma. En consecuencia, fue encerrado en una oscura y angosta celda en la que permaneció más de ocho meses. Durante este encierro, en un “estado de abandono total, estado que en otros paraliza el pensamiento, Juan de la Cruz escribió una grandísima poesía de amor, elaborando en sentido erótico —con los acentos de la búsqueda y del deseo del Amado— el sensualismo del texto atribuido a Salomón”, las 31 primeras estrofas del Cántico Espiritual (el denominado protocántico), a la vez que los Romances y el poema de la “Fonte”. La composición tendrá mucho de técnica mnemotécnica —tal vez sobre gérmenes embrionarios brotados ya en Ávila— pues durante mucho tiempo no le proporcionaron papel para escribir.
La presión psicológica por parte de los observantes, las dudas sobre la licitud de la empresa teresiana, el recelo sobre posibles sospechas de su renuncia al proyecto de Reforma, el sentimiento de desamparo, la angustia por el aparente olvido de los amigos —desconocedor de los desvelos de Santa Teresa y de sus gestiones en la corte—, el profundo y progresivo desgaste físico unido al temor a una muerte no descartable en tales circunstancias fueron, sin duda, elementos determinantes para la concepción del mayor de sus símbolos literarios, el de la Noche Oscura. En este sentido, la prisión toledana, con su soledad y silencio extremos, potenció la fuerza generadora de la palabra poética y el prisionero “experimentó interiormente la función heurística y creadora de la oscuridad”.

Al cabo de estos meses, con el íntimo convencimiento de que nunca lo liberarían y de que la prolongación de su cautiverio sólo podía acarrearle un desenlace fatal y absurdo, Juan de la Cruz planeó cuidadosamente su fuga como una técnica de supervivencia. En la octava de la Ascensión —entre el 16 y 18 de 1578—, con la ayuda implícita de un carcelero apiadado de su situación, logró evadirse de la prisión en medio de la noche y, a escondidas, llegar al convento de carmelitas descalzas, en la misma ciudad del Tajo, muy próximas al convento en que había estado preso, que le atendieron solícitas, pero para mayor seguridad, le enviaron al Hospital de Santa Cruz, donde convaleció mes y medio. Las incidencias de aquella huida nocturna, preñada de angustia, quedarán como un poso latente en el fondo vivencial del poema de la Noche Oscura, aunque su contenido trascienda la inmediata experiencia biográfica.
Estancia en Andalucía
En septiembre de 1578 San Juan de la Cruz se dirigió hacia Andalucía para reponerse y, tras breve estancia en Almodóvar del Campo, donde asistió a un complejo Capítulo de los descalzos, llegó como Vicario al convento de El Calvario en la serranía jienense. Desde este enclave aislado y retirado de las tensiones entre calzados y descalzos, realizaba regularmente visitas a las monjas descalzas de la fundación de Beas de Segura, de la que era priora Ana de Jesús, a la que había conocido en 1570, en Mancera, de camino con Santa Teresa para la fundación de Salamanca. Entre ambos se desarrollará una entrañable amistad, que explica la dedicatoria de las Declaraciones al Cántico espiritual. En este entorno sosegado y relajante, en plena naturaleza, disfrutó de una etapa de fecunda creatividad, pues parece que aquí compuso los primeros escritos breves: Cautelas, Avisos, Montecillo de Perfección, el poema Noche oscura y comentarios aislados a las estrofas del Cántico.
En junio de 1579 salió para Baeza, ciudad universitaria entonces, donde por aquellos años se respiraba un clima de efervescencia religiosa, para fundar un colegio destinado a los estudiantes carmelitas. En calidad de Rector del Colegio Mayor, cargo que pone de relieve, como antes en Alcalá, el reconocimiento de su preparación intelectual, permaneció hasta 1582. A pesar de las estrechas relaciones con la Universidad, rehusó propuestas de docencia. Mientras tanto, en junio de 1580 se plasmó la separación del Carmelo Descalzo de los Calzados y la Erección en Provincia exenta, mediante breve de Gregorio XIII, de acuerdo con las pretensiones de Felipe II. En ese mismo mes murió, a consecuencia del llamado “catarro universal”, su madre, Catalina Álvarez. Según E. Pacho, en este período escribió probablemente las estrofas 32-34 del Cántico, inició la redacción de la Subida y algunas declaraciones de otras estrofas del Cántico.
Dentro de la Orden continuó la progresión ascendente de sus responsabilidades. En el capítulo de Alcalá de Henares de 1581, en que se hace la escritura oficial de la separación de los Calzados y la Reforma se ve reconocida y afirmada con la elección de Jerónimo Gracián como Provincial, es nombrado tercer Consejero. Regresó a Baeza por poco tiempo pues se le enconmendó el Priorato de Los Mártires de Granada.

En noviembre viajó a Ávila para tratar con Teresa de Jesús acerca de la fundación de las descalzas de Granada, con la pretensión de incorporarla a esta comunidad, gestión que no progresaría, pues la Madre programaba una nueva fundación en Burgos. El último encuentro entre los dos cofundadores del Carmelo Descalzo se produjo el 28 de este mes.
En enero de 1582 viajó a Granada, acompañado de Ana de Jesús y de sus hermanas de hábito. Casi un siglo después de su conquista por los Reyes Católicos, la ciudad estaba pasando por un periodo de dificultades. Allí trabaría conocimiento con Dña. Ana de Mercado y Peñalosa, dama segoviana viuda, favorecedora de las descalzas, a las que alojó en su casa durante alguna temporada, y a quien Juan de la Cruz dedicaría la Llama de Amor Viva.
En marzo tomó posesión del Priorato de los Mártires, donde permanecerá hasta 1588, el periodo más largo de su vida como religioso descalzo. En este convento situado a espaldas de la Alhambra y de Sierra Nevada, recibió la noticia de la muerte de la Madre Teresa en octubre de 1582. En 1583 asistió al Capítulo de Almodóvar del Campo, como Superior de Granada, donde cesó como Consejero pero fue reelegido Prior de Los Mártires para otros dos años y confirmado Vicario de Andalucía por el mismo periodo de tiempo. En 1585 asistió al capítulo de Lisboa, donde fue elegido segundo Definidor -el primero fue Jerónimo Gracián y Provincial el P. Doria- y Vicario de Andalucía. Se decidió establecer una “dieta o consulta permanente, contituida por el Provincial y sus definidores”. En abril de 1587, en el Capítulo de Valladolid, cesa como Definidor y Vicario de Andalucía, pero es nombrado por tercera vez Prior de Granada, cargo en el que se mantendrá hasta 1588, en que se celebrará en Madrid el Primer Capítulo General del Carmelo Teresiano.
En esta etapa realizó numerosos viajes por Andalucía y Portugal, por razones del cargo, a los conventos de frailes y de monjas: en 1585, Málaga, Caravaca, Sevilla y Lisboa. En 1586 acompañó a Ana de Jesús a la fundación de Madrid de Santa Ana de las Descalzas. Entre este año y 1587 se desplazó a Córdoba, Beas, Bujalance, Baeza, la Manchuela (Jaén), Guadalcázar y Sabiote. Se ha calculado un recorrido de 27.000 kms en total.
Con respecto a su labor creativa, esta época es de fecundo esplendor, pues en 1584 finalizó la redacción del primer Cántico (Declaraciones de las canciones que tratan del exercicio de amor entre el Alma y el Esposo Christo... a petición de la madre Ana de Jesús, priora de las Descalzas de San José de Granada. Año de 1584 años) y en 1586, a la segunda. También dio forma casi definitiva a los grandes tratados en prosa, Subida, Noche y Llama.
Regreso a Castilla y camino de las ínsulas extrañas

A mediados de 1588, entre junio y julio, en el Primer Capítulo general del Carmelo Teresiano celebrado en Madrid, el P. Doria es nombrado Vicario General y “se elige una Consulta de seis frailes que le ayudarán en el gobierno”. El P. Jerónimo Gracián es destituido de todos sus cargos y destinado a México: no llegará a viajar nunca.
Fray Juan de la Cruz es elegido Primer Definidor y Tercer Consiliario de la Consulta, que él preside en ausencia de Doria. En agosto, la Consulta se traslada a Segovia. En consecuencia, fray Juan regresa Castilla, como Presidente-prior del convento segoviano y renuncia en marzo de 1589 al Priorato de Granada. En Segovia -en fase de crecimiento, de modo excepcional en el marco de la deprimida Castilla, por su floreciente industria textil-, en casa fundada, ampliada y mejorada por él mismo, en concentración conventual, redactó la mayor parte de las cartas que se han conservado.
No obstante, durante estos años se habían ahondado las diferencias entre la concepción de la Reforma del P. Doria y la de Santa Teresa y Jerónimo Gracián de la Madre de Dios. Fray Juan de la Cruz, partidario de esta última, se enfrentó abiertamente al primero en 1590 en el Capítulo General ordinario de Madrid. En junio de ese año, Sixto V, en el breve “Salvatoris”,
confirmó las Constituciones de las Descalzas, dadas por la Madre Teresa y convertidas en el centro de una dura polémica en el seno de la Orden.
A consecuencia de estas tensiones, fray Juan estaba aislado en la Consulta. En el Capítulo General celebrado en junio de 1591 es cesado de todos sus cargos y reintegrado como mero súbdito a la comunidad de Segovia. Se pretendía exiliarlo a México y se le extendió una patente para ir a las Indias junto a otros frailes, a pesar de que su talante espiritual e intelectual no se ajustaba en modo alguno al perfil de un misionero. Posteriormente, sus superiores, para aplacar el escándalo, le ofrecieron regresar a Segovia, pero la resolución del futuro santo, hastiado de las intrigas, fue firme.
Sin embargo, tal destino no llegó a materializarse. Durante el viaje hacia Andalucía, llevado a cabo en agosto, hizo fray Juan una escala en el convento de La Peñuela, en espera de nuevos avisos de la Orden y redactó sus últimas cartas. Allí cayó enfermo con unas “calenturillas” tan pertinaces, que obligaron a trasladarlo en septiembre hasta Úbeda, para recibir atención médica. En este convento, acogido con desafección por su prior, la enfermedad se agravó “acelerada por tratamientos tan inadecuados como acordes con los usos médicos de la época”. La muerte le sobrevino, a los 49 años de edad, la noche del 13 al 14 de diciembre, cuando las campanas tañían a maitines.
Reconocimiento póstumo
Inmediatamente se seguiría el despojo de sus reliquias y los pleitos entre Úbeda y Segovia por la posesión de sus restos mortales, un tesoro para las mentalidades barrocas. A instancias de Dña. Ana de Mercado y Peñalosa, en 1593 su cuerpo, mutilado ya, fue trasladado a Segovia, donde reposa en la actualidad. Este traslado nocturno y clandestino —como la salida de la amada en la Noche oscura— inspiró un episodio del Quijote.
En 1614 comenzaron los procesos informativos para la beatificación de fray Juan de la Cruz, que durarán hasta 1618. El proceso de beatificación se inició en 1627 y concluyó en 1630. Problemas interpretativos hacen retroceder la causa, que es reiniciada y concluida en 1651. El 25 de enero de 1675 Clemente X promulgó el Breve de beatificación. El 27 de diciembre de 1726 fue canonizado por Benedicto XIII, quien estableció la fecha litúrgica el 14 de diciembre. El 24 de agosto de 1926, aniversario del comienzo de la Reforma teresiana, fue proclamado Doctor de la Iglesia Universal por Pío XI. En 1952 es declarado patrono de los poetas españoles. En 1991, con ocasión del cuarto Centenario de su muerte, fue nombrado Doctor Honoris Causa
En 1618 vio la luz la editio prínceps de sus obras en Alcalá de Henares, aunque sin contener el Cántico espiritual. Fue reproducida en Barcelona en 1619. En 1622 se publicó en París por primera vez el Cántico en lengua francesa. La primera edición española con el Cántico incluido salió en Bruselas en 1627, año en el que también apareció en Roma la primera versión italiana. El título Cántico espiritual figura por vez primera en la edición de Jerónimo de San José, publicada en Madrid en 1630.
Su Obra
Su obra poética está compuesta por tres poemas considerados mayores: Noche Oscura, Cántico Espiritual y Llama de Amor Viva; y un conjunto de poemas habitualmente calificados como menores: cinco glosas, diez romances (nueve de ellos pueden contarse como una sola composición) y dos cantares. La difusión de su obra fue manuscrita, y aún no se han dilucidado todos los problemas textuales que conllevan. En prosa escribió cuatro comentarios a sus poemas mayores: Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura para el primero de estos poemas, y otros Tratados homónimos sobre el Cántico Espiritual y Llama de Amor Viva.
Las poesías atribuibles sin lugar a duda a San Juan de la Cruz son las recogidas en el Códice de Sanlúcar o Manuscrito S, ya que este fue supervisado por el mismo San Juan. El repertorio de sus poemas, según dicha fuente, se restringe a diez composiciones (los tres poemas mayores citados y otras siete composiciones), siempre y cuando los romances que comprenden los textos titulados In principio erat Verbum, que son un total de nueve, sean considerados una única obra. La autenticidad del resto de su obra poética no ha podido aún ser dilucidada por la crítica. Por tradición se acepta generalmente que también son suyos los poemas Sin arrimo y con arrimo y Por toda la hermosura, y las letrillas Del Verbo divino y Olvido de lo criado.


