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2013/12/03

Sobre la Alegría

EL PODER DE LA RISA

Por Omraam Mikhaël Aïvanhov


Reír no significa necesariamente ser despreocupado, ligero y falto de seriedad. La risa puede incluso actuar más beneficiosamente sobre la mente que este aspecto grave y reflexivo que muchos creen son las características del sabio. Porque en la risa existen energías vivas que alimentan el cerebro. Reír permite también volvernos a levantar, rebotar.
En la vida de cada persona se producen unos acontecimientos que no inspiran al principio risa, es cierto, hay que reconocerlo, y es normal comenzar sintiéndonos preocupados o tristes; pero si nos acostumbramos a ver el aspecto cómico de algunas situaciones, es más fácil superarlas sin agobios. Así pues, nunca os privéis de este medio poderoso que es la risa para mantener vuestro equilibrio interior y hacer que vuestra existencia sea más ligera. Aunque tengáis motivos para estar contrariados, tristes y desanimados, no por ello debéis permanecer en este estado.

ORACIÓN PARA SONREÍR

Por la Madre Teresa de Calcuta


Señor, renueva mi espíritu
Y dibuja en mi rostro sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente
Por el cuidado y el compañerismo de mi familia y mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
Por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente
Con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
De la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.

REVERENCIA POR LA VIDA

Por el Maestro Lanto


Aceptad la Alegría de tener un corazón latiendo dentro del cual hay una Corriente de Energía que es la Vida dada a vosotros por Dios.

LA FÓRMULA DE LA ALEGRÍA

Por Omraam Mikhaël Aïvanhov


    Para estar alegre hay que ser libre, y para ser libre es necesario dejar de acumular cargas sobre nuestras espaldas. La alegría va asociada a la idea de ligereza. Y ¿qué nos hace ligeros? El amor. El amor reconforta y dilata nuestro corazón y entonces, como un globo que se eleva en la atmósfera, nos volvemos ligeros, es decir alegres, felices. La alegría es una de las expresiones más poéticas del amor.
     Cuando amáis a alguien, basta con que oigáis pronunciar su nombre o veáis a esta persona de lejos para que esto os vuelva felices y vuestra alma comience a cantar. Diréis que si esta persona que amáis no os ama, verla de lejos u oír su nombre sólo puede haceros sufrir. Es verdad, pero esto significa que el amor que sentís por ella no es todavía el verdadero amor. El verdadero amor se basta a sí mismo, no espera nada. Y como no espera nada, os lo da todo.

PIZQUITAS DE ALEGRÍA

  • Alegría y Amor son las alas para las grandes promesas. Johann W. Goethe
  • Mi risa es mi espada, y mi Alegría, mi escudo. Martín Lutero
  • Tener tranquilo el ánimo y alegre el humor a las horas de comer y de dormir, es uno de los preceptos cuya práctica contribuye más a prolongar la vida. Francis Bacon
  • La verdadera Alegría nace de la buena conciencia. Erasmo de Rotterdam
  • El hombre que no sabe sonreír, no debe abrir la tienda. Proverbio chino
  • La mejor manera de alegrarte es intentar alegrar a alguien. Mark Twain
  • Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad. Pearl S. Buck
  • Las más excelsas, las más variadas y duraderas alegrías son las espirituales. Arthur Schopenhauer
  • La vida hay que disfrutarla a cada segundo, a cada minuto… Vive el presente no el futuro. Mahatma Gandhi
  • Amigos míos, pedid a Dios la Alegría. Sed alegres como los niños, como los pájaros del cielo. Fiódor Dostoievski
  • Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada. William Shakespeare
  • Si exagerásemos nuestras alegrías como lo hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían su importancia. Anatole France
  • No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa. Alejandro Casona
  • La alegría es el paso del hombre de una menor perfección a una mayor. Baruch Spinoza
  • Siempre que hay alegría, hay creación. Mientras más rica la creación, más profunda la alegría. Henry Bergson
  • Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida. Cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor. Oscar Wilde
  • La alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas, pero a cada uno le corresponde extraerla. Marco Aurelio

2013/03/29

La Fuerza de la Voluntad

“Escucha bien lo que voy a decirte, Rama, porque esta enseñanza puede liberarte para siempre de la obscuridad de la ignorancia.
La liberación que se puede conseguir en este mundo sólo se obtiene por nuestro propio esfuerzo. Cuando encontramos dificultades para conseguirlo, es obvio que no hemos puesto empeño suficiente. Lo que llamamos destino es algo ficticio que no puede demostrarse en modo alguno.
El propio esfuerzo, Rama, es una acción mental, verbal y física conforme a la instrucción de los santos versados en las escrituras. Sólo por un esfuerzo de este tipo llegó Indra a ser rey de los cielos, Brahmá a ser el creador, y las demás divinidades a desempeñar su papel en el cosmos.

Hay dos tipos de esfuerzo personal: el que es conforme a la ley y a las escrituras, y el que es contrario a estas enseñanzas. Lo que llamamos destino sólo es el eco del esfuerzo realizado en pasadas reencarnaciones. En la vida presente siempre hay conflicto entre las acciones pasadas y las presentes, pero en todo momento prevalece la acción más potente y decidida.
El esfuerzo personal no conforme con las escrituras sólo está motivado por la ignorancia con el fin de obtener ventajas personales. Cuando encontramos dificultad en realizar el esfuerzo correcto, debemos examinarlo con rigor y comprobar si se trata de una acción ilusoria, en cuyo caso tenemos que corregirla de inmediato para no envilecernos aún más. La acción correcta en el momento presente es más poderosa que ninguna de las pasadas. Por consiguiente, debemos recurrir al propio esfuerzo con una decisión inquebrantable y vencer nuestro supuesto destino haciendo rechinar los dientes si es preciso.
Un hombre perezoso es peor que un asno. Nunca debemos rendirnos a la pereza, sino perseguir tenazmente la liberación, dándonos cuenta de que la vida se escapa en un momento. No debemos disfrutar con los placeres sensibles que son como heridas infectadas y mal cicatrizadas.
El que cree que el destino le obliga a hacer esto o lo otro, es un necio que pronto será abandonado por la diosa fortuna. Si persigues la sabiduría con un esfuerzo intenso y prolongado, comprobarás que ese esfuerzo te conduce directamente hacia la realización de la verdad.
        Si en el mundo no fluyera esa perversa fuente de dolor que llamamos pereza, ¿dónde encontraríamos pobres e ignorantes? A causa de la pereza, la gente vive una vida tan miserable y desgraciada como la de los animales.
El fruto es proporcional a la intensidad del esfuerzo que cada uno ha realizado. Ese es el sentido del esfuerzo personal o fuerza de voluntad, que los ignorantes conocen como destino. Lo que unos llaman destino y otros, poder divino, no es más que el resultado de nuestras acciones. Pero debes tener en cuenta que el esfuerzo presente es mucho más poderoso que el pasado. Los que se conforman con los frutos de las acciones pasadas creyéndolas irremediables, son unos insensatos que no conocen la verdadera fuerza de la voluntad personal.
Si ves que tu esfuerzo queda frustrado por ese destino, que otros llaman poder divino o providencia, debes entender que dicho esfuerzo no ha sido suficientemente enérgico o prolongado. El hombre débil y necio, cuando se enfrenta a alguien más fuerte y sucumbe ante él, suele atribuirlo a la providencia.
        También puede ocurrir que se consigan metas importantes sin un esfuerzo aparente; por ejemplo, hay reinos en los que, si el rey muere sin nombrar heredero, siguiendo antiguas tradiciones, se elige a un mendigo como sucesor del monarca. Pero esto no es una mera casualidad ni una providencia divina, sino el fruto del esfuerzo de ese mendigo en vidas pasadas.
        A veces ocurre que los esfuerzos de un agricultor son abortados por una tormenta de granizo; es evidente que el poder de la tormenta es mucho mayor que el del campesino y éste debe realizar luego un esfuerzo mucho mayor para compensar las pérdidas. Pero no debe lamentarse por esa contrariedad. Si esos lamentos tuvieran algún sentido, todo el día estaríamos llorando nuestra muerte inexorable. El hombre inteligente sabe perfectamente lo que puede conseguir con su esfuerzo y lo que no puede conseguir a pesar de todo. Por tanto es una necedad atribuir todo eso a un agente exterior y creer que Dios nos envía tales fortunas o tales desgracias, o en suma que hay un agente externo que determina nuestro futuro. Debemos evitar el trato con personas tan frívolas e ignorantes.”

Extractos de "El Yoga del Sabio Vásishtha", Siglo IV a.C.

2011/02/04

Entonces, ¿la Arruga es Bella?

        Los humanos, mientras son jóvenes y gozan de buena salud, no piensan nunca en este principio de descomposición que trabaja en ellos y que un día acabará triunfando. Tienden a creer que el mundo les pertenece y que el futuro nunca dejará de sonreírles.
        ¡Qué decepción cuando sienten que, en el plano físico, todo comienza a escapárseles! En esta lucha sin cuartel que se ha entablado entre el principio de vida y el principio de muerte, algunos quieren retener la vida a toda costa, y esto puede llevarles a cometer los actos más insensatos: malgastan en la batalla todos los recursos que deberían utilizar para su trabajo espiritual, y lo pierden todo. No hemos venido a la tierra para permanecer en ella eternamente jóvenes y en buena salud, sino para hacer unas prácticas, un aprendizaje.
        El sabio es aquél que conoce la curva del camino y se esfuerza en utilizarlo todo. En el mundo espiritual, la ascensión es ininterrumpida. Aquí abajo, por mucho que nos esforcemos, veremos cómo progresivamente nuestra frente y nuestras mejillas se arrugan, nuestros cabellos se vuelven canosos, los dientes se caen, etc. Pero debemos comprender que el aspecto exterior no tiene ninguna importancia si detrás de los cabellos blancos y las arrugas se manifiesta el resplandor de la vida espiritual.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov