2011/05/08

La Belleza está en el Interior

Libro X - Capítulo XXVII
Cómo la hermosura de Dios arrebata hacia sí al hombre
Tarde os amé, Dios mío, hermosura tan antigua y tan nueva; tarde os amé. Vos estabais dentro de mi alma y yo distraído fuera, y allí mismo os buscaba; y perdiendo la hermosura de mi alma, me dejaba llevar de estas hermosas criaturas exteriores que Vos habéis creado. De lo que infiero que Vos estabais conmigo y yo no estaba con Vos; y me alejaban y tenían muy apartado de Vos aquellas mismas cosas que no tuvieran ser si no estuvieran en Vos.
Pero Vos me llamasteis y disteis tales voces a mi alma, que cedió a vuestras voces mi sordera. Brilló tanto vuestra luz, fue tan grande vuestro resplandor, que ahuyentó mi ceguedad. Hicisteis que llegase hasta mí vuestra fragancia, y tomando aliento respiré con ella, y suspiro y anhelo ya por Vos. Me disteis a gustar vuestra dulzura, y ha excitado en mi alma un hambre y sed muy viva. En fin, Señor, me tocasteis y me encendí en deseos de abrazaros.
Por Agustín de Hipona

       

2011/05/02

La Verdadera Belleza...

En el verano de 1948, el poeta andaluz Juan Ramón Jiménez, con 67 años de edad y durante un viaje por barco de Argentina a los Estados Unidos de América, donde radica desde 1936 a causa de la Guerra Civil española, goza una experiencia mística que lo llevará a definirse como "animal de fondo". El poeta escribe e inmortaliza ese momento de éxtasis en una serie de 29 poemas que en esencia cantan a lo mismo: a un estado de gracia alcanzado.
En 1949, las poesías son reunidas en un libro publicado en la ciudad de Buenos Aires por la editorial Pleamar. El poema que figura en el último lugar de la serie lleva por título "Soy animal de fondo", casi tomado al pie para nombrar el libro: Animal de fondo. También, durante ese año, aparece la Tercera Antología de la obra de Juan Ramón Jiménez, donde el mismo libro antes mencionado ahora se presenta como “Dios deseado y deseante”, conteniendo dos partes: la primera, "Animal de fondo" y la segunda, "Dios deseado y deseante", conformada ésta por siete poemas, donde el tono y carácter sufren una modificación que los hace hablar con añoranza de aquel estado del alma en algún instante logrado.
“Soy Animal de Fondo”
Por Juan Ramón Jiménez
“En el fondo de aire” (dije) “estoy”,
(dije) “soy animal de fondo de aire" (sobre tierra),
ahora sobre mar; pasado, como el aire, por un sol
que es carbón allá arriba, mi fuera, y me ilumina
con su carbón el ámbito segundo destinado.

Pero tú, dios, también estás en este fondo
y a esta luz ves, venida de otro astro;
tú estás y eres
lo grande y lo pequeño que yo soy,
en una proporción que es esta mía,
infinita hacia un fondo
que es el pozo sagrado de mí mismo.

Y en este pozo estabas antes tú
con la flor, con la golondrina, el toro
y el agua; con la aurora
en un llegar carmín de vida renovada;
con el poniente, en un huir de oro de gloria.
En este pozo diario estabas tú conmigo,
conmigo niño, joven, mayor, y yo me ahogaba
sin saberte, me ahogaba sin pensar en ti.
Este pozo que era, sólo y nada más ni menos,
que el centro de la tierra y de su vida.

Y tú eras en el pozo mágico el destino
de todos los destinos de la sensualidad hermosa
que sabe que el gozar en plenitud
de conciencia amadora,
es la virtud mayor que nos trasciende.

