domingo, 27 de marzo de 2011

¡¡¡Mmmm!!! ¿Cómo veo el mundo?

La cuestión del optimismo y del pesimismo va mucho más lejos de lo que pensamos en general. Sólo aquél que busca los bienes espirituales puede ser verdaderamente optimista; mientras que aquél que se concentra en los bienes materiales, aunque al principio esté lleno de esperanza, un día u otro se verá obligado a abandonar sus ilusiones.
Optimismo y pesimismo implican dos filosofías de la vida. El pesimista no ve más allá que las pequeñas cosas de la tierra, mientras que el optimista abre su alma a las vastas inmensidades del cielo. Sabe que la predestinación del hombre es regresar un día a su patria celestial.
En el camino que lleva a esta patria, evidentemente se encontrará con el mal bajo todas sus formas, sufrirá, dudará de los demás y de sí mismo, se desanimará. Pero, incluso en los peores momentos, no se hundirá porque en su corazón, en su alma, permanece grabada esta verdad que Dios le creó a su imagen y que esta imagen de Dios contiene en potencia todas las riquezas y todas las victorias.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

lunes, 21 de marzo de 2011

Todo en Uno: Música, Filosofía, Ética, Astronomía

Música y Filosofía
Pitágoras
En la Grecia Clásica, sofistas, filósofos y científicos trataron el tema de la música desde dos puntos de vista: investigaron su naturaleza, su lugar en el universo y entre los dioses del Olimpo, así como sus usos y efectos sobre el alma humana; y describieron sistemática y científicamente los elementos de su composición.
La palabra música tenía un significado más amplio que ahora. Deriva de las musas, cada una de las nueve diosas hermanas protectoras de las distintas artes y ciencias. Así, y desde el principio, la música se vinculó a la belleza y la perfección.
Pitágoras y sus descendientes plantearon relaciones entre el sonido y las matemáticas, otra forma de verdad ideal que se correspondía con una visión cósmica de armonía universal. Los escritos “Timeo” y “La República” de Platón son ejemplos de esta doctrina. El último, fue un libro casi sagrado durante muchos siglos en occidente e influyó en el concepto de la música, tal como llegó hasta nuestros días.
Música y Ethos
Platón y Aristóteles
Ethos significa moral, ética en griego. En la música, se refiere a su influencia en el carácter y cualidades de los ciudadanos. La música es un reflejo del universo y una fuerza que puede modificarlo, produciendo milagros sonoros.
Aristóteles sostuvo que la música estimulaba la voluntad, acercando a los hombres a la guerra o a la paz, al placer o a la tortura, a la dulzura o la ira. Al igual que Platón, propusieron que el ejercicio físico y la música fueran los elementos principales del sistema de educación pública. Un cuerpo sano cuyo interior vibra con los sonidos. Ello categorizaba a la música en dos tipos: la de efecto calmante y meditativo, y otra excitante y entusiasta. La primera se asociaba al culto a Apolo, su lira, la oda y la pica, mientras que la segunda se atribuía a Dionisos, su aulós y formas poéticas afines, el ditirambo y el drama.
Claudio Ptolomeo
Música y Astronomía
Claudio Ptolomeo relacionaba las leyes matemáticas de la música con las que organizaban los astros celestes. Este concepto se conoció como La Música de las Esferas, un sonido permanente que acompaña al universo desde su creación por el roce con el éter de unas esferas cristalinas concéntricas donde se encontraban incrustadas las estrellas, la luna y el sol.


El Poder de la Música
Las criaturas angelicales aprecian la armonía, se sienten atraídas por la música y el canto. Ésta es una creencia que tiene su origen en tiempos muy antiguos. Tan antiguos como la historia de los hombres, la música y el canto han acompañado las ceremonias sagradas. Las entidades celestiales aman la música, ellas mismas son música. Por esto tantos pintores han representado el Paraíso poblado de ángeles que cantan y tocan toda clase de instrumentos.
Bien provengan de instrumentos o de voces, los sonidos tienen un poder inmenso, y no sólo porque pueden deleitar a los oídos, sino debido a la fuerza de las vibraciones que producen. Debemos por tanto tomar conciencia de los poderes de la música, y buscar la manera de utilizar estas vibraciones que, amplificadas por las sensaciones de aquellos que la interpretan o la escuchan, crean una atmósfera favorable para la visita de las entidades luminosas.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

martes, 8 de marzo de 2011

El Filo de la Navaja o las dificultades para Mantener el Equilibrio

   Algunos espectáculos circenses son muy instructivos, porque presentan analogías con las victorias que el hombre debe conseguir en su vida interior: domar tigres, leones, panteras, hacer bailar a los osos y a los elefantes, cruzar un aro con llamas, hacer malabarismos, lanzarse al vacío y agarrarse, caminar sobre un cable, etc.
    Y precisamente, tomemos el ejemplo del equilibrista: para mantener el equilibrio, avanza con los brazos extendidos o sirviéndose de una larga pértiga horizontal. Continuamente, debe rectificar la posición: hacia la derecha, hacia la izquierda, un poco más arriba, un poco más abajo… Esta situación también es la del ser humano porque la vida es una cuerda floja y, si no quiere caerse, debe siempre pensar en añadir un poco de aquí, quitar un poco de allí, para mantenerse en equilibrio.
  El centro del equilibrio se encuentra en el oído, y simbólicamente la sabiduría está unida a las orejas. El sabio es precisamente aquél que sabe mantener el equilibrio, que sabe enderezar cada vez la situación. Y ya veis, la expresión «enderezar la situación» significa que en la existencia, las cosas siempre tienden a inclinarse demasiado en un sentido o en otro y que cada vez hay un equilibrio a restablecer.
                                                Por Omraam Mikhaël Aïvanhov