“En el fondo de aire”
(dije) “estoy”,
(dije) “soy animal de fondo
de aire" (sobre tierra),
ahora sobre mar; pasado,
como el aire, por un sol
que es carbón allá arriba,
mi fuera, y me ilumina
con su carbón el ámbito
segundo destinado.
Pero tú, dios, también
estás en este fondo
y a esta luz ves, venida de
otro astro;
tú estás y eres
lo grande y lo pequeño que
yo soy,
en una proporción que es esta
mía,
infinita hacia un fondo
que es el pozo sagrado de
mí mismo.
Y en este pozo estabas
antes tú
con la flor, con la
golondrina, el toro
y el agua; con la aurora
en un llegar carmín de vida
renovada;
con el poniente, en un huir
de oro de gloria.
En este pozo diario estabas
tú conmigo,
conmigo niño, joven, mayor,
y yo me ahogaba
|
sin saberte, me ahogaba sin
pensar en ti.
Este pozo que era, sólo y
nada más ni menos,
que el centro de la tierra
y de su vida.
Y tú eras en el pozo mágico
el destino
de todos los destinos de la
sensualidad hermosa
que sabe que el gozar en
plenitud
de conciencia amadora,
es la virtud mayor que nos
trasciende.
Lo eras para hacerme pensar
que tú eras tú,
para hacerme sentir que yo
era tú,
para hacerme gozar que tú
eras yo,
para hacerme gritar que yo
era yo
en el fondo de aire en
donde estoy,
donde soy animal de fondo
de aire
con alas que no vuelan en
el aire,
que vuelan en la luz de la
conciencia
mayor que todo el sueño
de eternidades e infinitos
que están después, sin más
que ahora yo, del aire.
|