viernes, 31 de enero de 2014

Cualidades (I) Misericordia y Compasión

Misericordia (del latín misere miseria, necesidad; cor, cordis corazón y el sufijo -ia, hacia los demás = tener un corazón solidario con aquéllos que tienen necesidad) es la disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente de perdón y reconciliación. Es más que un sentido de simpatía, es una práctica.
En el cristianismo, es uno de los principales atributos divinos. La misericordia es también un sentimiento de pena o compasión por los que sufren, que impulsa a ayudarles o aliviarles; en determinadas ocasiones, es la virtud que impulsa a ser benévolo en el juicio o castigo.
No hay que confundir la misericordia con la lástima. La lástima se aplica con más propiedad a la sensación que nos causa el mal que se ofrece a nuestros sentidos; y la compasión al efecto que causa en el ánimo la reflexión del mal: porque aquella no explica por sí sola más que la sensación de la pena o el disgusto que causa el mal ajeno; pero la compasión añade a esta idea la de una cierta inclinación del ánimo hacia la persona desgraciada, cuyo mal se desearía evitar.
Compasión (del latín cumpassio, traducción del vocablo griego συμπάθεια = sympathia) es un sentimiento que se manifiesta a partir del sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión describe el entendimiento del estado emocional de otro y es con frecuencia combinada con un deseo de aliviar o reducir su sufrimiento.
El budismo ha hecho de este sentimiento su actitud espiritual propia: todo ser vivo merece esta piedad cuidadosa, esta solidaridad en la finitud o por la menesterosidad. Los monoteísmos de origen semita (judaísmoislam y cristianismo) han dado mucho valor a la compasión divina o misericordia. Para el sufí murciano Ibn 'Arabî (1240 d.C.) el nombre real de Dios es ra.hmân, el Misericordioso.
Aunque se dice que Pablo de Tarso (El Apóstol Pablo, en el cristianismo) afirmaba que la compasión es “reír con los que ríen y llorar con los que lloran”, enlazando el valor de la compasión con la idea de compartir, este versículo enfatiza más bien la virtud de la empatía. El sentimiento de compasión se ha asociado erróneamente a un sentimiento pasivo de lástima o pena ante la desgracia que nos produce el dolor de otro: sin embargo, la solidaridad, como positiva actitud de generosidad y cuidado de los demás resulta psicológicamente incomprensible sin el motivo de la compasión.


Guanyin (觀音, pinyin guānyīn, Wade-Giles: kuan-yin) es el nombre dado en China a Avalokiteśvara bodhisattva venerado en el budismo. El valor asociado a este bodhisattva es la Compasión. El nombre Guān Yīn es una contracción de Guān Shì Yīn (觀世音, pinyin: guān shì yīn, Wade-Giles: kuan shi yin) que significa “quien oye los lamentos del mundo”.
En occidente suele ser conocida como la Diosa de la Misericordia, pues suele confundirse a los Buddhas y bodhisattvas con dioses. En la mitología taoísta, donde se dan otras historias sobre su origen que no están directamente relacionadas con Avalokiteśvara, es conocida como Ci Hang Zhen Ren y es considerada un inmortal.
El primer monje budista que se refirió en femenino a Guanyin fue Kumarajiva, al traducir al chino el Sutra del Loto en el 406d. C. En su traducción, siete de las treinta y tres apariciones del bodhisattva son de género femenino. Con la introducción del Budismo Tántrico o Vajrayāna en China durante la dinastía Tangsiglo VIII, fue creciendo en popularidad la representación de Avalokiteśvara como una hermosa figura de rasgos femeninos con vestidos blancos.
Guan Yin ha hecho voto de no entrar en los Reinos Celestiales hasta que todos los seres vivientes hayan completado su proceso de iluminación y se liberen del ciclo de nacimiento, muerte y reencarnación (Samsara).
En la devoción popular, Guanyin rescata a quienes acudan a ella en momentos de dificultad, sobre todo ante los peligros producidos por el agua, el fuego o las armas. La bodhisattva comprende los sentimientos de temor y responde a las peticiones de ayuda con su Compasión. Como Madre Misericordiosa, oye las peticiones de quienes desean tener hijos. Asimismo el Movimiento Mahakaruna (La Gran Compasión), ha dado a conocer las "108 Glorias de Guanyin", promulgadas por S.G. Devadip Baghwan Singh, como una eficaz oración transformadora.
En Occidente muchas son los que asocian la figura de Guanyin con las de las diosas madres protectoras de otras religiones, tales como la Virgen María en el CatolicismoIsis en el antiguo EgiptoTārā en el Budismo Tibetano y ŚaktiPárvatiSītā oRadha en el Hinduismo.
En Oriente son numerosos los templos y estatuas dedicados a este bodhisattva.
Avalokiteśvara (sánscrito: अवलोकितेश्वर; lit. «Señor que mira hacia abajo») es el bodhisattva de la Compasión. Es uno los bodhisattvas más ampliamente venerado en la corriente principal el budismo Mahāyāna, así como en forma no oficial en el Theravāda.
Es conocido en Tíbet con el nombre de Chenrezig, en China como Guānshiyīn (chino tradicional: 觀世音菩薩,  pinyin: Guānyīn Púsà; lit. bodhisattva Guanyin) y en Japón como Kannon (idioma japonés: 観音). En sánscrito, Avalokitesvara es también conocido como Padmapāni (Soporte del Loto) o Lokeśvara (Señor del Mundo). En el budismo tibetano, el Dalái Lama es considerado encarnación de Avalokiteśvara, conocido también como Jainraisig (tibetano: སྤྱན་རས་གཟིགས་).
El nombre sánscrito Avalokiteśvara se compone de las siguientes partes:
      ava, prefijo verbal que significa abajo,
    lokita, participio pasado del verbo lok, notar, observar, contemplar; que aquí se usa en sentido activo (una irregularidad ocasional en la gramática sánscrita),
   īśvara, señor, gobernante, soberano o amo. De acuerdo con las reglas del sandhi (de unión de palabras), la -a final de lokita se une a la –i del principio de īśvara y se convierte en una -e: lokita + īśvara = lokiteśvara.
Al combinar estas tres palabras queda: “el Señor que mira hacia abajo (el mundo)”. La palabra sánscrita loka (“local” o “mundo”) no está presente en el nombre, pero se entiende implícita.
Sin embargo, la investigación reciente señala que la forma original y el significado del nombre eran muy diferentes: Avalokitasvara con la terminación –svara (“sonido, ruido”), de modo que la palabra se traduce: “quien ha percibido un sonido” (un compuesto brahmi con un participio pasivo como primer elemento). Esto es, avalokita: “ese que ha sido percibido” y el compuesto es literalmente “el que ha percibido un sonido”, vale decir, percibidor del sonido sufriente de los mundos (los 6 reinos).

Relato Mahāyāna

Según la doctrina mahāyāna, Avalokiteśvara es el bodhisattva que hizo un gran voto para escuchar los ruegos de todos los seres sensibles en momentos de dificultad y posponer su propia budeidad hasta haber ayudado a cada ser sobre la tierra a alcanzar el nirvana. Entre los sūtras mahāyānas asociados con Avalokiteśvara aparecen: el Sutra del corazón (como discípulo del Buda histórico Śākyamuni) y el Sutra del loto, particularmente el 25º capítulo, el cual es a veces referido como el Sūtra-avalokiteśvara.
Las seis formas de Avalokiteśvara en el Mahāyāna 天臺六觀音 (Tiāntái liu Guānyīn) son:
1.       大悲觀音  Gran compasión
2.       大慈觀音  Gran bondad,
3.      獅子無畏觀音  Valiente como león
4.      大光普照觀音  Luz universal
5.      天人丈夫觀音 Líder de los dioses y de los hombres
6.      大梵深遠觀音, 大梵至聖觀音  El gran Brāhma omnipresente
Cada una de estas seis cualidades de este bodhisattva rompe los respectivos obstáculos 三障 de los seis mundos budistas: infiernos, pretas (espíritus hambrientos), animales,  asuras (titanes), hombres y devas (dioses).

Relato Vajrayāna

En la tradición tibetana, Avalokiteśvara es visto como surgiendo de dos fuentes. Una es la relativa, donde un eón previo (kalpa), un devoto y compasivo monje budista deviene en un bodhisattva, transformado en el kalpa presente de Avalokiteśvara. Sin embargo, ésta no entra en conflicto con la fuente final, según la cual Avalokiteśvara es la manifestación universal de la compasión. El bodhisattva es visto como el vehículo antropomórfico para la deidad real, que sirve para provocar una mejor compresión de Avalokiteśvara a la humanidad.
Las siete formas de Avalokiteśvara en el budismo esotérico 密教七觀音:
1.       不空羅索觀音  Red no vacía (o que no falla) o lazo, Amoghapāśa
2.       千手千眼面觀音  De mil manos y mil ojos, vara-sahasrabhuja-locana / Sahasrabhujasahasranetra
3.      馬頭觀音  Cabeza de caballo, Hayagriva,
4.      十一面觀音  De 11 rostros, Ekadasamukha
5.      准提觀音  Cundi
6.      如意輪觀音  Rueda del poder soberano, Cintamani-cakra
7.       聖觀音, 正觀音 El santo, 聖觀自在 Arya Lokiteśvara, el santo soberano que sostiene el mundo (loka), una traducción de īśvara significa “gobernador” o “soberano”.

Mantras

El budismo tibetano relaciona a Chenrezig con el mantra de seis sílabas Om Mani Padme Hum, motivo por el cual recibe también el nombre de aakarī. La conexión entre este famoso mantra y Avalokiteśvara ya aparece en el Karandavyuha Sūtra (probablemente a fines del siglo IV o principios del V), uno de los primeros trabajos budistas que llegaron al Tíbet (poco antes de finalizar el siglo V).
En el budismo Shingon, el mantra que se emplea para alabar a Avalokiteśvara es el On Aro-rikya Sowaka (¡Oh, Inmaculado, Salve!).

Los Mil Brazos de Avalokiteśvara

Una conocida leyenda budista narra que Avalokiteśvara hizo el voto de nunca descansar hasta haber liberado a todos los seres sensibles del Sasāra. A pesar de su agotador esfuerzo, se dio cuenta de que todavía quedaban muchos seres desgraciados por salvar. Después de luchar para comprender las necesidades de todos, su cabeza se dividió en once partes. El buda Amitābha, al observar su apremio, le dio once cabezas para oír los lamentos de los sufrientes. Al oír esos clamores y comprenderlos, Avalokiteśvara intentó alcanzar a todos aquellos que necesitaban ayuda, pero encontró que sus brazos se destrozaban. Una vez más, Amitābha vino en su ayuda y lo dotó con mil brazos para que pudiera ayudar a las multitudes sufrientes.
Muchas versiones himalayas de este cuento incluyen ocho brazos con los cuales Avalokiteśvara hábilmente sostiene el dharma, cada uno de los cuales posee su implemento particular, mientras que las versiones chinas más específicas dan diferentes cuentas sobre su número.


Extractos las enseñanzas del “AGNI YOGA”
Dictadas a Helena I. Roerich por el Maestro El Morya

332. ¿Cuál es la naturaleza de la compasión de los Bodhisattvas? Sin restringir la voluntad, dirigen toda fuerza sutil, invisible y pacientemente, hacia el bien. No es difícil comportarse de acuerdo a la Guía de los Bodhisattvas, pues Estos aceptan todas las características del espíritu.
El trabajo se siente como una carga sólo cuando las fuerzas se distribuyen incorrectamente; pero cuando la proporción de una dirección y su ejecución se mantienen, entonces hasta una tarea complicada no estará más allá de las capacidades de uno.
Es sumamente dañina la creencia de que a pesar de que uno lo está dando todo, no recibe recompensa. Uno puede menospreciar el logro más brillante con tal degradación. No olvidemos que, al conocer la meta, uno siempre puede continuar. Pero contar las piedras que amenazan nuestro precioso pie impide los pasos. Consideremos que cuando los pájaros vuelan no cuentan cada aleteo de sus alas.
Ni un sólo Maestro ha pensado en algún momento que Su trabajo está terminado, o que se merece una recompensa. Esta es la cualidad del auto-sacrificio de los Bodhisattvas: la creación por medio del trabajo de cada acto de su mano infatigable, pues el ojo conoce la distancia hasta la meta. Así será la labor de los Bodhisattvas - como el Fuego - omnipresente, auto-sacrificante, e infatigable en su esencia.
210. Se dice que un yogui no tiene deseos; en realidad, está lleno de esfuerzo. Un deseo no es activo, pues crea expectativa, y la expectativa es la madre de la pasividad. En cambio, el esfuerzo es un generador de movimiento, que lleva al ascenso del espíritu. Se dice que el yogui no conoce el amor; pero en realidad, está lleno de compasión. La gente sólo piensa en el amor como vínculos restrictivos. Pero la compasión es ilimitada, una colaboradora de la Verdad. Se dice que un yogui está dotado de poderes inagotables; sin embargo, como un jardinero diligente, debe cultivar sus propias plantas en el jardín de las oportunidades.


Extractos del NUEVO TESTAMENTO
Evangelio según Lucas 6,27-38
“Pero a vosotros, los que me escucháis, yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.
Y tratad a los hombres como queréis que ellos os traten. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.
Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa será grande y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos.
«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.»

jueves, 9 de enero de 2014

La Voz del Silencio

Así comenzó esta aventura hace hoy tres años:
“Es en el silencio donde vuelves a sanar.” Anthony de Mello (1931-1987)
Y seguiremos aquí, desde el silencio, buscando perlas de sabiduría para compartir.
d      “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.” William Shakespeare (1564-1616)
d      “El silencio es el verdadero lenguaje de las almas.” Maurice Maeterlinck (1862-1949)
d      “Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.” Quinto Curcio Rufo (siglo I d.C.)
d      “El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes.” Thomas Carlyle (1795-1881)
d      “No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.” Proverbio Árabe
Extractos del libro
La Voz del Silencio
“La Voz del Silencio” es un extracto de una obra denominada “Libro de los Preceptos de Oro”, a la cual H.P. Blavatsky tuvo acceso durante su formación y aprendizaje en los monasterios del Himalaya. Desde su primera publicación en 1889, esta obra capital se ha convertido en una referencia inexcusable para todos aquellos interesados en la vía iniciática y en la senda espiritual. Sus aforismos, llenos de profunda sabiduría, son una fuente inagotable de reflexión y meditación.
Sólo existe una vereda que conduzca al sendero; sólo al término de ella puede oírse la «Voz del Silencio». La escala por la cual asciende el candidato está formada por peldaños de sufrimiento y de dolor: éstos únicamente pueden ser acallados por la voz de la virtud. ¡Ay de ti, discípulo, si queda un solo vicio que no hayas dejado atrás! Porque entonces la escala cederá bajo tus plantas y te precipitará: su base descansa en el profundo cenegal de tus pecados y defectos, y antes que puedas aventurarte a cruzar este ancho abismo de materia, tienes que lavar tus pies en las aguas de la Renunciación. Sé precavido, no sea que pongas un pie todavía manchado en el peldaño inferior de la escala. ¡Ay de aquel que se atreva a ensuciar con sus pies fangosos un escalón tan solo! El cieno inmundo y pegajoso se secará, se hará tenaz, pegará sus pies en aquel sitio, y como el pájaro cogido en la liga del cazador astuto, quedará imposibilitado para un nuevo progreso. Sus vicios adquirirán forma, y le arrastrarán hasta el fondo. Sus pecados levantarán la voz, semejante a la risa y al plañido del chacal después de la puesta del sol; sus pensamientos se convertirán en un ejército, y se lo llevarán tras sí como a un esclavo.
Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al «hombre eterno», y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buddha.
Libro presentado por Blavatsky a Leon Tolstoi
Helena P. Blavatsky