Helena I. Roerich (1879-1955)
Helena Roerich
Helena I. Roerich nació el 13 de febrero de 1879 en San Petersburgo, Rusia, bajo el nombre de Helena Ivanovna Shaposhnikova. Su padre, Iván Ivánovich Shaposhnikov, era un destacado arquitecto, académico de la arquitectura de San Petersburgo, y su madre era la nieta de Mijail Kutuzov, el mariscal de campo que había llevado al ejército ruso contra Napoleón.  Además, Helena era sobrina del compositor Modest Mussorgsky.
Era extraordinariamente sensitiva y enfermaba con frecuencia. Mientras se encontraba postrada se le aparecían dos hombres muy altos que la auxiliaban (¿los Maestros El Morya y Koot Hoomi?) pero cuando las personas mayores objetaron sus relatos de ellos, aprendió a mantener sus pensamientos para sí misma.
Aprendió a leer muy pronto. Apreciaba los filósofos y meditaba sobre la Biblia. Tenía talento para la música, pintaba y dibujaba y se convirtió una brillante pianista. En 1895 se graduó de Gimnasio Mariinsky en San Petersburgo con la medalla de oro.
La hermana de su madre, la princesa Y. Puyatina, tenía una finca en Bologoye, donde la pequeña Helena pasaba los veranos. Allí aprendió a amar la naturaleza y los animales. Se cuenta que los animales domésticos corrían hacia ella para saludarla todas las mañanas cuando salía de casa para alimentarlos.
En 1899, en la finca de su tía, Helena Shaposhnikova conoció a Nicholas Roerich, de veinte y cinco años, un recién graduado de la Academia de las Artes de San Petersburgo. El 28 de octubre de 1901 se casaron. Su relación fue como una fuerte alianza: dos personas amantes unidas por profundos sentimientos mutuos y puntos de vista comunes.
El matrimonio tuvo dos hijos, George, nacido en 1902, y Svetoslav, nacido en octubre de 1904. George se convertiría en un científico mundialmente conocido y Svetoslav en un excelente pintor.
En 1915, Nicholas enfermo de neumonía y dejaron su hogar en San Petersburgo por un clima mejor en Karelia. En 1918 fueron a Inglaterra y en 1920 a Nueva York para la primera exposición de Nicholas en los Estados Unidos.
Fue por este tiempo cuando Helena entra en contacto con su Maestro. Su  Maestro, el Señor de mirada penetrante, transmitió por su intermedio un conjunto de sublimes enseñanzas referidas al nuevo yoga, el Yoga del Fuego, de la Vida y del Sacrificio; afirmó por propia experiencia que sus libros no se pueden leer de la manera común: son páginas de meditación, párrafos que se digieren lentamente, frases que en la síntesis de un relámpago, incendian la mente e iluminan la vida. Urusvati fue el nombre que le dio a Helena su Maestro, en referencia a una estrella que se aproximaba a la Tierra, simbolizando la emergencia del Principio Femenino. Él le transmitió, entre 1920 y 1938, la enseñanza de la Ética Viva, llamada también Agni-Yoga, publicada después en 14 volúmenes, los cuales firmó como anónimo para dar relevancia a la Sagrada Sabiduría en ellos expuesta para toda la Humanidad. Estos libros contienen una síntesis para los tiempos futuros, de las enseñanzas espirituales y filosóficas de todas las épocas.
“Fiat Rex”, Tríptico de 1931, por N. Roerich, International Center of the Roerichs, Moscow (Russia)
     En 1930, con su marido Nikolai e inspirada por su Maestro, el Señor del Rayo Azul, funda la “Agni Yoga Society”. Del Agni Yoga se sabe muy poco: será el yoga de la próxima raza, la Sexta, ya que el discípulo de este yoga tendrá su cuerpo búdico e intuitivo razonablemente desenvuelto y se encontrará polarizado en el chakra cardiaco y en el centro correspondiente de la cabeza; ésta es la vía de los discípulos avanzados  de los iniciados. Muy sintéticamente se puede decir que es el camino de la vida, de la síntesis espiritual, del fuego, de la intuición y del sacrificio. El 2º (Amor – Sabiduría) y el 4º (Arte, Belleza y Armonía) rayos rigen este recorrido.
Durante su vida rica en experiencias, el matrimonio fue a la India donde organizó su expedición centroasiática a través de la India, China, Tibet, Mongolia y otros países. Tanto Nicholas como su hijo George escribieron libros acerca de sus aventuras. Además de la publicación de los libros de Agni Yoga, Helena escribió numerosas cartas a discípulos y aspirantes de todo el mundo. Algunas de estas cartas están publicadas en sus “Cartas de Helena Roerich”, Vol. I y II. También escribió “En la Encrucijada de Oriente” y “Fundamentos del Budismo”, utilizando diferentes pseudónimos para cada uno.
Tradujo al ruso los extractos del libro “Las Cartas de los Mahatmas a Sinnet” (“El Cáliz del Este”) y dos volúmenes de “La Doctrina Secreta” por Helena Blavatsky.
En 1941, en su aniversario de matrimonio, Nicholas escribió sobre Helena: «Cuarenta años es un tiempo bastante largo. En tal largo viaje, enfrentando tormentas y peligros, juntos, vencimos todos los obstáculos. Dedique mis libros a “Helena, mi esposa, mi amiga, mi compañera de viajes, mi inspiración". En San Petersburgo, Escandinavia, Inglaterra, América, y en toda Asia estudiamos juntos, expandimos nuestras conciencias. Creamos juntos y, no sin sentido, se dice que este trabajo debería tener dos nombres, uno masculino, y otro femenino".» Muchas pinturas de Roerich fueron el resultado de su creatividad común: Nicolás la llamaba “Ella quien guía” en sus creaciones.
Después de la muerte de su marido, Helena Ivanovna se trasladó a Kalimpong, distrito de Darjeeling, Himalaya, India, donde desencarnó en 1955. Allí se alza una Estupa o Chorten en su honor.
En 2005 se abrió el museo Helena Roerich en Kalimpong, en la “Crookety House”. En este lugar había trabajado H.I. Roerich durante sus últimos años de vida (1948-1955). El museo se inauguró coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte.
Crookety House, Kalimpong, Darjeeling (India)
     Helena I. Roerich fue una precursora de la Nueva Era. Y antes que esta expresión se convirtiera en moda, con todo el folclore que en ocasiones le acompaña, escribió en 1929 lo siguiente: “El Libro de los nuevos descubrimientos y de la luz del atrevimiento está abierto frente a la humanidad. Ya oyeron hablar acerca de la aproximación de la Nueva Era. Cada época tiene su llamada, y el llamamiento fundador de la Nueva Era será el poder del pensamiento creador; y el primer paso en esta dirección será  la apertura de la conciencia, la liberación de todos los prejuicios y de todos los conceptos tendenciosos y forzados” (Cartas de Helena I. Roerich Vol.I)
Crookety House, Kalimpong, Darjeeling (India)


Nelson Mandela (1918-2013)
Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un poblado de 300 habitantes cerca de Umtata en el Transkei. Pertenecía al clan Madiba de la etnia xhosa, fue uno de los 13 hijos que tuvo su padre Gadla Henry Mphakanyiswa (también llamado Henry Mgadla Mandela), con sus cuatro esposas por un consejero principal de la casa real Thembu; a su vez era bisnieto de rey (Ngubengcuka, que falleció en el año 1832); su madre era Nonqaphi Nosekeni Fanny, tercera de las esposas de Gadla Henry Mphakanyiswa.
Después de finalizar la secundaria, comenzó a estudiar en el Colegio Universitario de Fort Hare para obtener su título de Bachiller en Artes. Allí fue elegido como miembro del Consejo de Representantes Estudiantiles, fue expulsado junto con un compañero, por participar en una huelga estudiantil. Se trasladó a Johannesburgo, donde en 1941 completó sus estudios de bachillerato por correspondencia en la Unisa. Luego estudió derecho en la Universidad de Witwatersrand, donde se graduó, en 1942, como abogado.
Se casó tres veces y tuvo seis hijos. De su primera esposa Evelin Ntoko Mase, fallecida el 30 de abril de 2004 de neumonía, se divorció en 1957 después de 14 años de matrimonio. Una hija de este matrimonio murió en edad de lactancia. Su primer hijo, Madiba Thembekili, falleció en 1969 en un accidente automovilístico. El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela y de su primera esposa, Makgatho Mandela, a la edad de 54 años, en Johannesburgo, a raíz de una enfermedad asociada al sida -era abogado y hombre de negocios, casado dos veces y padre de 4 hijos.
Después de 38 años de matrimonio con Winnie Madikizela, se separó a causa de escándalos políticos en abril de 1992 y finalmente se divorció el 19 de marzo de 1996. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zeni), nacida el 4 de febrero de 1958, y Zindziswa (Zindzi), nacida en 1960.
     En su 80 cumpleaños, el 18 de julio de 1998, contrajo matrimonio con Graça Machel, la viuda de Samora Machel, el antiguo presidente de Mozambique y patrocinador del ANC, fallecido en 1986 en un accidente de avión.
     Mandela fue un apasionado de la música clásica de Georg Friedrich Händel o Piotr Ilich Tchaikovsky, que acostumbraba escuchar disfrutando de los atardeceres.

ACTIVIDAD POLÍTICA
Después de la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de segregación racial (el apartheid), Mandela cobra importancia dentro del Congreso Nacional Africano, especialmente en la Campaña de desobediencia civil de 1952, y el Congreso del Pueblo de 1955, en el que la adopción de la "Carta de la Libertad" provee el programa principal en la causa contra el apartheid.
Durante esta época, Mandela y el abogado Oliver Tambo dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal.
Inicialmente comprometido con los métodos no violentos de resistencia, siguiendo la inspiración de Gandhi, Mandela y otros 150 compañeros son arrestados el 5 de diciembre de 1956 y sentenciados a prisión, que cumplen entre 1956 hasta ser liberados en 1961, cuando se les declaró no culpables.
Entre 1952 y 1959, el Congreso Nacional Africano sufre una ruptura, y surge una nueva clase de activistas negros, los africanistas, en demanda de acciones más drásticas contra el régimen del Partido Nacional. La dirección del Congreso Nacional Africano, liderada por Albert LutuliOliver Tambo y Walter Sisulu, sienten no sólo que los acontecimientos se precipitan, sino también que su liderazgo comienza a estar en juego. En consecuencia refuerzan su posición mediante alianzas con pequeños partidos políticos de diversa representación étnica, intentando aparecer con horizontes más amplios que los africanistas.
El estatuto de la libertad emitido en la conferencia de Kliptown es ridiculizado por los africanistas por permitir que los 100.000 votos del Congreso Nacional Africano sean relegados a un voto simple en una alianza parlamentaria, en la que cuatro de los cinco secretarios generales representantes de los partidos políticos eran miembros del Partido Comunista Sudafricano (SACP), el más leal de los partidos comunistas a la ideología de Moscú, y que por entonces había sido secretamente reconstituido.
En 1959 el Congreso Nacional Africano pierde su soporte militante cuando la mayoría de los africanistas, con apoyo económico de Ghana y ayuda de los Basotho en el Transvaal, se separan para formar el Congreso Pan-Africano (PAC), bajo la dirección de Robert Sobukwe y Potlako Leballo.
En marzo de 1960, tras la Masacre de Sharpeville sufrida por los activistas del PAC, y la consecuente exclusión política del SACP y el ANC, ambos se suman al Movimiento de Resistencia Africano (renegados liberales), y el PAC comienza la resistencia armada. El ANC/SACP utiliza la Conferencia Pan-Africana de 1961, en la que todos los partidos deciden una estrategia común, para una dramática llamada a las armas de Mandela, anunciando la formación del comando "Umkhonto we Sizwe" (Lanza de la nación), a imagen de los movimientos guerrilleros judíos (Irgún). Dicho comando fue dirigido por el mismo Mandela, con ayuda de activistas judíos como Denis GoldbergLionel Bernstein y Harold Wolpe. Mandela estuvo involucrado en el planeamiento de actividades de resistencia armada y era considerado un terrorista tanto por las autoridades del régimen sudafricano como por la ONU.
     Mandela abandonó en secreto el país y se encontró con los líderes africanos en Argelia y otros lugares. Empieza a descubrir la profundidad del apoyo al Congreso Pan-Africano, y la creencia generalizada de que el Congreso Nacional Africano era una pequeña asociación tribal Xhosa manipulada por blancos comunistas, y retorna entonces a Sudáfrica decidido a reorganizar los elementos nacionalistas africanos en la alianza parlamentaria.
SÍMBOLO DE LA LIBERTAD
Mandela fue el prisionero número 466/64, esto es que fue el preso número 466 en 1964 en la isla de Robben, durante 17 años en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.
PRISIÓN
Nelson Mandela fue encarcelado en la prisión de Robben Island, donde permaneció durante dieciocho de sus veintisiete años de presidio. Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante en Sudáfrica. En prisión, él y otros realizaban trabajos forzados en una cantera de cal. Las condiciones de reclusión eran muy rigurosas. Los prisioneros fueron segregados por raza y los negros recibían menos raciones. Los presos políticos eran separados de los delincuentes comunes y tenían menos privilegios. Mandela, como prisionero del grupo más bajo de la clasificación, sólo tenía permitido recibir una visita y una carta cada seis meses. Las cartas, si llegaban, eran a menudo retrasadas durante largos períodos y leídas por los censores de la prisión.
Mientras estuvo en la cárcel Mandela estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho. Fue nombrado para el cargo de Rector de la Universidad de Londres en las elecciones de 1981, pero ganó la Princesa Anne.
Uno de los aspectos menos conocidos de su cautiverio fue la falsa operación de fuga que el servicio secreto Sudafricano preparó en 1969. El verdadero objetivo era asesinar a Mandela bajo la apariencia de una recaptura. Pero el Servicio de Inteligencia Británico tuvo conocimiento del complot y frustró toda la operación. El agente secreto inglés Gordon Winter lo narra en su libro de memorias "Inside Boss", publicado en 1981.
En marzo de 1982 Mandela fue transferido de la isla de Robben a la prisión de Pollsmoor, junto con otros altos dirigentes del ANC: Walter Sisulu, Andrew Mlangeni, Ahmed Kathrada y Raymond Mhlaba. Se ha especulado que se trataba de eliminar la influencia de estos líderes en la nueva generación de jóvenes activistas negros encarcelados en Robben Island. Sin embargo, el Partido Nacional, por medio del ministro Kobie Coetsee, dijo que la medida era para permitir un contacto discreto entre ellos y el Gobierno sudafricano. En febrero de 1985 el Presidente Botha ofreció la liberación condicional de Mandela a cambio de renunciar a la lucha armada. Coetsee y otros ministros habían desaconsejado a Botha que tomara esta decisión, argumentando que Mandela nunca comprometería a su organización a abandonar la lucha armada a cambio de la libertad personal. Mandela rechazó de hecho la oferta, haciendo un comunicado a través de su hija Zindzi diciendo: "¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos."
La primera reunión entre Mandela y el Partido Nacional llegó en noviembre de 1985, cuando se reunió Kobie Coetsee con Mandela en el Volks Hospital en Ciudad del Cabo, donde Mandela se estaba recuperando de una cirugía de próstata. Durante los próximos cuatro años, tuvieron lugar una serie de reuniones que sentaron las bases para futuros contactos y negociaciones, pero se hicieron pocos avances reales.
En 1988 Mandela fue trasladado a la prisión Víctor Verster, permaneciendo allí hasta su liberación. Diversas restricciones fueron levantadas y personas como Harry Schwarz pudieron visitarlo. Schwarz, un amigo de Mandela, lo conocía desde la universidad cuando fueron compañeros de clase. También fue un abogado defensor en el proceso de Rivonia y más tarde será embajador de Sudáfrica en Washington.
     A lo largo del encarcelamiento de Mandela, las presiones locales e internacionales sobre el gobierno de Sudáfrica para dejar a Mandela en libertad, eran notorias y en 1989, Sudáfrica llegó a una encrucijada cuando el Presidente Botha sufrió un derrame cerebral y fue sustituido por Frederik Willem de Klerk. De Klerk anunció la liberación de Mandela en febrero de 1990.
PRESIDENTE DE SURÁFRICA
Tras su liberación, fue el principal interlocutor del presidente De Klerk para negociar el proceso de democratización. Los dos compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente, y tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkhata de mayoría zulú; también se aprobó una nueva Constitución. Al terminar su mandato en 1999 abandonó la vida política, y en 2004 la vida pública.
ADIÓS
El jueves, 5 de diciembre de 2013, falleció.


   
   
     


Hermes Trismegisto (Thot, Mercurio)


   Hermes Trismegisto, «el elegido de los dioses», vivió en el antiguo Egipto, cuando la raza actual estaba en su infancia. Contemporáneo de Abraham, y, si la leyenda no miente, instructor de aquel venerable sabio, Hermes fue y es el Gran Sol Central del Ocultismo, cuyos rayos han iluminado todos los conocimientos que han sido impartidos desde entonces. Todas las bases fundamentales de las enseñanzas esotéricas que en cualquier tiempo han sido impartidas a la raza son originarias, en esencia, de las formuladas por Hermes. Aun las más antiguas doctrinas de la India han tenido su fuente en las enseñanzas herméticas.
   Desde la tierra del Ganges muchos ocultistas avanzados se dirigieron hacia el Egipto para postrarse a los pies del Maestro. De él obtuvieron la clave maestra, que, al par que explicaba, reconciliaba sus diferentes puntos de vista, estableciéndose así firmemente la Doctrina Secreta. De todas partes del globo vinieron discípulos y neófitos que miraban a Hermes como el Maestro de los Maestros, y su influencia fue tan grande que, a pesar de las negativas de los centenares de instructores que había en los diferentes países, se puede fácilmente encontrar en las enseñanzas de estos últimos las bases fundamentales en las que se asentaban las doctrinas herméticas. El estudiante de religiones comparadas puede fácilmente percibir la influencia tan grande que las enseñanzas herméticas han ejercido en todas las religiones, sea cual fuere el nombre con que se les conozca ahora, bien en las religiones muertas o bien en las actualmente existentes. La analogía salta a la vista, a pesar de los puntos aparentemente contradictorios, y las enseñanzas herméticas son como un conciliador de ellas.
   Desde el antiguo Egipto han venido las enseñanzas fundamentales y secretas que tan fuertemente han influido en los sistemas filosóficos de todas las razas y de todos los pueblos, durante centurias enteras. El Egipto, la patria de las pirámides y de la Esfinge, fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de las doctrinas místicas. Todas las naciones han sacado las suyas de sus doctrinas esotéricas, La India, Persia, Caldea, Medea, China, Japón, Asiria, la antigua Grecia y Roma, y otros no menos importantes países, se aprovecharon libremente de las doctrinas formuladas por los hierofantes y Maestros de la tierra de Isis, conocimientos que sólo eran transmitidos a los que estaban preparados para participar de lo oculto.
   Fue también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y Maestros que nadie después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en las centurias que han transcurrido desde los tiempos del Gran Hermes. El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades místicas. Por las puertas de su templo entraron todos los neófitos que, convertidos más tarde en Adeptos, Hierofantes y Maestros, se repartieron por todas partes, llevando consigo el precioso conocimiento que poseían y deseando hacer partícipe de él a todo aquel que estuviera preparado para recibirlo. Ningún estudiante de ocultismo puede dejar de reconocer la gran deuda que tiene contraída con aquellos venerables Maestros de Egipto.
     Pero entre esos grandes maestros existió uno al que los demás proclamaron «el Maestro de los Maestros». Este hombre, si es que puede llamarse «hombre» a un ser semejante, vivió en Egipto en la más remota antigüedad y fue reconocido bajo el nombre de Hermes Trismegisto.
   Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología, el descubridor de la alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la historia, debido al inmenso espacio de tiempo transcurrido desde entonces. La fecha de su nacimiento en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se conoce ahora, pero se ha dicho que fue contemporáneo de las más antiguas dinastías de Egipto, mucho antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo creen contemporáneo de Abraham, y en alguna de las tradiciones judías se llega a afirmar que Abraham obtuvo muchos de los conocimientos que poseía del mismo Hermes.
   Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la tradición afirma que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e hicieron de él uno de sus dioses, bajo el nombre de Thoth. Años después los griegos hicieron también de él otro de sus dioses y lo llamaron «Hermes, el dios de la sabiduría». Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su memoria durante centurias enteras, denominándole el «inspirado de los dioses», y añadiéndole su antiguo nombre «Trismegisto», que significa «tres veces grande». Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de «fuente de sabiduría».
   Escribió 42 libros donde dejó plasmado su conocimiento. «Estos libros -según cuenta Clemente de Alejandría- existían en todos los templos dedicados a la diosa Isis y también en la famosa Biblioteca de Alejandría antes de ser destruida. Estaban repartidos en seis bloques de siete libros cada uno, dentro estaba toda la sabiduría que los hombres podían alcanzar: astronomía, medicina, matemáticas, música, arquitectura, agricultura..., además había 7 libros sagrados donde se revelaba el conocimiento de los dioses y a los cuales sólo tenía acceso el sumo sacerdote del templo.»


