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2014/08/02

¿Hacia dónde caminamos?

“La cultura actual nos propone sin cesar objetos o actividades tentadores. Y no sólo no se previene a la gente de los peligros que eso representa, sino que se hace todo lo posible para persuadirla de que las satisfacciones que todo esto le va a proporcionar, contribuirán a su desarrollo, de que son incluso la condición para ello. Pues bien, no, no va a ser la multiplicación de tantos deseos a satisfacer lo que enriquecerá a los hombres. Al contrario, ¡cuántos de estos pretendidos progresos, de estas mejoras que se les presentan se hacen en detrimento de la vida, porque tienen esencialmente como objetivo la satisfacción de sus necesidades materiales!
La gente se imagina que de esta manera van a vivir más intensamente, cuando sólo se trata, en realidad, de una agitación superficial en la que dispersan todas sus energías. Llaman «aprovechar la vida» a una forma de pensar y de actuar que les arrastrará con toda seguridad hacia la muerte. Aunque estén persuadidos de que la vida es lo más valioso que tienen, es raro que los humanos comprendan que, en esta vida, lo más importante es la vida misma.
Si, en vez de dispersarse en actividades que les debilitan, se esforzasen en desarrollar sus facultades psíquicas y espirituales, descubrirían que en los actos más simples y más cotidianos es donde la vida esconde los verdaderos tesoros. Respirar, alimentarse, caminar, abrir los ojos a la naturaleza, amar, pensar, éstos son los verdaderos dones de la vida.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov

2012/12/30

Lazos Invisibles que mueven el Mundo

     Ninguna de vuestras buenas acciones, ninguna de vuestras buenas palabras se pierden jamás. ¿Por qué? Porque nada se pierde, la mínima de vuestras manifestaciones tiene repercusiones en alguna parte. No os lo creéis porque no veis que se produzca nada ante vuestros ojos. Pero esto no es un argumento: ignoráis el efecto que vuestros actos y vuestras palabras producirán necesariamente y, a veces, muy lejos de vosotros.
     Cuando os sentís mejor, numerosas personas mejoran también. Y si no progresáis, dificultáis también la evolución de otros tantos seres, les impedís encontrar el camino de la luz. Si, por una vez, la Providencia os diera la posibilidad de ver los lazos sutiles que se tejen entre cada uno de vosotros y todos los seres de la Tierra, e incluso más allá, os quedaríais estupefactos. Así pues, cada día tejéis lazos. Es pues importante que hagáis constantemente esfuerzos para triunfar sobre vuestras debilidades y despertéis las virtudes que dejáis demasiado a menudo adormecidas en vosotros.

Omraam Mikhaël Aïvanhov