Mostrando entradas con la etiqueta Curación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curación. Mostrar todas las entradas

2022/03/24

Alegría y Curación (III)

ALEGRÍA Y CURACIÓN (III)

Entradas anteriores:

    Torkom Saraydarian  dictó dos seminarios sobre la alegría y su aplicación en nuestra vida diaria, así como muchas charlas y ejercicios para incrementar la alegría en nosotros y liberar los recursos de la alegría latente en nosotros. Esta información está recogida en un libro suyo llamado en español "Alegría y Curación". Aquí dejamos algunos puntos importantes de su legado sobre esta maravillosa Cualidad Divina.

EL MILAGRO DE LA ALEGRÍA

    En este apartado, el autor nos ofrece doce reflexiones de gran profundidad.
    Aquí veremos de la novena a la duodécima reflexión:


9. La Alegría es un estado del ser en el que desarrollas un creciente sentido de responsabilidad, un sentido de rectitud y un sentido de involucramiento práctico en la vida en general.
     El sentido de responsabilidad se convierte en una pesada carga sobre tu espalda y una fuente de resentimiento si no es el resultado de la verdadera alegría.
    El sentido de rectitud es el fruto de la alegría. La rectitud sin alegría se convierte en terror y eventualmente crea un tirano, una persona rígida que utiliza su poder de rectitud para destruir a la gente antes de que puedan crecer y florecer. Solo en la alegría es que la rectitud es comprendida.
    La alegría te impulsa a cumplir con su deber y te hace trabajar en donde sea posible para distribuir alegría, tal como repartirías alimentos a los hambrientos y agua a los sedientos.


10. La Alegría es un estado del ser en el que tu Tesorería abre Sus puertas, y los talentos ocultos, los recuerdos preciosos y la sabiduría y los logros del pasado fluyen hacia tu mente consciente. 
    La alegría se libera gradualmente y abre lentamente las puertas de tu Tesorería, tu Cáliz.
   Si puedes mantenerte alegre por largo tiempo, podrás ver cómo muchas joyas perdidas en vidas pasadas caen frente a tus pies en los momentos de gran necesidad. La vida acumula todos tus diamantes a fin de devolvértelos en los momentos en que puedas usarlos constructivamente, no para tu interés personal sino para el bien de todos los seres vivientes. La alegría es la llave de muchos mayores tesoros.


11. La Alegría es un estado del ser en el que tu naturaleza física, emocional y mental pasa por un proceso de integración y alineación. 
    A través de la alegría, tu naturaleza física, emocional y mental, trabajan como una unidad. Luego este dispositivo se alinea con la unidad de conciencia, el alma humana.
     Los seres humanos integrados y alineados nunca tratan de causar dolor y sufrimiento a otras personas.
  A la alegría no se la considera un factor curativo en los tratamientos psicológicos y psiquiátricos en la actualidad, pero pronto será aceptada y las potencialidades de la alegría se usarán para eliminar los males de la humanidad. 


12. La Alegría es un estado del ser en el que todas las corrientes malignas en ti se detienen, todos los ataques de las fuerzas de la oscuridad son repelidos, se construye un escudo alrededor de ti, y el Vigía que hay en ti está alerta. 
    Dejo esta definición en manos del lector para que la trabaje de la mejor manera que pueda.
   Todos tenemos muchos momentos de alegría en nuestras vidas, pero han sido enterrados por el dolor y el sufrimiento. Debemos tratar de llegar a ellos, encontrarlos y traerlos a la superficie. 

2022/03/10

Alegría y Curación (I)

ALEGRÍA Y CURACIÓN (I)

Entrada anterior:
Entrada posterior:

    Torkom Saraydarian  dictó dos seminarios sobre la alegría y su aplicación en nuestra vida diaria, así como muchas charlas y ejercicios para incrementar la alegría en nosotros y liberar los recursos de la alegría latente en nosotros. Esta información está recogida en un libro suyo llamado en español "Alegría y Curación". Aquí dejamos algunos puntos importantes de su legado sobre esta maravillosa Cualidad Divina.

EL MILAGRO DE LA ALEGRÍA

    En este apartado, el autor nos ofrece doce reflexiones de gran profundidad.
    Comenzamos por las cuatro primeras:


1. La Alegría es un estado del ser en el que tu consciencia no está condicionada por el ambiente ni por los pensamientos, emociones y actividades que tienen lugar en tu entorno.
    Oyes el estrépito de la vida, pero no afecta tu consciencia. Tienes alegría, no porque las cosas y las circunstancias sean buenas o malas, sino porque la alegría fluye desde tu Centro y desemboca en tus vehículos.


2. La Alegría es un estado del ser en el que nadie ni nada pueden poner límite a tu amor y sentido de unidad. Este es un momento de abstracción. 
    El Centro del hombre es dicha. A medida que nos desapegamos de los problemas de los vehículo de nuestra personalidad trina (físico, mental y emocional) y nos recogemos hacia los estados superiores de consciencia, sentimos mayor alegría y dicha.
    La vida exterior, las cosas, las personas y las circunstancias no te dan alegría, pero puedes evocarla o inducirla a salir desde tu Centro. Por ejemplo, la belleza, la bondad, la rectitud y la libertad pueden evocar alegría.


3. La Alegría es un estado del ser en el que tú energizas en tu entorno todo lo que es bello, bueno y justo. 
    La alegría incrementa todo lo que es bello en la vida. Alienta a las personas que están trabajando para transformar a la humanidad o que están tratando de aliviar el dolor y el sufrimiento en el mundo.
    Cuanta más alegría das, más acrecientas la bondad, la creatividad y la nobleza en el mundo. La verdadera alegría fertiliza y nutre el jardín de tu corazón y el campo de trabajo de tu vida.


4. La Alegría es un estado del ser en el que atraes las fuerzas de la inspiración, la abundancia, la armonía y la vitalidad. 
    La alegría crea una química especial en tu aura y en tus cuerpos mental, astral y etérico, los que se hacen magnéticos a las corrientes de inspiraciones superiores provenientes de tu Alma, de tus Instructores o de fuentes o centros más elevados de sabiduría.
    La abundancia y la alegría se hallan estrechamente relacionadas entre sí. Atrae a las fuerzas de la armonía que le traen no sólo un cuerpo sano sino también emociones, pensamientos, planes y metas armoniosos. Despierta en ti la la habilidad de tus oídos para reconocer la armonía en el sonido. Trae vitalidad a todos tus vehículos y expresiones.
    La alegría es la fuente de la vitalidad y la causa principal de la fortaleza de tus sistema inmunológico.




2020/03/11

La Fe Mueve Montañas

extractos del CAPÍTULO 5:
¿LA FE MUEVE MONTAÑAS? ¿POR QUÉ, Y CÓMO?
del lIBRO “METAFÍSICA 4 EN 1, VOL. 1” DE CONNY MÉNDEZ
Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo; lo repite como un loro, pues no sabe en realidad lo que significa ni por qué ni cómo es eso: LA FE MUEVE MONTAÑAS.
Pocos saben que el temor también mueve montañas. EL TEMOR Y LA FE SON UNA MISMA FUERZA. EL TEMOR ES NEGATIVO Y LA FE ES POSITIVA. El temor es fe en el mal. O sea, la convicción de que va a ocurrir lo malo. LA FE ES LA CONVICCIÓN DE QUE LO QUE VA A OCURRIR ES BUENO, O QUE VA A TERMINAR BIEN. El temor y la fe son las dos caras de una misma medalla.
Fíjate bien. Tú jamás temes que te vaya a suceder algo bueno. Ni tampoco dices jamás: “tengo fe en que te va a ocurrir lo malo”. La fe siempre se asocia a algo que deseamos; y no creo que tú desees el mal para ti! A éste le temes, ¿no es así?
Todo lo que tú temes lo atraes y te ocurre. Ahora que, cuando te ocurre, generalmente dices con aire triunfante: “¡Ajá, yo lo sabía! Lo presentí”, y sales corriendo a contarlo y repetirlo como para lucir tus dotes de clarividente. Y lo que en realidad ha sucedido es que lo pensaste con temor. ¿Lo presentiste? Claro. Lo presentiste. Tú mismo lo estás diciendo. YA SABES QUE TODO LO QUE SE PIENSA SINTIENDO AL MISMO TIEMPO UNA EMOCIÓN SE MANIFIESTA O SE ATRAE. Tú lo anticipaste y lo esperaste. Anticipar y esperar es FE.
Ahora fíjate que todo lo que tú esperas con FE te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es así, ¿qué te impide usar la FE para todo lo que tú desees?, ¿amor, dinero, salud, etc.? Es una Ley Natural. Es una Ordenanza Divina. El Cristo lo enseñó con las siguientes palabras que conoces: “TODO LO QUE PIDIÉREIS EN ORACIÓN, CREYENDO, LO RECIBIRÉIS”. No lo he inventado yo. Está en el capítulo Nº21, versículo 22 de San Mateo. Y San Marcos lo expresa más claro aún: “TODO LO QUE PIDIÉREIS ORANDO, CREED QUE LO RECIBIRÉIS Y OS VENDRÁ”. San Pablo lo dice en palabras que no tienen otra interpretación: “LA FE ES LA CERTEZA DE LO QUE SE ESPERA, LA CONVICCIÓN DE LO QUE SE VE”. Más arriba te dije que la fe es la convicción del bien.
Ahora te diré que LA CONVICCIÓN VIENE POR EL CONOCIMIENTO. Supongamos que tú vives en la provincia y que jamás has ido a la capital. Quieres ir a la capital, y tomas el tren, el auto o el avión. Sabes dónde queda la capital y cómo dirigirte a ella. Un día te diriges hacia la capital y utilizas la forma de conducción que mejor te convenga, pero por el camino no vas temiendo desviarte hacia la luna ¿No? Si fueras un indio salvaje podrías estar temblando de pavor por desconocer totalmente lo que está pasando. Pero siendo una persona civilizada, vas tranquilo, sabiendo que a tal o cual hora llegarás a la capital. ¿Qué es? O ¿qué te da esta FE? El CONOCIMIENTO.
La ignorancia de los Principios de la Creación es lo que hace que el mundo tema el mal, no sepa emplear la fe, ni siquiera lo que ella es.
LA FE ES CONVICCIÓN, seguridad; pero éstas tienen que estar basadas en el conocimiento de algo. Conoces que existe la capital y vas hacia ella. Por eso sabes que no irás a parar a la luna.
Ahora sabes que cuando deseas algo, si temes no obtenerlo, no lo obtendrás. Si lo niegas antes de recibirlo, como en el ejemplo dado ya de la oración que dirige a Dios la generalidad de los humanos: “Dios mío concédeme tal cosa, aunque sé que no me lo darás porque vas a pensar que no me conviene”; no lo obtendrás porque de antemano lo negaste. ¡Has confesado que no lo esperas!
Déjame darte la FÓRMULA METAFÍSICA para obtener cualquier cosa que uno desee. Es una fórmula. Hay que emplearla para todo. Compruébala por ti mismo. No me lo creas ciegamente.
«YO DESEO TAL COSA. EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO Y DE ACUERDO CON LA VOLUNTAD DIVINA. BAJO LA GRACIA Y DE MANERA PERFECTA. GRACIAS PADRE QUE YA ME OÍSTE.»
Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la fórmula mágica. Has cumplido con toda la Ley y no tardarás en ver tu deseo manifestado. Ten paciencia. MIENTRAS MÁS TRANQUILO ESPERES, MÁS PRONTO VERÁS EL RESULTADO. La impaciencia, la tensión y el ponerse a empujar mentalmente destruyen el tratamiento (la fórmula es lo que en metafísica se llama “un TRATAMIENTO”).
Para que sepas lo que has hecho al repetir la fórmula, te voy a explicar el proceso detalladamente. Al tú decir “EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO” has eliminado todo peligro de que tu conveniencia perjudique a otro, como tampoco se te hace posible desear un mal para otro. Al decir “DE ACUERDO CON LA VOLUNTAD DIVINA”, si lo que tú deseas es menos que perfecto para ti, verás suceder algo mucho mejor de lo que tú esperabas; en este caso significa que lo que estabas deseando no lo ibas a encontrar suficiente, o no te iba a resultar tan bueno como tú pensabas: la Voluntad de Dios es perfecta.
El tú decir “bajo la Gracia y de Manera Perfecta” encierra un secreto maravilloso. Pero déjame darte un ejemplo de lo que ocurre cuando no se sabe pedir bajo la Gracia y Perfección. Una señora necesitaba urgentemente una suma de dinero, y la pidió asimismo: para el día 15 del mes. Tenía absoluta fe de que la recibiría, pero su egoísmo e indiferencia no le inspiró pedirla con alguna consideración para nadie más. Al día siguiente un automóvil estropeó a su hija, y el día 15 del mes recibió la suma exacta que ella había pedido; se la pagó la Compañía de Seguros por el accidente de su hija; ella trabajó contra la Ley y contra ella misma.
Pedir “BAJO LA GRACIA Y DE MANERA PERFECTA” es trabajar con la Ley Espiritual, la Ley de Dios que se manifiesta siempre en el Plano Espiritual. Allí –en el plano espiritual– todo es Perfecto, sin obstáculos, sin inconvenientes, sin tropiezos ni daños para alguno, sin luchas ni esfuerzos, “suavecito, suavecito”, todo con gran Amor, y esa es nuestra Verdad. Esa es la Verdad que al ser conocida nos hace libres.
“GRACIAS, PADRE, QUE YA ME OÍSTE” es la expresión más alta de FE que podamos abrigar. Jesús la enseñó y la aplicaba en todo, desde antes de partir el pan con que alimentó a cinco mil, hasta para decir cómo transformar el vino en su sangre; dando gracias al Padre antes de ver la manifestación.
Como irás viendo, todo lo que enseñó Jesús fue metafísico.
Todo lo que tú desees, todo lo que vayas necesitando lo puedes manifestar. El Padre todo lo ha previsto ya, todo lo ha dado ya, pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad. Sólo tienes que recordar que no puedes pedir mal para otro porque se te devuelve a ti, y todo lo que pidas para ti debes pedirlo también para toda la Humanidad porque todos somos hijos del mismo Padre.
Por ejemplo, pide grande. El Padre es muy rico y no le gusta la mezquindad. ¡No digas “Ay, Papá Dios, dame una casita; sólo te pido una casita, aunque no sea sino chiquitita”, cuando la realidad es que tú necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa! No recibirás sino lo que pides. Pide así:
«PADRE, DAME A MÍ Y A TODA LA HUMANIDAD,
TODAS LAS MARAVILLAS DE TU REINO».

Ahora haz tu lista.
Para ir fortificando la FE, haz una lista de cosas que deseas o que necesitas; enumera los objetos o las cosas. Al lado de esta lista haz otra enumerando cosas que deseas ver desaparecer, o bien en ti mismo o en lo exterior. En el mismo papel escribe la FÓRMULA que ya te di más arriba. Ahora, lee tu papel todas las noches. No debes sentir la menor duda. Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en lo que has escrito. A medida que veas que se te van realizando las cosas enumeradas, ve tachándolas. Y al final, cuando las veas realizadas todas, no vayas a ser tan mal agradecido de pensar: “tal vez se me iban a dar de todas maneras”, porque es mentira. Se te dieron porque las pediste correctamente. Lo exterior se acomodó para dejártelas pasar.
Como ya estás muy habituado a sentir temor por una variedad de razones, cada vez que te encuentres atacado por un temor, repite la fórmula siguiente, que te irá borrando el reflejo que tienes grabado en el subconsciente:
«YO NO TENGO MIEDO. NO QUIERO EL TEMOR. DIOS ES AMOR Y EN TODA LA CREACIÓN NO HAY NADA A QUÉ TEMER. YO TENGO FE. QUIERO SENTIR FE».
Un gran Maestro decía “lo único que se debe temer es al temor”. La fórmula la debes repetir aun cuando estés temblando de terror. En ese momento, con mayor razón. Solamente el deseo de no temer y el deseo de tener FE bastan para cancelar todos los efectos del temor, y para situarnos en el polo positivo de la fe.
Supongo que ya tú conoces el principio psicológico que dice, que CUANDO SE BORRA UNA COSTUMBRE HAY QUE SUSTITUIRLA POR OTRA.
Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el subconsciente, se borra ésta un poquito. El pequeño vacío que así se hace, hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria. Si no, el vacío atraerá ideas de la misma clase y que siempre están suspendidas en la atmósfera, pensadas por otros. Poco a poco irás viendo que tus temores desaparecen, si es que tienes la voluntad de ser constante, repitiendo la fórmula en todas las circunstancias que se vayan presentando.
Poco a poco irás viendo que únicamente te sucederán las cosas como tú las deseas. “POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS”, dijo Jesús.
Este gran instrumento –“EL PODER DEL DECRETO”– se presenta a nuestra atención en aquella extraordinaria historia de la Creación que encontramos en los dos primeros capítulos del Génesis en la Biblia. Yo sugiero que tomes tiempo ahora para leer este maravilloso relato. Mientras lees te darás cuenta que el hombre –es decir, tú y yo– no fue creado para ser la pieza de juego de las circunstancias, la víctima de las condiciones o un títere movido de un lado para otro por poderes fuera de su dominio. En lugar de esto encontramos que el hombre ocupa el pináculo de la Creación; que, lejos de ser lo más insignificante del Universo es, por la misma naturaleza de los poderes que le ha dado su Creador, la suprema autoridad designada por Dios para regir la Tierra y toda cosa creada. EL HOMBRE ESTÁ DOTADO DE LOS PODERES MISMOS DEL CREADOR PORQUE ES “HECHO A SU IMAGEN Y SEGÚN SU SEMEJANZA”. El hombre es el instrumento por medio del cual la sabiduría, el amor, la vida y el poder del Creador Espíritu, se expresa en plenitud.
Dios situó al hombre en un Universo respondedor y obediente –incluyendo su cuerpo, sus asuntos, su ambiente– que no tiene otra alternativa que llevar a efecto los edictos o decretos de su Suprema Autoridad.
EL PODER DE DECRETAR ES ABSOLUTO EN EL HOMBRE; el dominio que Dios le dio, irrevocable; y aunque la Naturaleza básica del Universo es buena en la evaluación del Creador, puede aparecer ante el hombre solamente como él decrete que aparezca. Vemos que mientras el hombre fue obediente a su Creador, mantuvo su poder de pensar y hacer decretos a tono con el Espíritu del Bien que es la estructura de la Creación, vivió en un universo de bien, un “Jardín del Edén”. Pero cuando el hombre “cayó” al comer del árbol del conocimiento y usar sus poderes en el bien y en el mal – lo que como agente libre podía hacer – inmediatamente encontró sudor y cardos mezclados con su pan de cada día. Desde la “caída” el hombre se ha atareado declarando su mundo bueno o malo y sus experiencias han sido de acuerdo con sus decretos. Esto demuestra evidentemente cómo responde el Universo y cuán completos y de largo alcance son el dominio y la autoridad del hombre.