Confucio (551-479 a.C.)

Procedente de una familia noble arruinada, a lo largo de su vida alternó periodos en los que ejerció como maestro con otros en los que sirvió como funcionario del pequeño estado de Lu, en el nordeste de China, durante la época de fragmentación del poder bajo la dinastía Chu.
El nombre habitual de Confucio en chino es Kongzi, literalmente «Maestro Kong», aunque muchas veces se escribe «Kung Fu Tse». Una variante de este nombre, poco habitual en la actualidad, es Kong Fuzi, de la que se deriva el nombre tradicional en español a partir de la forma latinizada Confucius.
Nació en el pueblo de  Qufu en el antiguo país de Lu, actual provincia de Shandong, en el seno de una familia de terratenientes noble, el clan de los Kong. Su padre murió cuando Confucio tenía tres años y dejó a la familia en la pobreza. Confucio, a pesar de ello, recibió una esmerada educación.
Siendo aún joven, trabajó para la administración del Estado de Lu. Su primer trabajo fue en los graneros estatales y llegó a alcanzar el rango de Ministro de Justicia. Dimitió del cargo años más tarde, ya que no estaba de acuerdo con la política que seguía el príncipe.
Una de sus grandes influencias fue Zi Zhaan, primer ministro de Cheng, quien introdujo el primer código jurídico en China. También influyó en Confucio el escepticismo de su época en lo concerniente a la religión, pues a causa de haber sufrido muchas guerras se había perdido la fe en los dioses.
A los 50 años empezó sus enseñanzas. Viajaba solo de un lado a otro instruyendo a los contados discípulos que se reunían en torno a él. Su fama como hombre de saber y carácter, con gran veneración hacia las ideas y costumbres tradicionales, pronto se propagó por el principado de Lu, y luego a toda China.
A partir de la dinastía Han, diversos emperadores se inspiraron en la obra de Confucio para organizar la sociedad china. En los siglos posteriores sus enseñanzas ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china y en la historia de China.
Durante la segunda mitad de la época en que China estuvo regida por la dinastía Zhou, antes de Confucio, el gobierno central sufrió un proceso de degeneración y decadencia, y las intrigas y la relajación de costumbres se generalizaron. Confucio lamentaba el desorden característico de aquellos tiempos, así como la ausencia de modelos morales que revirtieran tal situación. Por ello, llegó a la conclusión de que el único remedio era recuperar y difundir entre la población los principios y preceptos de los sabios de la antigüedad. Por este motivo instruía a sus estudiantes en los clásicos de la literatura china. También subrayó la importancia de la música china, que en aquella época tenía funciones ceremoniales y religiosas en las prácticas del Estado y del culto. Propugnó el gran valor del poder del ejemplo. Los gobernantes, decía, sólo pueden ser grandes si llevan vidas ejemplares y se guían por principios morales. De esta forma, los ciudadanos de sus estados tendrían el necesario estímulo para alcanzar la prosperidad y la felicidad.
Una popular tradición sobre su vida establece que a los 50 años de edad se convirtió en magistrado de Zhongdu y un año después fue nombrado para ejercer en Lu un cargo equivalente al de ministro de Justicia. Confucio habría establecido numerosas reformas que condujeron a una administración de justicia caracterizada por su imparcialidad y a la práctica erradicación del crimen. Lu llegó a ser tan poderoso que el gobernante de un estado vecino intrigó para conseguir la destitución del ministro. Es más probable, sin embargo, que sólo fuera un funcionario menor. En cualquier caso, Confucio dejó su cargo en el 496 a. C. y se dedicó a viajar por diferentes territorios impartiendo clases y esperando en vano que algún otro príncipe le permitiera emprender reformas. En el año 484 a. C., después de que su búsqueda de un gobernante ideal se revelara por completo infructuosa, regresó por última vez a Lu. Pasó el resto de su vida escribiendo comentarios sobre los autores clásicos. Falleció en Lu y fue enterrado en Qufu (Shandong) en el año 479 a. C. El templo y cementerio de Confucio, así como la residencia de la familia Kong fueron declarados Patrimonio cultural de la Humanidad en 1994.


Nagarjuna (150-250)
   Se sabe muy poco acerca de la vida real del Nagarjuna histórico. Las dos biografías más extensas, una en chino y la otra en tibetano, se escribieron muchos siglos después de su muerte e incorporan mucho material mítico.
Nagarjuna nació como hindú (lo que en esa época significaba el seguimiento estricto de los Vedas), probablemente en una familia de casta superior brāhmana, en la región sureña de Andhra Pradesh, cerca de la ciudad de Nagarjunakonda (actualmente Nagarjuna Sagar).
Habiendo crecido dentro de las creencias brahmánicas, se convirtió después al budismo, motivo por el cual fue uno de los primeros pensadores budistas en utilizar el sánscrito clásico en vez del pali o el sánscrito híbrido budista.
Fue el fundador de una de las tradiciones de pensamiento más influyentes de las doctrinas de la India, la Escuela de la Vía Media o Madhyamaka. Su doctrina del vacío fue debatida durante más de un milenio en China, Tíbet, Corea y Japón. El budismo zen lo considera uno de sus precursores y sus ideas todavía despiertan intensos debates académicos.
Su doctrina del vacío (sunyatā) sostiene que todas las cosas son condicionadas, de modo que no es posible encontrar nada en el mundo que tenga una naturaleza propia (en sánscrito, svabhāva). Esa falta de naturaleza propia es lo que las convierte en vacías. Pero lo más sobresaliente de esta doctrina es que las palabras que la ponen de manifiesto se consideran a su vez vacías. Así, el discurso de la vacuidad es tan vacío como las cosas mismas.
Entre las investigaciones en español sobre el filósofo destacan las de Vicente Fatone y Juan Arnau.
Entre sus obras destacan:
·        Mula-madhyamaka-karikah (Fundamentos de la via media)
·        Vigraha-vyavartani (Abandono de la discusión)
·        Ratnavali (Guirnalda de joyas)
·        Sunyata-saptati (Setenta estrofas de la vacuidad)
·        Yukti-sastika (Sesenta razonamientos)

·        Meditación sobre la impermanencia



Juan Ramón Jiménez (1881-1958)
Poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956 por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica “Platero y Yo”.



Pitágoras (c. 570- c. 495 a.C.)
Se cree que Pitágoras nació en la Isla griega de Samos el año 570 a.C.

Sus padres (Mnesarco y Pitays) pertenecían a familias ricas e influyentes del lugar.
La Escuela Pitagórica
A su escuela de pensamiento se la conocía como los pitagóricos y afirmaban que la estructura del universo era aritmética y geométrica. Políticamente apoyaron el partido dórico, obteniendo grandes cuotas de poder hasta el Siglo V, en el que fueron perseguidos y donde muchos de sus miembros murieron. La hermandad estaba dividida en dos partes: Los estudiantes y los oyentes. Los estudiantes aprendían las enseñanzas matemáticas, religiosas y filosóficas directamente de su fundador, mientras que los oyentes se limitaban a ver el modo de comportarse de los pitagóricos.
Pitágoras pasa por ser el introductor de pesos y medidas, y elaborador de la teoría musical; el primero en hablar de «teoría» y de «filósofos», en postular el vacío, en canalizar el fervor religioso en fervor intelectual, en usar la definición y en considerar que el universo es una obra sólo descifrable a través de las matemáticas. Fueron los pitagóricos los primeros en sostener la forma esférica de la tierra y postular que ésta, el sol y el resto de los planetas conocidos, no se encontraban en el centro del universo, sino que giraban en torno a una fuerza simbolizada por el número uno.
Espiritualidad
Afirmaba que las almas eran inmortales y transmigraban, y que conseguían su pureza a través del conocimiento y una serie de prohibiciones. Pitágoras creía firmemente que había habitado en otros cuerpos humanos de épocas anteriores.
De él brotan no sólo preceptos prácticos de vida, sino también, en un posterior desarrollo, dos ciencias que han conservado todavía en el bajo helenismo elementos de su origen: la medicina y la música. La práctica del silencio, la influencia de la música y el estudio de las matemáticas se consideran valiosas ayudas para la formación del alma.
Su idea de Dios
Protesta contra la imagen de los dioses trazada por la mitología. Es el comienzo de una época nueva en la religión griega. Enseña la existencia de un único Dios que mantiene el mundo unido en la justicia. Este Dios no piensa de manera humana ni tiene forma humana. Su cuerpo es una esfera y la divinidad se manifiesta en el movimiento circular del fuego de los astros.
Leyendas
De él se creía que oía voces sobrenaturales, que podía encantar a los animales y obrar milagros.
Música
La música era considerada por Pitágoras como un algo eterno mediante lo cual se consigue la purificación de lo que llaman alma. Otra fuente nos lo ratifica: “purificaban su cuerpo por medio de la medicina y su alma por medio de la música” (esta frase será repetida por Platón: “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”). Además, los pitagóricos, como buenos filósofos, consideraban la contemplación como uno de los requisitos fundamentales de su doctrina y de la vida del filósofo, del que quiere saber, purificarse, ser feliz. Una de las anécdotas más conocidas es la siguiente: “Decía que la vida se parece a quienes se congregan con ocasión de unos juegos: unos acuden para competir; otros, por el comercio, pero los mejores, como espectadores”. Esos espectadores son los que visualizan, los que tocan, pero también, y sobre todo, los que escuchan.
Ergo llegamos a dos conclusiones claras: la música es importante como medio de contemplación (y, por tanto, de conocimiento inteligible) y como medio de purificación espiritual. Lógicamente, dentro de esta purificación espiritual no se excluyen temas menos importantes, tales como el desahogo de malestares psíquicos o el apaciguamiento interior efímero.
Recordar la teoría pitagórica sobre la armonía producida por los planetas al moverse, esto es: la armonía o música de las esferas. Esta teoría postulaba que el universo, como si de un instrumento se tratase, a través del movimiento de las esferas producía sonidos. Esto es, las esferas, al moverse, producirían una serie de sonidos, los cuales no serían perceptibles por el hombre por haberse acostumbrado éstos a ellos con el paso de los años.
Cada uno de los sonidos producidos vendría diferenciado según la posición de la esfera correspondiente y su movimiento. Así, según las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la tierra, se producía un tono u otro, de modo que al sonar todas al mismo tiempo componían una armonía perfecta.
Esta teoría no solo fue discutida por los pitagóricos sino que ha sido cuestionada desde entonces hasta nuestros días. Además, esta teoría les sirvió a los pitagóricos para argumentar a favor de las matemáticas y de que “todo son números”, hasta el punto de que la música suponía un paso imprescindible sobre el cual se sustentaba toda teoría cosmológica, antropológica y ética de los pitagóricos. La música, por así decirlo, resultó ser el diamante de los pitagóricos. Las proporciones musicales parecían dar sentido a toda su doctrina al confirmar la existencia de las proporciones "armónicas".
Hay que destacar la idea de que el movimiento pitagórico formará parte importante de las nuevas doctrinas (la platónica y aristotélica, por ejemplo) pues atraparon conceptos irrefutables tales como algunos de los matemáticos o los que admiten la idea de la purificación o el paso a lo inteligente que se produce escuchando, creando o interpretando música. De hecho, podemos rastrear la influencia de la doctrina pitagórica hasta el siglo XX (Hindemith), pasando por la Edad Media (Boecio) y la Ilustración (Rameau), por poner sólo algunos ejemplos. Otros autores, ya sean literatos, pintores o arquitectos, confirmarán estos ideales.


Leonardo da Vinci (1492-1519)
Vinci, 15 de abril de 1452 - Amboise, 2 de mayo de 1519
Pintor y polímata (que conoce, comprende o sabe mucho), artista, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo y escritor.

 Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948)
Porbandar, 2 de octubre de 1869 – Nueva Delhi, 30 de enero de 1948
Mohandas Karamchand Gandhi (Porbandar, 2 de octubre de 1869 – Nueva Delhi, 30 de enero de 1948) fue un abogado, pensador y político indio. Recibió de Tagore el nombre honorífico de Mahatma (del sánscrito e hindi majā (grande) y ātmā (alma). En la India también se le llamaba Bāpu (padre), en guyaratí.
Gandhi se quedó veintiún años en Sudáfrica luchando por los derechos del pueblo hindú. Desarrolló el movimiento “Satyagraha” –La Fuerza de la Verdad- basado en la resistencia pasiva, en la no violencia, e inspirado en el “Bhagavad Gita”, “El Sermón del Monte”, “El Reino de Dios está en vosotros” de L. Tolstoi,  en “La desobediencia civil” de H.D. Thoreau  y en “Unto this last” de J. Ruskin.
En 1915 Gandhi retornó a la India convirtiéndose, en quince años, en el líder del movimiento nacionalista indio. Utilizando los postulados de la Satyagraha dirigió la campaña por la independencia india de Gran Bretaña. Fue arrestado muchas veces por los británicos debido a sus actividades en Sudáfrica y en la India.
India alcanzó la independencia en 1947, y se separó en dos países, India y Pakistán, tras lo cual comenzaron los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. Gandhi había abogado por una India unida, donde los hindúes y los musulmanes pudieran vivir en paz.
Un 13 de Enero de 1948, a la edad de 78 años, comenzó un ayuno con el propósito de detener el derramamiento de sangre. Tras 5 días, los líderes de ambas facciones se comprometieron a detener la lucha y Gandhi abandonó el ayuno. Doce días más tarde fue asesinado por un fanático hindú que se oponía a su programa de tolerancia hacia todos los credos y religiones.