Lo eras para hacerme pensar que tú eras tú,
para hacerme sentir que yo era tú,
para hacerme gozar que tú eras yo,
para hacerme gritar que yo era yo
en el fondo de aire en donde estoy,
donde soy animal de fondo de aire
con alas que no vuelan en el aire,
que vuelan en la luz de la conciencia
mayor que todo el sueño
de eternidades e infinitos
que están después, sin más que ahora yo, del aire.
La Verdadera Belleza
Si los humanos se obstinan en cerrar los ojos ante el mundo espiritual, la verdadera poesía, la verdadera belleza, abandonarán la tierra. ¿Y qué les reemplazará? Entonces sólo veremos cementerios, prisiones y un inmenso parque zoológico dónde unos animales serán los guardianes de otros animales. ¡Y qué animales!
El verdadero arte es aquél que extrae su inspiración del mundo de la luz. Tener un alto ideal, el más alto ideal, es el mejor medio para entrar en contacto con este mundo de luz. Este más alto ideal es necesariamente inaccesible, pero necesitamos un objetivo que se sitúe en el infinito. De esta forma, en el camino que seguiremos para acercarnos a él, se tejerán innumerables vínculos entre nosotros y todo el universo; y tendremos la eternidad para pasar por todas las estaciones de la abundancia, de la riqueza, de la alegría, de la luz y del verdadero saber.
     Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

2011/04/26

¿Sabiduría sin Amor?

Trabajar según las leyes de la sabiduría y los métodos del amor: éste es el programa», decía el Maestro Peter Deunov. La sabiduría nos indica el ideal hacia el que debemos tender, y este programa nos ocupará durante toda la eternidad. Para realizarlo, debemos adoptar los métodos del amor viviendo cada minuto con mucha atención.
Las leyes representan los puntos fijos conforme a los que debemos conducirnos, y los métodos son nuestros instrumentos de trabajo. Los métodos del amor nos permiten realizar los grandiosos objetivos de la sabiduría. Se equivocan aquellos que creen que pueden llegar hasta la sabiduría descuidando el amor: se secarán y se harán polvo.
Los métodos del amor son numerosos, son ellos quienes nos permiten realizar intercambios con toda la naturaleza mediante la respiración, la nutrición, la contemplación de la salida del sol… intercambios con los seres humanos manifestando la bondad, la generosidad y la paciencia… intercambios con el mundo divino mediante la meditación y la oración.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

2011/04/10

Sin Límites

Todo lo creado está dentro de ti, y todo lo que hay en ti existe en la creación. Tu contacto con las cosas cercanas no tiene límites: más aún, no hay distancia suficiente que te separe de las cosas más lejanas. Desde lo más bajo a lo más sublime, desde lo más pequeño a lo más grande, existe igualmente en ti.
En un átomo se encuentran todos los elementos de la tierra. Una gota de agua contiene los secretos de todos los océanos. En un impulso de la mente se encuentran todos los impulsos de todas las leyes de la existencia.
“Máximas Espirituales” de Khalil Gibran

2011/04/03

El Poder de la Risa

El Poder de la Risa
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov
Reír no significa necesariamente ser despreocupado, ligero y falto de seriedad. La risa puede incluso actuar más beneficiosamente sobre la mente que este aspecto grave y reflexivo que muchos creen son las características del sabio. Porque en la risa existen energías vivas que alimentan el cerebro. Reír permite también volvernos a levantar, rebotar.
En la vida de cada persona se producen unos acontecimientos que no inspiran al principio risa, es cierto, hay que reconocerlo, y es normal comenzar sintiéndonos preocupados o tristes; pero si nos acostumbramos a ver el aspecto cómico de algunas situaciones, es más fácil superarlas sin agobios. Así pues, nunca os privéis de este medio poderoso que es la risa para mantener vuestro equilibrio interior y hacer que vuestra existencia sea más ligera. Aunque tengáis motivos para estar contrariados, tristes y desanimados, no por ello debéis permanecer en este estado.

2011/03/27

¡¡¡Mmmm!!! ¿Cómo veo el mundo?

La cuestión del optimismo y del pesimismo va mucho más lejos de lo que pensamos en general. Sólo aquél que busca los bienes espirituales puede ser verdaderamente optimista; mientras que aquél que se concentra en los bienes materiales, aunque al principio esté lleno de esperanza, un día u otro se verá obligado a abandonar sus ilusiones.
Optimismo y pesimismo implican dos filosofías de la vida. El pesimista no ve más allá que las pequeñas cosas de la tierra, mientras que el optimista abre su alma a las vastas inmensidades del cielo. Sabe que la predestinación del hombre es regresar un día a su patria celestial.
En el camino que lleva a esta patria, evidentemente se encontrará con el mal bajo todas sus formas, sufrirá, dudará de los demás y de sí mismo, se desanimará. Pero, incluso en los peores momentos, no se hundirá porque en su corazón, en su alma, permanece grabada esta verdad que Dios le creó a su imagen y que esta imagen de Dios contiene en potencia todas las riquezas y todas las victorias.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov