martes, 13 de mayo de 2014

Festival de Wesak 2014

Festival de Wesak, Festival de la Iluminación
“Ningún precio que se nos exija será demasiado elevado para ser útiles a la Jerarquía en el momento de la Luna Llena de Tauro, el Festival de Wesak; ningún precio es demasiado elevado para obtener la iluminación espiritual posible, particularmente en este momento.” Maestro Djwhal Khul

     El Señor Buddha, después de haber completado su misión en la Tierra, de haber dejado a sus discípulos bien versados en la Ley, y de haber establecido firmemente su conciencia como un centro irradiante y foco de luz en la atmósfera de la Tierra, se elevó por encima de la rueda de nacimientos y muertes, y entró a las filas de los Triunfantes que no volverán a degustar la muerte, que "han ido adelante desde el salón de clases de la Tierra y no regresarán más", excepto en la libertad de su Estado Divino... Pero de nuevo, El Amor proporcionó la manera por la cual el Señor Buddha pudiera imbuir Sus Bendiciones y Gracias sobre la gente de la Tierra una vez al año, en el mes del aniversario de Su nacimiento, de Su logro del Buddhado y de Su partida desde el cuerpo físico. Esta emanación de la Fuerza Búddhica de Vida se dio en el día de la luna llena del mes de Tauro, y es conocida como el Festival de Wesak.
        Este Festival ocurre en la India y, aunque a los peregrinos de la Tierra no se les informaba de su localización, eran guiados por la Luz dentro de sus corazones-, más adelante se otorgó una Dispensación mediante la cual a los chelas que estaban conscientes de esta emisión de Luz, se les permitía asistir en sus vehículos etéricos si, al acostarse le pedían a sus Padrinos del mes que los llevaran a este Sagrado Ritual para recibir su Gloriosa Bendición.
        En 1956 Lord Divino (el Buddha actual para la Tierra) recibió el Poder y el Amor que anteriormente el Amado Gautama repartía a los peregrinos. Desde esa noche, ha sido el privilegio de Lord Divino aparecer en su Presencia Luminosa en el Valle de Wesak para restablecer las actividades de este Festival anual.
Importancia de la Gran Invocación
        “Donde quiera que existan grupos de Buena Voluntad que estén invocando las energías, ya sea durante el plenilunio de Wesak o en cualquier momento de Luna llena de las demás constelaciones, naturalmente hay una invocación de fuerza cósmica que viene transmitida por el Señor Buda, al menos la de Wesak. La potencia invocativa de la humanidad durante el Festival de Wesak es importante porque el Señor Buda trae energías de la Osa Mayor y las trae a Shamballa.” Vicente Beltrán Anglada
La Gran Invocación
        La Gran Invocación fue dada a la humanidad en 1945 por el Maestro Tibetano, Djwhal Khul. Esta es su versión original:
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios.
Que afluya Luz a la mente de los hombres;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya Amor a los corazones de los hombres;
Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe las pequeñas voluntades de los hombres,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y Luz
Y selle la puerta donde mora el mal.
Que la Luz y el Amor y el Poder restablezcan el Plan sobre la Tierra.
   

lunes, 12 de mayo de 2014

El Libro de los Salmos (I) Salmo 23

El Libro de Salmos
“The Bay Psalm Book” (1640)
Massachusetts, U.S.A.
El Libro de los Salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, Alabanzas) es un libro de poesía religiosa hebrea que forma parte del Tanaj judío y del Antiguo Testamento cristiano. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. También se le conoce como Alabanzas o Salterio. El libro de salmos se compone, en realidad, de 5 colecciones de cánticos que el antiguo pueblo de Israel empleaba en su adoración. 
El nombre de Salmo proviene del griego psállein, que significa originariamente tocar un instrumento de cuerda o cantar al son de dicho instrumento. Las composiciones salmódicas son, generalmente, de índole lírico-religiosa, aunque no falten cantos épicos y fragmentos didácticos y aun oraculares proféticos.
        El texto original de los Salmos estaba en hebreo. Los manuscritos más antiguos con los que se cuenta y que están en esta lengua son de fines del siglo X aunque los fragmentos que se encontraron en Qumram (Cisjordania) sean de mediados del siglo I. Dado que se trataba de un texto muy usado con fines litúrgicos, sufrió diversas transformaciones y cambios que hacen muy difícil descubrir el texto hebreo que fue la fuente de las traducciones más antiguas con que se cuenta.
Los Salmos son ante todo composiciones poéticas, lo que quiere decir que lo intuitivo y lo afectivo priva sobre lo lógico y didáctico. El poeta se deja llevar de impresiones íntimas religiosas difíciles de concretar, de vivencias profundas que no encuentran su encasillado en las estratificaciones frías y calculadas de la razón.
Y es que la forma literaria más eficaz para guardar la memoria de un acontecimiento y permitir su continuidad en el recuerdo es el poema. No se trata tanto de escribir lo que pasó —lenguaje informativo— cuanto de hacer que se sintonice con lo que pasó y permitir que se comulgue con la misma experiencia —lenguaje de comunión. Es el deseo de compartir y, en definitiva, el amor, lo que engendra el relato poético.
 Se pueden dividir las diversas composiciones del Salterio en las siguientes familias: salmos de alabanza, de acción de gracias, deprecativos, de peregrinación, procesionales, de entronización, mesiánico, imprecatorios.
        Sobre la autoría de los salmos. No está claro que todos sean obra de David. La crítica textual ha intentado descubrir las influencias dentro de los salmos para poder ofrecer algún dato, aunque sea mínimo, sobre sus posibles autores y mucho más del período dentro del desarrollo religioso en Israel. Se pueden encontrar varios autores aparte de David: Moisés, Asaf, Herman, los hijos de Core, Salomón, Etan y Jedutum y algunos de ellos sin determinar a los que se llaman Salmos Huérfanos.
        La literatura y la música han recogido en muchos momentos y de muy diferentes formas los salmos, especialmente algunos de ellos. El salmo Miserere por ejemplo va a alcanzar una relevante recepción: Orlando di Lasso, Giovanni Pierluigi da Palestrina o Gregorio Allegri le dedicarán sendas composiciones. Muchos de los coros en La Creación, oratorio de Joseph Haydn, están basados en salmos. Ya en el siglo XX, Ígor Stravinski escribirá una Sinfonía de los Salmos (1930) para coro y orquesta. Leonard Bernstein compondrá en 1965 los Chichester Psalms.


Salmo 23
“El Buen Pastor” de B.E. Murillo (1660)
El Salmo 23 es uno de los más comentados y orados a lo largo de los siglos, tanto por la tradición judía como por la cristiana. También es uno de los más usados en el arte. Basta recordar las numerosas pinturas de las catacumbas. En ellas se suele representar a Jesús como un joven sin barba, de pie, con vestido corto y zurrón, con una oveja sobre sus hombros y la cabeza suavemente apoyada sobre la oveja.
En la Liturgia cristiana se lee como salmo responsorial en distintas fiestas del Señor y se propone para todo tipo de celebraciones (bautizos, matrimonios, funerales, etc.). Es un texto hermoso y poético, que nos habla de la ternura de Yavé (“Yo Soy el que Yo Soy”) y de los sentimientos que experimenta quien se encuentra con Él: alegría, paz, seguridad, confianza, plenitud de vida.

Es Yahveh mi pastor, nada me falta.
Por prados de fresca hierba me apacienta;
Hacia las aguas de reposo me conduce;
Y conforta mi alma;
Me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.
Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré,
Porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan.
Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios;
Unges con óleo mi cabeza; rebosante está mi copa.
Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida;
Mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.
“Es Yahveh mi pastor, nada me falta.”