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2020/04/05

Domingo de Ramos


DOMINGO DE RAMOS
Extracto del EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO,
Del “Nuevo Testamento”, “LA BIBLIA”
 Mateo, 21 1-11
1Cuando se aproximaron a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, entonces envió Jesús a dos discípulos, 2diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos. 3Y si alguien os dice algo, diréis: El Señor los necesita, pero enseguida los devolverá.»
4Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta: 5Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo.
6Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: 7trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. 8La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. 9Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!» 10Y al entrar él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. «¿Quién es éste?» decían. 11Y la gente decía: «Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea.»
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Extracto del Capítulo “LECCIONES PARA LA CUARESMA”
Del Libro de Charles Fillmore: “GUARDA UNA CUARESMA VERDADERA”
(Puedes leer la reflexión diaria de Fillmore en en la página “Cuaresma” de este Blog pinchando AQUÍ.)
Domingo de Ramos. Leer Juan 12:12-50.
El domingo de Ramos es el domingo que precede a Pascua Florida.
Jerusalén, la Ciudad Santa, simboliza en nosotros la morada de paz, visión de paz, asiento de la prosperidad en nosotros.
En el hombre, Jerusalén es la consciencia permanente de paz espiritual, resultado de continuas realizaciones de poder espiritual temperado con equilibrio espiritual y confianza. Jerusalén simboliza el gran centro nervioso detrás del corazón. Desde este punto el Espíritu envía su radiación a todas partes del cuerpo.
Jesús simboliza nuestra identidad con el YO SOY. Su ida a Jerusalén significa el último paso que damos en el desenvolvimiento preparatorio para el final, cuando la personalidad es enteramente crucificada y el Cristo triunfa.
Jesús montando un asno hacia Jerusalén significa el cumplimiento del tiempo cuando el YO SOY espiritual en nosotros se hace cargo y levanta todas las fuerzas animales al plano espiritual de dominio, pureza y paz.
Cuando el YO SOY se hace cargo del cuerpo, se inaugura un nuevo orden de cosas. La vitalidad no se malgasta. Por medio de altos y puros ideales toda la consciencia se levanta a una norma superior.
Las hosannas de la multitud gozosa extendiendo sus vestiduras y ramas de árboles ante Jesús, representan la alegre obediencia y homenaje de todos los pensamientos en nuestra consciencia, cuando vencemos un estado mental de error. “Bendecido es el que viene en nombre del Señor.”
En nombre de Jesucristo afirmo: “El Espíritu del que levantó a Jesús vive en mí y soy hecho perfecto”.
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La CARTA de SHAMBALLA
11 de Marzo de 1973

El Maha Chohán:
Amados chelas:
Justamente hemos entrado a la Época que el Mundo Ortodoxo llama Cuaresma y todos los chelas deberían tomar ventaja del ímpetu que es referido como “la remisión de los pecados” a través de la abnegación. La negación del pequeño ser puede ser lograda mediante la entrega de la conciencia inferior al Cristo Interno.
El mundo ortodoxo, por lo general, piensa que es un tiempo de privarse ellos mismos de algo que les da placer particular… entretenimiento, alimento y así sucesivamente. En el caso de los chelas, debería ser la negación del pequeño ser de tenerlo a su manera; un período preparatorio en honor del Cristo –no del Amado Jesús como un Individuo sino del Cristo Cósmico, del Cristo morando dentro de los corazones de todos los hombres.
Para ser un verdadero partidario de las Enseñanzas de la Jerarquía Espiritual, el chela debería hacer de esta entrega un ejercicio diariamente a través de todo el año. Sin embargo, algunos lo encontrarán más fácil de hacer así cuando la atención esté sobre el Gran Ejemplo –el Maestro Jesús. Os aconsejo emplear cualquier medio que dirija la atención hacia el Cristo Interno y la mantenga sobre Él, especialmente cuando la atención de la humanidad está volcándose haca el Milagro de la Resurrección.
El propósito de la Jerarquía Espiritual sirviendo específicamente con el planeta Tierra es señalar los medios y maneras de alcanzar el Estado Crístico para todas las corrientes de vida individualizadas. Naturalmente que los chelas están más cerca de esa Meta que lo que está el hombre promedio quien no tiene el beneficio de la comunicación consciente con la Hueste Ascendida.
Año tras año hemos dirigido vuestra atención hacia las diversas actividades del Fuego Sagrado a través de las cuales podríais purificar vuestras vestiduras inferiores y superar las tendencias del ser externo que ha acumulado un ímpetu a través de las centurias. En este año en que el Amado Micah –el Maestro Jesús- ha aceptado la responsabilidad de Espíritu Envolvente del Año, hay un mayor flujo de Su Luz como resultado de la atención de los chelas sobre Su Servicio.  Tenéis una oportunidad sin precedentes con su flujo constante de la Llama de Unidad hacia la Tierra y Sus evoluciones de sintonizaros conscientemente y alcanzar la Unidad de Propósito, la mezcla o sumisión, de los vehículos inferiores con el Ser Crístico que está morando dentro de vuestros corazones.
¡Estáis bien conscientes del significado de la Resurrección del ser inferior purificado hacia la Conciencia Cósmica y Yo he reiterado los hechos antedichos en un esfuerzo por impregnar vuestra conciencia, particularmente vuestros mundos de sentimiento, con el Estado que debéis, y alcanzaréis!
Cuarenta días es el tiempo establecido por el Mundo Ortodoxo para la expiación de los pecados, pero os advierto incluir los Domingos, sin despegar un día, por así decir, particularmente cuando os dáis cuenta que el flujo del Primer Rayo es grandemente energizado en ese día –la Voluntad de Dios para vosotros y para todos los hombres es el logro y sostenimiento de la Conciencia Crística.
Os sugiero invocar al Amado Jesús que os dé Su Sentimiento dl Amor, Felicidad y Extasis de morar dentro de ese Reino todo el tiempo.
Amor y Bendiciones,
El Maha Chohan
    Pablo el Veneciano
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2017/03/29

Cuaresma: Tiempo de Renovación

Cuaresma: Tiempo de Renovación
Qué es Cuaresma. Vive la Cuaresma día a día.
(Pinchando este enlace accedes a más información)
palabras del papa francisco
2016-2017
La Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Enseñanza, en los sacramentos y en el prójimo. Jesús, que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador, nos muestra el camino a seguir.
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu.
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En concreto, quisiera centrarme aquí en la Parábola del Hombre Rico y el Pobre Lázaro (Lc 16,19- 31). Este relato tan significativo, nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.
1. El otro es un Don
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano.
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.
La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor.
2.   El poder y el dinero nos ciegan
La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado.
La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (Jr 10,9) y a los reyes (Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia.
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico; puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.
La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia. El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal.
Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).
3.   La Palabra es un Don
El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» (1 Tm 6,7). También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» (Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.
El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.
El rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31). De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.
La Palabra de Dios (La Enseñanza Espiritual) es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.
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Que el Espíritu Santo nos guie a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados.
Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.
Papa Francisco (2016-2017)

2016/02/11

Tiempo de Cuaresma

(Sobre la Cuaresma y textos de Charles Fillmore pinchando en este enlace: CUARESMA)
La Cuaresma es una temporada de Crecimiento Espiritual, un tiempo de desenvolvimiento progresivo. Cuando podemos asociar y sumergir nuestra mente en la Mente de Dios, el camino está abierto para el Señor glorificarnos y levantarnos, a un estado más alto, puro y espiritual.
“En donde dos o tres se juntan en oración en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Cristo está entre nosotros como el Dios de nuestro planeta. Deja todas tus cargas en el Señor y entra en la temporada de Cuaresma esperando resultados definidos.
Ayunar significa abstenerse de algo; es abstinencia. El lugar de vencer está en la conciencia del hombre. El ayuno de cuarenta días es una completa negación de las demandas de los sentidos. Al ayunar, nosotros como metafísicos, nos abstenemos del pensar erróneo y meditamos en la Verdad Espiritual, hasta que la incorporamos en la conciencia de Unidad con el Padre.
El deseo de sobresalir está en todos los hombres. Es la inspiración del Espíritu Santo que nos urge siempre adelante a través de la tierra hacia el cielo. Debe estimularse y cultivarse en la dirección correcta.
Cuando nos adherimos firmemente, día tras día, a nuestra firme resolución de seguir los pasos para la temporada de Cuaresma, descubrimos que estamos construyendo sobre un firme fundamento y elevándonos a una consciencia más alta. Llegamos a saber que Cristo está en verdad con nosotros y está resucitando en nosotros sus realizaciones de Luz, Vida y Sustancia.
DÍA 1 - MIÉRCOLES DE CENIZA: “LA NEGACIÓN”
Las cenizas, que simbolizan arrepentimiento, son un símbolo adecuado hacia el primer paso necesario para guardar la Cuaresma, que es la negación de creencias mortales en el mal y el error. La negación debe ser siempre el primer paso en la realización de la perfección, pero no debe ser un acto separado. No es necesario ni aconsejable que sostengamos un pensamiento de error en la conciencia aún el tiempo suficiente para negarlo. La aceptación del bien -reconocimiento de una tendencia general a las creencias erróneas y la resolución de corregir esas creencias- constituye la forma apropiada para la negación. Cuando verdaderamente manifestamos nuestra fe en el bien, estamos automática y efectivamente negando que nada contrario al bien puede tener ningún efecto en nosotros y en nuestros seres amados.
Así niego, echando fuera de mi conciencia viejos pensamientos erróneos, como si estuviera barriendo suavemente telarañas, y afirmo positivamente, sin temor, que “Soy un hijo de Dios y mi herencia viene de él”.
Estoy dejando ir viejas creencias materiales y lo Divino dentro de mí está resplandeciendo más y más alto. Su pura y blanca luz está bañando todos mis alrededores con un deleitable espíritu de sabiduría, dignidad y paz. Comprendo más y más la ley del recto pensar que está trayéndome a la conciencia de perfecto dominio.
Si pequeñas disensiones, riñas, celos, pensamientos sin caridad, llegan a mi vida, los venzo con una tranquila, positiva negación hecha con el convencimiento de que ningún error tiene poder o realidad en sí mismo. Me alejo de la creencia en la negación y mi pensar cambia. Libro mi conciencia de pensamientos limitados que han impedido y oscurecido mi comprensión. Rompo el pensamiento mortal y asciendo a un plano espiritual, el reino de los cielos.
En el espíritu del Amor Divino  afirmo: “Olvidando las cosas pasadas, realizo que soy fuerte, positivo, poderoso, sabio, valeroso, libre espíritu. YO SOY el hijo perfecto de Dios”.
DÍA 2 - JUEVES: “LA AFIRMACIÓN”
Las afirmaciones son los más poderosos y efectivos instrumentos accesibles en nosotros para lograr la conciencia de perfección de Cristo. La prueba más convincente del poder de la afirmación, está en el hecho de que Jesús hizo uso constante de aquel poder para alcanzar y permanecer en su alto estado del ser.  Charles Fillmore enseña que la palabra hablada tiene un definitivo efecto físico en las células del cuerpo. Por esta razón el dominio del pensamiento es imperativo, de manera que palabras irreflexivas, descuidadas, menos que constructivas, no salgan de nosotros. Cuando aprendemos a dominar nuestro pensamiento y así nuestras palabras, encontramos que las afirmaciones de poder vienen con naturalidad a la mente y la Verdad se establece firmemente en nuestra conciencia.
“Yo declaro que como hijo de Dios, estoy ahora consciente de la perfección de Cristo.”
Constantemente afirmo: “El Padre y yo somos uno; Toda autoridad se me ha dado en el cielo y en la tierra; Soy coheredero con Jesucristo del bien infinito del reino y con el constante uso de mi palabra hablada, reclamo mi bien celestial”.
La fe es un resultado de mis afirmaciones.  Cada afirmación ayuda a construir un sustancial, firme, permanente estado de conciencia, porque establece la Verdad en ella.
Cuando día tras día repito y valerosamente vivo afirmaciones de Verdad, llego a saber que soy un canal abierto de inteligente comunicación con las Fuerzas Silenciosas en lo profundo del ser, pensamientos y palabras fluyen en ellas, y comprendo que una fuente de poder enteramente nueva se está desenvolviendo dentro de mí.
Afirmo: “Por medio de Jesucristo comprendo mi divina filiación y soy transformado en su imagen y semejanza”.
(Continúa en este enlace: CUARESMA)