Martin Luther King
Atlanta, 15 de enero de 1929 – Menphis, 4 de abril de 1968
Infancia y Juventud
        Martin Luther King fue el mediano de tres hijos del matrimonio compuesto por Alberta Williams y el pastor Martin Luther King Sr. Desde niños destacó por su inteligencia, saltándose dos cursos de la enseñanza obligatoria (9th y 12th) y entrando a cursas estudios universitarios en Morehouse College con tan sólo quince años.
        Al conseguir su licenciatura, King prosiguió sus estudios primero en el Seminario Crozer, en Pensilvania, donde se graduó en Estudios Religiosos y posteriormente en la Universidad de Boston, donde obtuvo su doctorado.
        En 1953 se casó con Coretta Scott, con quien tendría cuatro hijos. Un año más tarde obtuvo su primer trabajo como pastor en la iglesia Bautista de Dexter Avenue en Montgomery, Alabama.
Líder de los Derechos Civiles
    En 1955 la afroamericana Rosa Parks se niega a levantarse de un asiento en los autobuses de Montgomery, Alabama, para cedérselo a un blanco, como así exigía la ley. A consecuencia de ello, Parks fue detenida.
      Este hecho catapulta a King como líder. Por 385 días dirige el boycot al servicio de transporte público. A lo largo del año sufre presiones de todo tipo para ponerle fin e incluso es arrestado y estalla una bomba en su casa. Pero finalmente se alcanza el éxito poniéndose fin al boycot y a la segregación racial en los autobuses de Montgomery.
     En 1958, junto a otros activistas, King fundó la Conferencia de liderazgo cristiano del sur (SCLC, por sus siglas en inglés) con el fin de aglutinar y movilizar sin violencia el poder de las iglesias de los afroamericanos en defensa de los derechos civiles. El doctor King presidió esta asociación hasta su asesinato. Y desde 1963, siendo presidente John Kennedy, el FBI grabó las conversaciones de King y de otros líderes del SCLC por miedo a infliltraciones comunistas en el movimiento de los derechos civiles y también para provocar la salida de la organización de su líder, lo cual no consiguió.
     En 1959 visitó la India, el país de Mahatma Gandhi. En ese momento ya tenía un buen conocimiento de la doctrina de la no violencia que había defendido Gandhi antes de su asesinato que había adquirido a través de sus repetidas conversaciones con el teólogo Howard Trumman. Pero la visita a la India afectó grandemente a King que regresó a Estados Unidos todavía más comprometido con la política de la no violencia.
     En los siguientes años King se dedicó a organizar actos de protesta no violenta bien organizados para llamar la atención sobre la discriminación que sufrían los afroamericanos en los estados sureños como consecuencia de la aplicación de las leyes racistas conocidas como Jim Crow y que tenía como una sus peores consecuencias la deprivación del voto a los afroamericanos.
  Siguiendo con esta política, King ayudó a organizar o participó o apoyó públicamente, entre otros, las siguientes protestas:
  • Movimiento de Albany (GA). King tuvo una labor de apoyo participando en manifestaciones que solían acabar en detenciones masivas, llegando a pasar tres días en prisión.
  • Campaña de Birmingham (AL). En 1963, consistió en una serie de actos en los que se violaban leyes que se consideraban injustas, como por ejemplo las que impedían a los afroamericanos estar en ciertos lugares públicos.
  • Marcha de Washington D.C., el 28 de agosto de 1963, cuando King pronuncia ante un cuarto de millón de personas su famoso discurso de Tengo un sueño en el Memorial de Lincoln.
  • Marcha de Selma en Alabama. En 1964 participó en esta famosa marcha en defensa de las actividades para registrar votantes de color.
  • Domingo sangriento en 1965, donde fue uno de los organizadores, pero no estuvo presente.
Asesinato
       King acudió a Memphis en apoyo de los trabajadores encargados de la recogida de la basura, que estaban en huelga. La tarde del 4 de abril de 1968, King se encontraba junto a sus colaboradores en el balcón del motel Lorraine, donde se alojaba. Y allí un solo disparo acabó con su vida.
       Parece ser que sus últimas palabras fueron para un músico que iba a participar esa noche en un acto y fue para pedirle que tocara muy bien la canción “Take my hand, Precious Lord”.
       El asesino fue el supremacista blanco James Earl Ray, un ladrón con un historial de crímenes menores a su espalda. Una vez detenido se escapó y fue arrestado dos meses más tarde del asesinato cuando intentaba abordar un avión en Londres con destino a Rodesia (Zimbawe, un país africano donde en aquel entonces gobernaba un gobierno supremacista blanco). Ray fue condenado a 99 años de prisión y falleció en prisión en 1998. Si bien ha habido a lo largo de los años numerosas conspiraciones sobre quién fue, en realidad, el asesino o quién estaba detrás.
     La muerte de King provocó revueltas en muchas ciudades de Estados Unidos, donde se respondió con violencia a su asesinato.
       Fue enterrado en su Atlanta natal, donde hoy se puede visitar su lugar de último descanso.
Día de Martin Luther King
   El día de Martin Luther King Jr. es oficialmente el 15 de enero, en el día del cumpleaños del Dr. King, pero el día feriado será siempre el tercer lunes del mes de enero.
     En este día se celebra el nacimiento del Dr. Luther King. Jr., que estuvo al frente de la lucha por los derechos civiles.
     Es un día feriado o festivo en los Estados Unidos de América. Permanecen cerradas las escuelas, y cualquier organismo federal, tales como bancos y el servicio de correo postal. Muchas empresas privadas también cierran, pero no todas.


Madre Teresa de Calcuta
Uskub, Imperio Otomano (actual Skopie, Macedonia), 26 de agosto de 1910 - Calcuta, India, 5 de septiembre de 1997

Nacida como Agnes Gonxha Bojaxhiu.. Fue una monja católica albanesa que vivió durante décadas en la India, y fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad en 1950. Durante más de cuarenta años ayudó a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, y fue también quien dirigió su congregación en diversos países del mundo hasta pocos meses antes de su muerte.

No hay comentarios: