2011/03/21

Todo en Uno: Música, Filosofía, Ética, Astronomía

Música y Filosofía
Pitágoras
En la Grecia Clásica, sofistas, filósofos y científicos trataron el tema de la música desde dos puntos de vista: investigaron su naturaleza, su lugar en el universo y entre los dioses del Olimpo, así como sus usos y efectos sobre el alma humana; y describieron sistemática y científicamente los elementos de su composición.
La palabra música tenía un significado más amplio que ahora. Deriva de las musas, cada una de las nueve diosas hermanas protectoras de las distintas artes y ciencias. Así, y desde el principio, la música se vinculó a la belleza y la perfección.
Pitágoras y sus descendientes plantearon relaciones entre el sonido y las matemáticas, otra forma de verdad ideal que se correspondía con una visión cósmica de armonía universal. Los escritos “Timeo” y “La República” de Platón son ejemplos de esta doctrina. El último, fue un libro casi sagrado durante muchos siglos en occidente e influyó en el concepto de la música, tal como llegó hasta nuestros días.
Música y Ethos
Platón y Aristóteles
Ethos significa moral, ética en griego. En la música, se refiere a su influencia en el carácter y cualidades de los ciudadanos. La música es un reflejo del universo y una fuerza que puede modificarlo, produciendo milagros sonoros.
Aristóteles sostuvo que la música estimulaba la voluntad, acercando a los hombres a la guerra o a la paz, al placer o a la tortura, a la dulzura o la ira. Al igual que Platón, propusieron que el ejercicio físico y la música fueran los elementos principales del sistema de educación pública. Un cuerpo sano cuyo interior vibra con los sonidos. Ello categorizaba a la música en dos tipos: la de efecto calmante y meditativo, y otra excitante y entusiasta. La primera se asociaba al culto a Apolo, su lira, la oda y la pica, mientras que la segunda se atribuía a Dionisos, su aulós y formas poéticas afines, el ditirambo y el drama.
Claudio Ptolomeo
Música y Astronomía
Claudio Ptolomeo relacionaba las leyes matemáticas de la música con las que organizaban los astros celestes. Este concepto se conoció como La Música de las Esferas, un sonido permanente que acompaña al universo desde su creación por el roce con el éter de unas esferas cristalinas concéntricas donde se encontraban incrustadas las estrellas, la luna y el sol.


El Poder de la Música
Las criaturas angelicales aprecian la armonía, se sienten atraídas por la música y el canto. Ésta es una creencia que tiene su origen en tiempos muy antiguos. Tan antiguos como la historia de los hombres, la música y el canto han acompañado las ceremonias sagradas. Las entidades celestiales aman la música, ellas mismas son música. Por esto tantos pintores han representado el Paraíso poblado de ángeles que cantan y tocan toda clase de instrumentos.
Bien provengan de instrumentos o de voces, los sonidos tienen un poder inmenso, y no sólo porque pueden deleitar a los oídos, sino debido a la fuerza de las vibraciones que producen. Debemos por tanto tomar conciencia de los poderes de la música, y buscar la manera de utilizar estas vibraciones que, amplificadas por las sensaciones de aquellos que la interpretan o la escuchan, crean una atmósfera favorable para la visita de las entidades luminosas.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

2011/03/08

El Filo de la Navaja o las dificultades para Mantener el Equilibrio

   Algunos espectáculos circenses son muy instructivos, porque presentan analogías con las victorias que el hombre debe conseguir en su vida interior: domar tigres, leones, panteras, hacer bailar a los osos y a los elefantes, cruzar un aro con llamas, hacer malabarismos, lanzarse al vacío y agarrarse, caminar sobre un cable, etc.
    Y precisamente, tomemos el ejemplo del equilibrista: para mantener el equilibrio, avanza con los brazos extendidos o sirviéndose de una larga pértiga horizontal. Continuamente, debe rectificar la posición: hacia la derecha, hacia la izquierda, un poco más arriba, un poco más abajo… Esta situación también es la del ser humano porque la vida es una cuerda floja y, si no quiere caerse, debe siempre pensar en añadir un poco de aquí, quitar un poco de allí, para mantenerse en equilibrio.
  El centro del equilibrio se encuentra en el oído, y simbólicamente la sabiduría está unida a las orejas. El sabio es precisamente aquél que sabe mantener el equilibrio, que sabe enderezar cada vez la situación. Y ya veis, la expresión «enderezar la situación» significa que en la existencia, las cosas siempre tienden a inclinarse demasiado en un sentido o en otro y que cada vez hay un equilibrio a restablecer.
                                                Por Omraam Mikhaël Aïvanhov
  

2011/02/27

Sobre la Entrega. Sobre la Alegría. Sobre la "Recompensa"

“Non Sibi”: “No para uno mismo”. La sabiduría tiene que ser empleada para el bien común no sólo para el beneficio propio. “Finis Origine Pendet”: ““Non Sibi”: “No para uno mismo”. La sabiduría tiene que ser empleada para el bien común no sólo para el beneficio propio. “Finis Origine Pendet”: “El final depende del principio”.
“La gran ambición y la conquista sin contribución al bien común no tienen ningún valor. ¿Y ustedes en qué piensan contribuir? ¿Cómo les recordará la historia? ...”
De “El Club de los Emperadores”
(“The Emperor's Club”)

Que cada uno actúe según le dicte su ánimo, no de mala gana, ni por obligación, porque Dios ama a quien da con alegría. Quien da con alegría es el que da más. Si hallas dificultades en tu trabajo, acéptalas con alegría, con ancha sonrisa. La mejor manera de mostrar tu gratitud para con Dios y los hombres es aceptarlo todo con alegría.
Por Madre Teresa (Agnes Bojaxhiu)

Sólo representamos algo grande y hermoso en proporción a lo que hacemos para la colectividad, para toda la humanidad; es ahí donde adquirimos nuestro verdadero valor, porque nos convertimos en colaboradores de Dios mismo. Aquél que trabaja para el bien de la colectividad, es un obrero en el campo del Señor.
Los espíritus luminosos se aproximan a él para marcarle con su sello, y una vez ha sido marcado, es como si su nombre estuviera grabado en una lista; junto a su nombre está anotado lo que se le debe, y cada día recibe un «correo», se puede también llamar un « salario ». Este salario adopta diversas formas: fuerza para el espíritu, dilatación para el alma, luz para el intelecto, calor para el corazón, salud para el cuerpo físico.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

2011/02/20

Nada Te Turbe

Nada te turbe, nada te espante;
todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene nada le falta.
Sólo Dios basta.

Por Teresa de Jesús

La oscuridad puede ser una causa de miedo irracional: ¡podrían aparecer un lobo, un ladrón o un asesino! Pero también puede ser la causa de un miedo racional: cuando no vemos nada, siempre corremos el peligro de chocar contra algo, caer y lastimarnos.
Cuando más aumenta la inteligencia y la sabiduría en el hombre, más éste se vuelve, no exactamente miedoso, en el sentido en el que generalmente se entiende esta palabra, sino atento. Y al mismo tiempo, su audacia también aumenta, la audacia intelectual, mental. Desconfía de todo lo que procede del instinto y del sentimiento, porque puede nublar su vista; pero para aquello que está claro y transparente, se vuelve audaz.
Por esto los seres verdaderamente inteligentes e instruidos son más audaces que los demás. Se aventuran en regiones en las que la mayoría no se atreven jamás a entrar, y es la luz la que les da esta audacia.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov

2011/02/14

Un A-Diós

  Desearíais saber el secreto de la muerte. ¿Pero cómo lo encontraréis a menos de buscarlo en el corazón de la vida? Porque la vida y la muerte son una, así como el río y el mar son uno también. (...)
    Confiad en los sueños, porque en ellos el camino a la eternidad está escondido. (...)
  Sólo cuando bebáis el río del silencio cantaréis de verdad. Y, cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña, es cuando comenzaréis a a ascender. Y cuando la tierra reclame vuestros miembros, es cuando bailaréis de verdad.
             Por Khalil Gibrán


El amor es esta capacidad de arrancar de nosotros mismos lo que más queremos para darlo. Pero esta cualidad raramente se manifiesta. La mayoría de las veces vemos a seres ocupados en pelearse no sólo para conservar lo que poseen, sino también para apoderarse, si pueden, de lo que pertenece a los demás.
¿Acaso es razonable perder en ello tanto tiempo y energía, cuando pronto nos veremos obligados a dejarlo todo? Pues sí, un día llega la muerte y, lo quiera o no el hombre, de repente le despoja de todo. ¿Por qué no aprendió a dar antes de la hora de la muerte? En aquel momento, de buena o de mala gana, debe abandonarlo todo. Sólo le quedan la luz y la alegría adquiridas sabiendo dar.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov


2011/02/04

Entonces, ¿la Arruga es Bella?

        Los humanos, mientras son jóvenes y gozan de buena salud, no piensan nunca en este principio de descomposición que trabaja en ellos y que un día acabará triunfando. Tienden a creer que el mundo les pertenece y que el futuro nunca dejará de sonreírles.
        ¡Qué decepción cuando sienten que, en el plano físico, todo comienza a escapárseles! En esta lucha sin cuartel que se ha entablado entre el principio de vida y el principio de muerte, algunos quieren retener la vida a toda costa, y esto puede llevarles a cometer los actos más insensatos: malgastan en la batalla todos los recursos que deberían utilizar para su trabajo espiritual, y lo pierden todo. No hemos venido a la tierra para permanecer en ella eternamente jóvenes y en buena salud, sino para hacer unas prácticas, un aprendizaje.
        El sabio es aquél que conoce la curva del camino y se esfuerza en utilizarlo todo. En el mundo espiritual, la ascensión es ininterrumpida. Aquí abajo, por mucho que nos esforcemos, veremos cómo progresivamente nuestra frente y nuestras mejillas se arrugan, nuestros cabellos se vuelven canosos, los dientes se caen, etc. Pero debemos comprender que el aspecto exterior no tiene ninguna importancia si detrás de los cabellos blancos y las arrugas se manifiesta el resplandor de la vida espiritual.
Por Omraam Mikhaël Aïvanhov